miércoles, octubre 23, 2019

Zola Jesus, planazo de Halloween

Conciertos Zola Jesus, planazo de Halloween

Noche de Halloween. Minutos antes de la medianoche. Barrio de Malasaña. Un escenario acotado por columnas que encierra a una masa oscura y ansiosa de sonidos diferentes. Aparece Nika Danilova, aparece Zola Jesus. La estadounidense de origen ruso es más menuda de lo que parece en fotos, de melena negro azabache, larga y despeinada y vestimenta de color a conjunto con su pelo. Enérgica e inquieta a la vez que confiada y segura de su propuesta.

Nika cuenta con una presencia escénica que en seguida se le queda pequeña en la sala Taboo, que demuestra no contar con un sonido a la altura de la propuesta de la artista. A simple vista parece una propuesta sencilla, pero nada más lejos de la realidad. Sintes, trombón y voces pregrabadas consiguen un resultado muy bien armado.

Desde el inicial Taiga, hasta el bailable Dangerous Days pasando por momentos mágicos tan solo protagonizados por su voz y el silencio de la sala en Nail, Zola hizo un repaso casi completo a su último álbum.

Pasada una primera parte, el público ya estaba más que entregado ante sus movimientos fibrosos, su energía y su “no sé hacia dónde irá ahora” entremezclándose con los presentes. Hasta mandó callar para volver a sorprender con una voz potente y verdadera en un silencio casi místico.

Quizá aquellos que prefieran su fase anterior, más oscura y menos pop, hayan podido sentirse decepcionados, pero para aquellos que abrazamos su versión más luminosa y bailable, sin dejar a un lado un sonido complejo y trabajado, aplaudimos lo que es capaz de hacer Nika sin demasiados trucos y con mucha clase. Lo que desgraciadamente no podríamos aplaudir son algunas condiciones de la sala.