sábado, octubre 19, 2019

Yuck: corrección y expectativa

Conciertos Yuck: corrección y expectativa

 


Jueves 13 de Marzo

Sala Music Hall, Barcelona
Dentro del Budweiser Live Circuit.

El jueves de la semana pasada tuvimos la oportunidad de asistir al concierto que la banda británica Yuck ofreció en Barcelona en la pequeña sala Music Hall. Algunos recordamos su visita al Primavera Sound de 2011 presentando su aclamado primer disco y teníamos mucha curiosidad por ver cómo afrontaban sobre el escenario la pérdida de su cantante y guitarrista principal, Daniel Blumberg, además de comprobar el funcionamiento en directo de las canciones de su segundo disco, Glow & Behold, más pop y reposado que la guitarrera propuesta noventera que nos ofrecían en su primera entrega.

Salieron al escenario con claros problemas de sonido que ensombrecieron la enérgica Middle Sea, quizás uno de los mejores cortes de su último disco y continuador claro de la propuesta mayoritaria de su primer trabajo. Con un Max Bloom un tanto hiératico al que parecía que le costaba soltarse, al menos las guitarras sonaron potentes y dieron vida al conjunto, algo que dirigió el resto del concierto y finalmente resultó uno de sus mejores elementos.

Seguir con Holing Out podía ser considerada una apuesta de riesgo, ya que parecía que agotaban sus temazos de manera precipitada. Pero aquí el reto fue escuchar una canción que estábamos acostumbrados a escuchar en la voz de Daniel en la de Max, un cambio que de principio resultaba un tanto extraño pero al que finalmente nos hicimos sin rechistar. Aunque al nuevo líder le falte el carisma que tenía el anterior sobre el escenario, a nivel de ejecución vocal y adaptación de los temas cabe decir que fue más que correcto y consiguió que no echáramos tanto de menos a Daniel.

Llegó entonces uno de los temas más melódicos y bonitos de su segundo trabajo, Lose My Breath, y sonó tan delicioso como en el disco. Una interpretación tan correcta como la que protagonizó más adelante Rebirth, Out of Time y Nothing New, el resto de temas excelentemente escogidos del álbum, que sonaron destilando dulzura pop envueltas de sus suaves guitarras en su justa medida, de tal manera que ni se echaron de menos los leves arreglos instrumentales que las acompañan en la grabación de estudio.

Intercalar a lo largo del concierto el reposo pop del nuevo disco con los trallazos del primero fue todo un acierto. Aunque les faltó una pizca más de energía y pedal en algunos momentos, Get Away, Operation y una sorprendente The Wall en la que Mariko Doi se encargó de manera acertada de la voz fueron las que consiguieron arrancar al público, las que todos teníamos ganas de escuchar. Y como colofón final, una esperada Georgia que fue la encargada de cerrar bis y concierto.

Además de todo esto, hubo hueco para ofrecernos una nueva canción que aparece en su reciente EP Southern Skies llamada Another One, además de una fantástica versión de Age of Consent de New order.

Las impresiones personales de alguien como quien escribe estas líneas que escuchó hasta la saciedad el primer disco en su momento, que aceptó el segundo e incluso disfrutó de su concierto en el Primavera Sound de 2011 pueden verse sesgadas por la sensación de felicidad que pudo causar a los que estaban en situación similar escuchar todas esas canciones en directo. Pero mirando objetivamente todo lo sucedido la pasada noche de jueves debemos reconocer que no fue un concierto perfecto, que quizás faltó algo que acabara de hacerlo redondo.

Puede que esta sensación fuera provocada por las ganas de más con las que nos dejaron por culpa de la escasa y justa hora exacta de duración. Un aspecto que podría ser recriminable para un grupo con dos discos y repertorio para llenar más tiempo. A su favor debemos decir que la elección de los temas fue de lo más acertado y que con ello compensaron en parte, pero no sabemos si por exigencias de la organización o por decisión propia fue finalmente tan breve. Porque esa brevedad puede provocar que muchos de los que pagaron la entrada se sintieran ligeramente estafados y que, con ello, puede que se lo piensen dos veces antes de volver a pagar por verles.

En definitiva, un concierto correcto que, sin ser perfecto, hizo felices a la mayoría de seguidores de la banda y demostró que, aunque les queda algo por aprender, son una banda más que digna. Una formación que ha sabido capear el temporal causado por la pérdida de su líder sin perder ni esencia ni personalidad, y que aún nos pueden ofrecer mucho más, por lo que estaremos encantados de seguirles.

 

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