Una enigmática Cat Power encandila a su público en Madrid

Cat Power. Teatro Circo Price

El personaje de Cat Power ha amenazado en muchas ocasiones con comerse a la propia Chan Marshall y eso ha hecho que, en ocasiones, su particular personalidad trascendiera a las propias canciones, hecho peligroso si no se tiene en cuenta la calidad de estas. La noche del sábado fue la elegida por la artista de Atlanta para presentar su reciente lanzamiento Wanderer en el siempre acogedor Teatro Circo Price de Madrid, demostrando que ya está por encima de cualquier cuestión extramusical.

Marem Ladson y la herencia americana

La encargada de abrir el show fue la joven artista Marem Ladson. El arranque fue bastante desangelado, con muy poca gente en el recinto, lo que hizo que el ambiente fuera algo frío. La cantante y compositora gallega de ascendencia estadounidense se mostraba emocionada desde el día anterior, cuando anunció que estaría teloneando a su admirada Cat Power y ese sentimiento de gratitud se percibió en cada una de las canciones que presentó. Venía con su excelente disco homónimo bajo el brazo y su cancionero resultó un verdadero acierto como preparación a lo que llegaría después.

Marem Ladson recoge la herencia de la música norteamericana y lo hace de manera exquisita, en la línea de muchas artistas folk de la actualidad, pero con un pie en el pasado, dotando a la propuesta de algo genuino y con visos de poder convertirse en alguien con una larga carrera por delante. El hecho de que la sala tuviera aún poco público hizo que las canciones de Ladson resonaran de una manera especial, donde la belleza de lo lánguido adquiere un sentido muy intimista y cercano.

Alto nivel de exigencia

Cuando llegó el turno de Cat Power, el Teatro Circo Price contaba ya con todo el público en su interior. Cabe destacar que no se vendieron todas las entradas y que el aforo habilitado no contaba con el graderío completo, lo que indica que estamos ante una artista de culto en nuestro país. Acompañada de tres músicos (una batería, una guitarrista y un teclista), Chan Marshall apareció en el escenario con una varilla de incienso en la mano, en una puesta en escena realmente sobria, casi espiritual.

La norteamericana se mostró algo incómoda en los primeros compases, dejando entrever que no estaba completamente a gusto con el sonido, con su voz. No sorprende ver el nivel de exigencia que mostró con sus músicos, con su técnico de sonido y consigo misma, pero no fue hasta la interpretación de Horizon que se vio a Marshall algo más cómoda, esbozando sus primeras sonrisas y, poco a poco, dejándose llevar y disfrutando del concierto.

El ambiente durante toda la noche fue de absoluto respeto por parte del público, a lo que contribuyó en gran medida la hechizante manera de interpretar de Cat Power. Acompañada de una instrumentación realmente acogedora y un ambiente casi de club, su voz es la absoluta protagonista del show. Prueba de ello es la presencia de dos micrófonos sobre los que canta y hace sus propios coros, tal y como se pudo comprobar en canciones como Woman. La atmósfera creada en el escenario fue mágica a muchos niveles, como en la cadencia de la percusión y el ritmo ensoñador de In Your Face.

El setlist, como es algo común en  los repertorios de la cantante, estuvo plagado de versiones de diferentes artistas, como Nick Cave, Lana del Rey o Dead Man’s Bones, todas ellas pasadas por el tamiz de Cat Power, por su estilo, por su sinceridad y su magnetismo.

Cat Power. Teatro Circo Price

El broche final que vale un concierto completo

El concierto se cerró con la celebradísima Good Woman, donde el público pareció flotar en un estado de éxtasis del que no salió hasta que Chan Marshall se despidió de manera definitiva. La razón de esto es que, tras ese tema, la estadounidense se quedó en el escenario, escoltada únicamente de su guitarrista, para acompañar la increíble interpretación que hizo de la maravillosa The Moon, tras la cual, el instrumentista desapareció y la protagonista se quedó sola, acometiendo a capella y con enorme pasión la popular I Can’t Give You Anything But Love, Baby, de Jimmy McHugh. Únicamente por la emoción que se transmitió en estas últimas piezas, mereció la pena el concierto. Son momentos que justifican cada euro gastado en la entrada, instantes irrepetibles y, a todas luces, inolvidables.

La sincera despedida de Marshall con su público fue el broche perfecto. Ese fue el momento en que la artista ser mostró más cercana y accesible que nunca, con innumerables gestos de cariño y agradecimiento a los que acompañó de un consejo: Que cuidemos de nuestra alma antes que entregársela  a otras personas.

Setlist de Cat Power:

  1. He Turns Down
  2. Into My Arms / Dark End Of The Street / I Don’t Blame You / I Am Stretched On Your Grave / Horizon
  3. Robbin Hood
  4. These Days / Song To Bobby
  5. Woman
  6. Pa Pa Power
  7. Me Voy
  8. In Your Face
  9. Great Waves
  10. Metal Heart
  11. White Mustang
  12. Cross Bones Style / Nude As The News
  13. Manhattan
  14. He Was A Friend Of Mine / Oh Sweet Nuthin’ / Shivers
  15. Good Woman
  16. Wanderer
  17. The Moon
  18. I Can’t Give You Anything But Love, Baby
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