Hoy: gatos cabrones y olor a quemado. Diario de grabación de Disco Las Palmeras!

Diario de Grabación Hoy: gatos cabrones y olor a quemado. Diario de grabación de Disco...

En el capítulo de hoy, nuestros héroes de la música y la distorsión se adentran en el inquietante mundo de los gatos cabrones y el olor a quemado. ¿Saldrán adelante en esta nueva aventura? ¿Podrá ver la luz Ultra? ¿Son los gatos cabrones seres de otros planetas que han venido a este mundo a adueñarse de la bajotarra e impedir al grupo sacar su nuevo trabajo?

La respuesta a ésta y otras preguntas a continuación. Recordad que la verdad está ahí afuera (¿Dónde? Ahí. No la veo. ¿Dónde dices? Detrás. ¿Dónde? Detrás de ti. ¿Me persigue? Déjalo.)

 

Diario de grabación de DISCO LAS PALMERAS!  Capítulo número 3. Escrito por: Diego y Julián.

Volvemos al estudio, tenemos varios días y mucho trabajo por delante.

Comenzamos por hacer reamps de la bajotarra. Vamos a amplificar y grabar la señal que previamente habíamos grabado en casa de Iago. En este momento también metemos pedales, lo que también es muy útil (y divertido), porque podemos manipular los pedales en tiempo real.

La cosa va rápido. Lo siguiente que hacemos es grabar otra vez, a la manera clásica, la bajotarra. Nos entretenemos bastante en esto. Julián, que contaba grabar ese día, al ver que no va a ser así, se apropia del sofá y se echa una buena sobada. Todavía nos queda trabajo para el día siguiente con la bajotarra

Terminamos a las tantas (todavía nos queda trabajo para el día siguiente con la bajotarra) y nos vamos hechos polvo a dormir a casa de Julián, donde nos está esperando el cabrón de su gato Jay, que siempre me araña o me muerde, es una auténtica fiera. Me consuela saber que se lo hace a todo el mundo y no sólo a mi.

Dormimos unas horas y volvemos al estudio, grabamos toda la mañana y me voy pitando para mi trabajo.

Sigue Julián.

Al día siguiente, abandonado como un can en el estudio, empezamos Iago y yo a estipular los soniditos de cada canción.

Gran parte del disco se grabó con una preciosa Jaguar de los Estados Unidos de Nortemierda.

Pedales, amplis, cables y olor a quemado de vez en cuando procedente de algún cabezal. Fue todo bastante rápido, excepto una de las canciones en las que utilizamos una Danelectro de 12 cuerdas, que al afinarlas todas en la misma nota nos daba problemas.

La solución fue que Iago doblase el mástil por detrás de mi cada vez que yo daba un do. Raro pero efectivo. Un par de cervezas y de repente todo estaba terminado.