ARCADE FIRE – REFLEKTOR

ARCADE FIRE - REFLEKTOR

Por fin, después de tres años de espera, Arcade Fire han publicado su tan deseado nuevo disco, Reflektor. Muchos mareos e intrigas han provocado entre los fans a través de las peculiares formas que han tenido de promocionar el nuevo álbum: primero pintadas por las calles de Chicago, luego pequeños teasers en Youtube e Instagram, y finalmente la fecha de publicación del disco como respuesta al tweet de un fan. Y es que Arcade Fire no dejan de sorprendernos, tanto el terreno publicitario como en el musical.

Reflektor viene en forma de doble álbum. Son 75 minutos de sonidos y ritmos ochenteros y de aires tribales, influencia de la ascendencia haitiana de la cantante Régine Chassagne. Ya conocemos al productor, James Murphy, ex líder de LCD Soundsystem, y cómo trabaja, ya que colaboró en anteriores trabajos de la banda. El single homónimo, Reflektor, ha logrado transmitir exitosamente y en escasos siete minutos lo que nos encontramos en esta casi hora y media de percusiones marcadas, melodías disco y pretensiones de hacernos bailar. La presencia permanente de elementos electrónicos a lo largo del trabajo ha tenido seguidores y detractores pero, claramente, se escapa bastante a lo que nos tenían acostumbrados en The Suburbs o en el más oscuro Neon Bible.

El primer volumen empieza con Reflektor, un tema muy LCD Soundsystem y con claras influencias de Psyco Killer de los Talking Heads y del Caribe, especialmente de Haití, país en el cual los miembros de Arcade Fire se inspiraron. Además, no nos olvidemos de la presencia de David Bowie en los coros al final del tema, acompañado por un saxofón muy del estilo de su época más funk. La gran fusión que supone la unión de los violines de fondo con las armonías vocales de Régine es una de las marcas características de We Exist, el siguiente corte, que nos recuerda a los temas más míticos de Michael Jackson como Billie Jean o Thriller.

Flashbulb Eyes desprende influencias reggae y caribeñas por todos y cada uno de sus poros, y deja a un lado el lado épico para centrarse más en la línea del bajo y en las percusiones. Con una estructura extraña, este tema se fusiona con Here Comes The Night Time, canción que tiene una melodía que nos resulta muy familiar, y que tendrá continuación en el volumen dos del trabajo. A partir de este tema, las canciones pierden gran parte de su elemento bailable y retoman las percusiones más tribales para darle paso a uno de los temas más demoledores de todo el disco, Normal Person. En este caso es el guitarrista Richard Reed-Parry el que se encarga de llevar al punto más álgido la distorsión y las notas más agudas, creando un estribillo de lo más pegadizo y sobresaliente, con un comienzo que se acerca al rock’ n’ roll más puro. En You Already Know apartan los ritmos marcados y en su lugar meten, para contrastar, la canción más pop del álbum: Joan Of Arc. Con esta pista dan la impresión de que afrontarán el final del primer volumen desde una perspectiva más punk, pero a los pocos segundos dejan claro que se trata un tema con claras influencias del glam de los 70, que nos recuerdan a las canciones más míticas de grupos como Blondie.

Que el álbum esté dividido en dos volúmenes no es capricho de Win Butler y compañía. El ritmo se ralentiza más en este segundo comienzo y entran en una fase más pausada. Here Comes The Night Time II es el corte más minimalista de todo Reflektor. Podemos entender este tema como interludio para lo que llega a continuación: Awful Sound (Oh Eurydice) e It’s Never Over (Oh Orpheus). Estas dos pistas hacen mención al conocido mito clásico de Orfeo y Eurídice. Orfeo, músico de gran talento, intenta salvar a su amada, Eurídice, que se encuentra perdida en el inframundo. Como era de esperar, el mito no tiene final feliz. Basándose en este mito también escogen la portada de Reflektor, que es la escultura que hizo August Rodin de estos dos amantes. El primer tema de este combo pasa desapercibido, pero en cambio el segundo es más llamativo, muy del estilo del ya mencionado anteriormente David Bowie, y con un final en que se funden las voces en forma de lamento de Win Butler y Régine Chassagne.

Tras seis minutos de Porno, no me malinterpretéis, en que la presencia de los sintetizadores es abrumadora pero está bien llevada, llega Afterlife, el segundo single del disco, un tema funk y bailable; en definitiva, un tema muy Arcade Fire. Llegamos al final con Supersymmetry, una canción un poco difusa para acabar el disco pero que, sin embargo, baja las revoluciones y resulta ser una despedida bastante acertada para la ingente cantidad de ritmos y melodías que nos han ofrecido los canadienses en estos intensos 75 minutos.

No podemos concluir que Reflektor sea una continuación clara de The Suburbs. Arcade Fire han hecho un disco para ellos, un trabajo de marcado carácter bailable y con mucha parafernalia, llegando a un nivel de pomposidad al que sólo pocos como ellos saben llegar. La épica no ha desaparecido y la influencia de James Murphy como productor es más que evidente.

Lo peor del disco, sin duda, las expectativas que en él teníamos puestas. Podemos decir que era uno de los discos más esperados del año, y por ello, a más de uno le supuso una decepción o simplemente no era lo que ellos esperaban. No obstante, está más que constatado que Arcade Fire saben hacer música, y quién sabe con qué nos sorprenderán para la próxima.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8,5/10

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