Un australiano, un bigote, un saxo. Un Auto sacramental. Licor Café. Donny Benét.

El desequilibrio provoca el movimiento. Ella tropieza y casi se cae al despedirse. Nadie mira hacia atrás. 

Es Madrid, es febrero. Hay olas rompiendo, tranquilas, en una playa en algún sitio. Es roja. La luz. Y las cortinas, los telones laterales. Es roja la sala Costello. Y hay un chupito de Gures para ti. Licor café como excusa para no ser tú hoy. Son los jodidos 80, pero no de aquí. De un mundo mejor. Un mundo sintético.

Suena Safari de Auto Sacramental como reflejo de la crónica rosa-amarilla-gris del imperio y de la villa. Un auto sacramental es una pieza de teatro, un drama litúrgico. La vida, vamos…

Es febrero, es Madrid, y la luz sigue siendo roja. Su camisa es de leopardo. La de Jorge Mills (Rollercoaster Kills, Totale). Primer concierto.

Un mundo sintético, mejor, un crucero anclado en plena Gran Vía con un señor con bigote de capitán. Hay sitio en la acera para poder seguir caminando. Esto es un gran bola de cristal, con un crucero dentro y si la agitas la nieve se mueve. Pero no nieva.

Bien. Tiremos hacia lo del viaje en el tiempo. Vale. Esto es un viaje en el tiempo, los Goonies, Stranger Things, Miami Vice, etc. El crucero tiene una primera escala, antes, en la Sierra norte. Suena el Auto Sacramental EP.

Cine de verano, armas, fiesta, Carlos Saura. Cría cuervos, Bodas de sangre, Carmen, El amor Brujo, Ay Carmela. Oscuridad, pasado. Ritmos marcados. Hay gente bailando en las primeras filas. Negro sobre rojo.

El desequilibrio, el movimiento. Nadie miró atrás al despedirse después del tropiezo. Newton: fuerza, movimiento. “Aunque la fuerza puede manifestarse sola, el movimiento no es posible sin el concurso de una fuerza. Como la fuerza es invisible, alguno de los efectos producidos por esta también son invisibles”. Tú eres la fuerza.

Suena The Don. Donny Bennét se adueña del escenario y seduce al público. Too sexy, too sexy, mami. Un australiano, un bigote y un saxo que lleva toda la semana conquistando la península con eso que hace. Ser un crooner de ayer, seducir con su voz, su pose, su actitud, sus canciones. El amor nos hará libres. Dame un abrazo. Quiero más Gures. La gente se desequilibra y baila. La fuerza es Donny Benét a los sintes y programaciones, más un bajo. Un bajo de terciopelo que envuelve. Blue velvet, mami. Esto es lo que sonaba en las películas americanas cuando la cosa se ponía caliente y la cámara ponía “la acción” en segundo plano y había un zoom hacia una puesta de sol de, digamos, L.A o San Francisco. Y la imagen se quemaba, con el rojo amanecer y en tus retinas encuentras esas sonoridades. Somos la imagen quemada, bailando sin sonido. Sudando sin sonido. Sus caras sonríen. Disfrutan. Se mueven. Todos lo hacen. Todos.

“Konichiwa, My love Konichiwa I love you You know its true That I love you I give you my heart Right from the start Konichiwa, My love Konichiwa lets make love”. El amor nace o se hace.

Es Madrid, es miércoles, y has venido a sudar con el último trabajo del señor Benét. Él controla la situación y ellos van a tener problemas para levantarse y volver a su vida normal, pero el barco del amor ha zarpado y solo tienes que dejarte llevar y contonear. Muévete arrullado por las olas del mar, choca con su cuerpo. Suelta amarras. Donny Bennet es un flotador en tu vida emocional. Agárralo fuerte.

Escrito por
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