Volveré a verte, A Place to Bury Strangers

La conexión que existe entre APTBS (A Place To Bury Strangersy el público es tácita. Algo que trasciende el mero sonido. Ir a un concierto suyo es ir a vivir una experiencia, es superior al hecho de escuchar su música. El amor a la “banda más ruidosa de Nueva York” se asienta en su brutalidad. Se vive en su emoción inexpresiva y el ruido crudo en el que se colapsan todas las pistas.

Desde sus inicios la fórmula ha funcionado sin variaciones: una línea de bajo profunda, letras sobrecogedoras, una batería industrial, mucho ruido y feedback. Sin embargo, con la llegada de Lia Simone Braswell y su confirmación como parte de la alineación definitiva, algo ha cambiado.

Los críticos han desollado Pinned (Dead Oceans, 2018), la última y reciente publicación de la formación, tildándolo de amateur y simplista. Pero el hecho es que la presencia de Lia en la batería y como segunda voz ha dado nuevos aires al directo de la banda ofreciéndonos un caos aún más bello y ensordecedor.

Entradas agotadas y apetitos insaciables

Desde las 19:00h las puertas de la sala Sidecar de Barcelona esperaban expectantes la avalancha de fanáticos. “Creo que es la primera vez que hago fila para entrar a un concierto en Sidecar”, le comento a mi colega. “Esta es mi segunda vez”, me respondió. Al fondo, apoyados en una columna, están los miembros de Numb.er, los teloneros en la gira europea de APTBS. Conversan y fuman… mientras ríen nerviosos.

El debut del proyecto californiano de post-punk, bajo la batuta del artista y fotógrafo Jeff Fribourg, hará su debut en Barcelona en pocos minutos. La fila crece, los minutos pasan y finalmente empezamos a movernos. Hay tiempo para una cerveza y buscar el sitio exacto entre la multitud. La sala Sidecar está a toda su capacidad.

Los de Numb.er aparecen en el escenario. Suenan los primeros acordes de Numerical Depression. Se trata de uno de los sencillos de Goodbye, su álbum debut lanzado el pasado mes de mayo. Lo de Numb.er es un enfoque orquestado del caos. Hay mucho noise, drones, melancolía y un enfoque deliberadamente desesperanzador del post-punk.

Combinando elementos de punk y shoegaze, el proyecto permite que la visión de Fribourg vaya a cualquier parte sin sonar irónica ni forzada. Aunque ciertos detalles amenazan con empañar el directo de los californianos, el público conecta y entrega una calurosa ovación.

You are the one

Un ejercicio sensorial, visual, que afecta tus entrañas. Así es el directo de APTBS. Un desorden que resulta estéticamente placentero a la par que doloroso. Luces brillantes, ruido, feedback… un flujo de energía que se desliza entre el público. Pulsante. Afilada. We’ve Come so Far, de Transfixiation (2015), es el tema escogido para iniciar este viaje palpitante de 90 minutos.

Es el sonido clásico de APTBSOliver descarga con la guitarra siguiendo la marcha del bajo de Dion. Continua con Keep Slipping Away de Exploding Head (2009) y Frustrated Operator de Pinned. Uno de los temas más potentes de esta última entrega del trío, aunque definitivamente menos agresivo que sus predecesores.

No hay una línea narrativa marcada. Es un buffet con lo mejor de APTBS a lo largo de estos años. La presencia del wall of sound (esa suerte de orquestación densa creada por Phil Spector), permanece. En algunas ocasiones la influencia de la psicodelia o del shoegaze es más permeable. Seguimos con Alone, incluido en Worship (2012), Situations Changes y, nuevamente, la descarga de adrenalina del sonido de antaño con Straight. Se arma un pogo. El calor aumenta y vemos a Dion hacerse paso entre el público.

La cadencia post-punk es un sello indiscutible del trío. La inclusión de armonías aportan una capa extra de intencionalidad a la propuesta. Este nuevo performance en el medio de la audiencia enmarcado en la Harp Song es el momento en el que vemos a un Lunadon brillando y hechizando con su bajo pesado y oscuro, mientras Lia y Oliver experimentan con oscilaciones y frecuencias. Es una versión dosificada y, para llevar, del corazón de APTBS y de su conexión con el público.

Vuelven al escenario y suena Never Coming Back, también de Pinned. Para cerrar, Lived my life y To Fix The Gash In Your Head, del debut homónino de la banda de 2007. En To Fix, Oliver canta: “Every time you leave / I go down (…) I want to mess you up / Keep on spending time with glory”, y es también nuestro sentimiento.

I’ll see you again

Hay un sabor de boca amargo cuando suena el último acorde en el directo de APTBS. Es desinflar el espirítu después de un viaje oscilante y psicodélico. Porque sí que es verdad que cada vez que te vas, me voy abajo… pero también sé que te volveré a ver otra vez, otra vez y otra vez.

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