ARCTIC MONKEYS – SUCK IT AND SEE

ARCTIC MONKEYS - SUCK IT AND SEEEscuchando las primeras canciones de Suck It And See nadie diría que estos chicos salieron un día de los suburbios de Sheffield. En esta nueva entrega, los británicos dejan a un lado ese espíritu rebelde y desafiante que destilaba su debut. Sólo hace falta echar una ojeada a la casi perturbadora portada de Whatever People Say… y compararla con la casta y pura presentación de Suck It And See (y ello a pesar de lo explícito del título del álbum).

Atrás ha quedado la época del acné y la actitud esquiva. Arctic Monkeys han crecido y, con ellos, su público. Ya no vale el simple alarde guitarrero a base de hits y derechazos musicales. Los británicos han aprendido a tomarse las cosas con calma de la mano de su maestro Josh Homme, que en esta nueva entrega cede la batuta a Alex Turner y los suyos. Y todo sea dicho, los chicos (ya no tan chicos) de Sheffield se desenvuelven genial cuando se les deja a solas.

Basta oír Brick by Brick y sus tres minutos de puro rock&roll y punch ‘marca de la casa’. Sin embargo, en Suck It And See son los temas más “pop” los que terminan ganando por goleada. Empezando por el corte que da nombre al disco y siguiendo por himnos como She’s Thunderstorms, Black Treacle o Reckless Serenade. Canciones en las que los británicos despachan su actitud de ceño fruncido y dejan que su versión más melódica tome la palabra. Canciones que incluso huelen a balada, como Love Is A Laserquest.

Si Humbug provocó cierto revuelo entre los que saben de esto, hoy son muchos los que alaban esta nueva vuelta de tuerca de los británicos. Sin embargo, la consigna sigue siendo la misma: seguir creciendo. Si antes tocaba ser oscuros y rasposos, hoy toca ser luminosos y melódicos. Liberados ya de ese primer shock inicial, Arctic Monkeys han entrado con todo merecimiento en la aristocracia del indie con una propuesta que nunca ha dejado de avanzar. Disco tras disco el cuarteto de Sheffield ha ido ganando un público fiel, sin menospreciar por ello la calidad de sus trabajos.

La elegancia de temas como That’s Where You’re Wrong demuestra que hay vida más allá del descaro adolescente para la banda. Cualquiera lo diría echando un vistazo atrás. Con Arctic Monkeys, hemos pasado de la sencillez y la euforia hooligan a un dandismo más británico que la propia reina de Inglaterra. Está claro, Arctic Monkeys ya no necesitan desafiar a nadie, más que a ellos mismos.

Afincados en un sonido que bebe directamente del pop británico, pero que no duda en sacar la artillería guitarrera cuando la canción lo requiere, Arctic Monkeys han dejado de ser una sorpresa para terminar convirtiéndose en nombre de referencia para toda una generación. Visto lo visto, va a ver que empezar a hacer un hueco a estos chicos en el mausoleo de los grandes, y no ya sólo por el revuelo que provocaron en sus inicios, sino porque llevan camino de juntar una discografía para enmarcar.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8’5/10

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