Juan Zelada: rompiendo el hielo en Madrid

Zelada

Zelada nos ha ayudado a romper esquemas. ¡Cuánto cuesta quitar etiquetas a la música! Nos pasamos el día definiendo cosas, intentando encajonarlas en su cliché para intentar evitarlas.

Pero cuando hablamos de un arte, no deberíamos limitarnos en este aspecto. Y de eso hemos aprendido mucho con Zelada, uno de los talentos que ha dado nuestro país y que tuvimos el placer de ver el pasado jueves en vivo.

No es la primera vez que destacamos sus trabajos y es que ha sabido explorar en muchos campos en el plano musical y llevarlos a su terreno, haciendo una música fabulosa y que pocos músicos se atreven a realizar en España. Y esa valentía le lleva directamente a estar donde está, como un artista con mucha clase y gusto, que invita a vivir un paseo por el mundo en dos horas de concierto.

De Juan a Zelada

Aún recuerdo la primera vez que vi a Zelada. Fue en 2012, en un gran festival que se hacía en el Matadero de Madrid. Y aluciné con el calor de su voz, esa elegancia que transmite a través de su teclado. Para mí fue algo que posiblemente nunca olvidaré. Y desde ahí, decidí seguirle la pista y siempre me he sentido gratamente sorprendida con su evolución.

Mil ventanas es el resultado del salto exponencial que ha dado su música en 2018. Un cambio de rumbo sin perder las raíces. Le conocí con un disco muy influenciado por el blues, fraguado en Reino Unido, con un sabor anglo que lo hacía irresistible. Ahora, años después, con el tránsito a cantar más en castellano, sus canciones se desnudan, se acercan al gran público, se verbalizan. Y por ello, queríamos ser partícipes de esta nueva etapa.

La sala Barceló contaba con un aforo bien completo. El ciclo Inverfest ha hecho que las noches del gélido enero hayan sabido un poco menos áridas con una propuesta más que apetecible.

Zelada salió a comerse el escenario. Escoltado por una banda de infarto, aquello sonaba como un sueño. Los vientos, dos teclados, las cuerdas, todo hacía que encajara a las mil maravillas. Con Más allá del mar entramos en materia, pudimos ver lo bien que sabe Mil Ventanas.

Con What do I know regresamos a sus comienzos, un pop con aroma british, muy fresco. En todo momento Zelada estuvo pendiente de su público, atrapando el calor y pidiendo colaboración.

De hecho, de forma sutil pidió silencio y es que últimamente hemos pedido el respeto en los conciertos. Siempre con una sonrisa por delante, hizo todo lo posible por acallar a las voces que tanto molestan.

Zelada y amigos

En sus casi dos horas de concierto contó con los chicos de Colectivo Panamera, Virginia Maestro y Kamila Velázquez para otras de las canciones, dando una doble vida a sus canciones y demostrando una vez más la versatilidad de su voz. Sin duda tiene un imán para atraer buenos colaboradores y eso es una señal magnífica.

Aunque es un crack al piano, también nos gusta cuando desnuda las canciones saliendo él con la guitarra, esa sensación de intimidad para mí es la perfecta comunión a la que puede llegar un artista con el respetable, como hizo con Down Easy.

Zelada

Aunque el concierto tenía que seguir transcurriendo, supo volver al pasado con The Blues remains. Otra de esas canciones que saben a soul, cuyas armonías vocales son para enloquecer. Eso sí, hubo cambio de tercio con Hasta que no me bailes donde era difícil quedarse quieto. El hecho de llevar banda al completo ha enriquecido todavía más sus canciones, siendo algo tan plural que llena. Una propuesta maravillosa y diferente.

Todo acaba, hasta los conciertos bonitos

Un final de lujo con una canción de esas que cuyo mensaje te hace sentirse mejor: Be Somebody. Un subidón de energía positiva para un jueves noche. Pero es que Zelada sabe cómo romper el hielo, las noches frías de Madrid cogen temperatura gracias a su música.

Y cómo no, la noche acabó con Yo no me quiero ir y nosotros tampoco. Estábamos atrapados en la magia más absoluta, en la pureza de sus letras, en su alegría al interpretar sus canciones.

Para nosotros, fue una gran noche. Cuando ves crecer a un artista, desde sus comienzos, siempre con mucha humildad y agradecimiento, con naturalidad, llena mucho estar ahí como parte de un todo. Aunque seas una milésima parte, al final formas parte de dicho universo.

Mil Ventanas es un disco con mucho sabor, sentimiento y con ganas de vivir. Es el salto que se merece, el premio a cuando trabajas con los pies en la tierra y ofrecer algo totalmente diferente y no pierdes tus inicios. Aunque al principio el hecho de que el disco fuera en castellano en casi su totalidad fuera algo chocante, le ha hecho todavía tener más mérito, saliendo del área de confort y arriesgando.

En resumen, fue un directo sobresaliente. La banda conecta desde el minuto uno, el tiempo vuela, sus canciones envejecen perfectamente, sus nuevos temas aportan. Juan es una bomba en directo, un chute de energía.

Es una de las voces masculinas más especiales que tenemos por estas tierras y creo que sin duda alguna dará el salto internacional, aunque afortunadamente él ya sabe lo que es triunfar fuera y volver orgulloso a España habiendo conseguido cosas impensables para muchos artistas.

Es una ilusión ver que hay quién ama la música y la trata con tanta elegancia. Zelada se nos ha hecho mayor a nivel musical y os recomendamos que no os lo perdáis por nada del mundo.

Madrid fue un lugar un poco más amable durante dos horas porque cuando las cosas se hacen corazón, se sienten.

Fotografía: Alejandro García – Cantatero Alañón

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