viernes, octubre 18, 2019

ALEX CAMERON – MIAMI MEMORY

Destacados ALEX CAMERON - MIAMI MEMORY

Satírico, crítico, detallado… las mejores facetas del australiano Alex Cameron se fueron desvelando progresivamente con sus dos primeros lanzamientos: “Jumping In The Shark” (2016) y “Forcing Witness” (2017). Un par de años más tarde ha regresado con ligeros cambios en su faceta como compositor, pero manteniendo un soft-rock que rememora épocas pasadas. 

“Miami Memory” llega como el tercer largo de estudio del artista y destaca a primera escucha por su perfilado sonido, su calidad y su acierto en la mezcla mas no todo empasta tan brillantemente como debería. Diez pistas, casi cuarenta minutos de música y un problema: si Cameron ha encontrado su nicho en la frontera de las décadas de los ’80 y ’90, su último disco desentona ligeramente con tal estética. 

Hay ternura en sus temas mid-tempo y una sorprendente sinceridad que rivaliza con la caricaturización a la que tenía acostumbrado a su público. “Miami Memory” es el disco menos emulado de Cameron y cuesta diferenciar ficción y realidad entre sus canciones. La bondad se ha humanizado y lo malo ahora es fruto del demonio. En “Forced Witness” decidió mostrar la mente de una decena de misóginos bajo una pátina de ironía haciendo de la comedia su arma para plasmar una masculinidad tóxica y levantar preguntas. Tal precisión fue considerada un acierto y ahora ha decidido suavizarla en favor de mujeres fuertes como parte de una nueva realidad conceptual dirigida, en su mayoría, a su compañera Jemima Kirke

Abre el álbum con ‘Stepdad’, un bucle instrumental sobre el que se articula una escena en la que Cameron aconseja humildemente mientras se marcha dejando a su hijastro con lágrimas en los ojos. Hay quien ve influencias de Bruce Hornsby en el tema mas el esperado piano ahora es un sintetizador. ‘Miami Memory’ se encasilla dentro del sonido soft-rock, pop… que cohesiona el trabajo y lo resume hasta tal punto que le da nombre, ‘Far From Born Again’ incorpora en saxo para dar ese ambiente de bar-karaoke en cuya tarima canta Cameron y ‘Gaslight’ pone foco a un experto manipulador más acercado a su predecesor que a al tracklist en el que se ubica. 

El brillo de ‘Far From Born Again’ también está en ‘Bad For The Boys’, que mantiene ese ambiente de local con letras que ponen en boca de una discusión el trabajo sexual y los hombres abusivos. ‘End Is Nigh’ es de lo más pausado del largo, ‘PC With Me’ es sórdida y ‘Other Ladies’ es fruto de la teatriladad de Cameron gracias a efectos vocales evidentes y un coro femenino. Por último, ‘Too Far’ denota cliché y remplaza la fanfarronería por cautela y comprensión: “Solo me importa que seas mía mientras me lo permitas”. El australiano deja de lado lo abrupto y muestra su lado más sincero como cierre de este proyecto. 

Y de nuevo si la crítica ha de situarlo en una marca notable no es por carencias en su genuina lírica sino por los huecos que separan la instrumentación. La elección de sonidos más difuminados no acaba de sonar realista con la dedicada producción tras este disco. El resultado final es algo así como el sonido auténtico de Billy Joel con un lavado que lo atempera a estos tiempos, lo que deja grietas y muescas durante el proceso. Es grande en varios momentos, pero, aunque las comparaciones son odiosas, Alex Cameron sigue envuelto en la paleta musical anterior, no presenta gran novedad y trae un buen tercer LP relegado a la sombra de su predecesor y más acentuado “Forced Witness”.