Un viaje por las canciones y experiencias de Wanda Jackson

Fecha: 5 de Noviembre de 2011

Lugar: Sala Rock Kitchen (Madrid)

Llena, a más no poder. Así estaba la sala Rock Kitchen de Madrid cuando pasaban cuarenta y cinco minutos de las nueve de la noche, hora prevista para el concierto de Wanda Jackson. Cazadoras de cuero impacientes, nervios y una larga espera que valió la pena. Aparecieron los músicos con tranquilidad: contrabajo, batería, guitarra y teclados. Comienzan a tocar y se ilumina el escenario. Con 74 años, la reina del rockabilly aparece sobre las tablas vestida con una chaqueta de flecos blanca, saluda y comienza a cantar Riot in Cell Block #9. Nos quedaba una hora y media de canciones, humor y recuerdos en los que Wanda puso los pelos de punta a más de uno.

Con declaraciones sobre la política y la práctica de la fiesta en España, la cantante recordó su última estancia en Madrid y dijo que el día anterior había cantado en la sala Bikini de Barcelona. Llegó a la capital en el “very fast train”. Bromea. Tiene un humor delicado y genial. Rock You Baby nos traslada a los años cincuenta, cuando aún nadie había puesto nombre a este tipo de música. Wanda Jackson cantaba country cuando apareció en su vida Elvis Presley, quien alentó a Jackson a que se atreviera con nuevos estilos. Hijos de esos cambios son temas como I Gotta Know, con un divertido deje a country americano. Tras ella Funnel of love se adentró en terrenos de sonidos más oscuros.

Entre tanto, el mito sobre el escenario hablaba con simpatía y perspectiva de una larga carrera en la que ha trabajado con otras leyendas del rock and roll como Elvis Costello. Volvió al country con cierto reparo para cantar I Betcha My Heart I Love You. Después cedió el protagonismo a Elvis Presley, con quien la diva compartió más que micrófono. Sonaron Good Rockin’ Tonight y My Baby Left Me.

Después de este homenaje al Rey, Wanda contó cómo conoció a Jack White, de los White Stripes. Gracias a él ha publicado el disco The party ain’t over, del que interpretó el clásico Shakin all over y el You know that i’m not good de Amy Winehouse, dedicado con un especial cariño a los fans de la cantante. También sonaron Rit It Up y Nervous Breakdown, ambas incluidas en este último disco.

Con Fujiyama Mama evocó su primer número uno, que “no fue en Estados Unidos ni en Inglaterra, sino en Japón”. Tras un saludo nipón, Wanda se puso transcendental y recordó uno de los momentos más importantes de su vida, al que puso voz con la mística I saw the light.

Entre mandar callar a los que no paraban de hablar, la revisión al anecdotario de su biografía y el lanzamiento de agua al público – “si tenéis tanto calor como yo…” -, el concierto estaba llegando a su fin. Se retiró del escenario y la banda continuó tocando. Y volvió a salir para cantar Let’s have a Party, en la que incluyó partes de Whole Lotta Shakin’ Going O de Jerry Lee Lewis y con la que nos recordó que tiene cuerda para rato. Tras su canción más famosa se retiró y ya no volvió, a pesar de que el público tenía ganas de más.

Considerada como la primera mujer que se atrevió con el rock and roll, Wanda Jackson ofreció un recital extraordinario en el que recordó toda una vida dedicada a la canción. Una vida llena de éxitos, de temas más que reconocibles y de mucho ritmo. Y fue un auténtico lujo disfrutar del repertorio de una mujer que publicó sus primeras canciones cuando aún no habían nacido siquiera los padres de muchos de los asistentes.

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