The KVB: baño de oscuridad y reverb en la Moby Dick

The KVB
The KVB en Moby Dick. Fotografía de Adriana Martín.

The KVB fueron una de las bandas que señaladas por el muy oscuro dedito de Robert Smith para participar, el verano pasado, en el Meltdown que el siempre despeinado líder de The Cure (y del darkwave en general) organizó a su antojo. Que semejante figura de autoridad te elija de este modo, al menos en este caso, solamente viene a confirmar lo que llevaba ya unos años siendo un secreto a voces. El prolífico dúo londinense lleva unos cuantos años produciendo algunos de los sonidos más deliciosamente oscuros que hemos escuchado. Este fin de semana su gira de presentación de Only Now Forever (2018), su sexto disco, tocó nuestro país en Madrid y Barcelona. Y hoy te contamos cómo fue su concierto del sábado en la Moby Dick madrileña.

The KVB
Nicholas Wood de The KVB en Moby Dick. Fotografía de Adriana Martín

Que a unos pocos centenares de metros se disputara un importante partido de fútbol no pareció ser un gran problema para The KVB. Sin llegar a llenarse, la Moby Dick recibió un lento goteo y nutrido de asistentes. Aunque, sorprendentemente, se veían menos camisetas negras y caras (pálidas) propias de los círculos darkwave de las que habría cabido esperar. Tal vez uno de los éxitos de The KVB esté siendo conseguir que su shoegaze oscuro y psicodélico trascienda bastante más allá de su propio género. Plataformas como el Primavera Sound, festival en el que ya han participado alguna vez y que se encargaba de traer esta gira a España, pueden tener algo que ver.

Darkwave para modernos

Pero que el éxito no nos engañe: el de The KVB el sábado fue un recital de pura oscuridad, tempo contenido y reverb. Mucho reverb. Sin más que la guitarra de Nicholas Wood, el sintetizador de Kat Day y unas constantes proyecciones, creadas también por ella, The KVB armaron un show al que le bastó poco más de una hora para convencer sin fisuras al más escéptico. Los británicos ofrecieron un sonido compacto, muy limpio y certero al que no se le podían sacar pegas. Su actitud, distante y, por momentos desconectada, encajaba con lo que se esperaría de una banda de estas características. Aunque Wood interpeló al público unas cuantas veces e incluso se acercó a este con su guitarra en un par de ocasiones.

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Kat Day de The KVB en Moby Dick. Fotografía de Adriana Martín

Temas como Afterglow u Only Now Forever sonaron con una contundencia y una precisión tan incontestables que a quien escribe estas líneas le llegaron a recordar a otro explosivo y oscuro dúo de nuestros tiempos: The Raveonettes. La comparación es extraña, ya que The KVB no hacen ni la mitad de ruido que pueden armar los mencionados daneses. Pero su fría actitud, la voz lejana de Nicholas Wood y la meticulosidad con la que enfrentan su directo sí que puede recordar al sonido del dúo nórdico.

Sombras, proyecciones y actitud

No se puede decir de The KVB pusieran la Moby Dick del revés o que sacaran los guitarrazos a pasear durante los bises. Su actuación fue, más bien, una sucesión de canciones emocionantes, bien medidas y aún mejor ejecutadas. Algunos chascarrillos con el público e, incluso, un Cumpleaños Feliz improvisado. Aún así, temas como Never Enough o Dayzed sonaron, en el tramo final de la actuación, casi a clásicos que, sin duda, conectaron con la audiencia. No todo es poner a la gente a pegar brincos o a cantar a gritos, y The KVB triunfan captando la atención con sus capas de sonidos sugerentes el hipnóticos. El juego de proyecciones contribuye enormemente a dicho efecto, y no cabe duda de que están elegidas y montadas con buen gusto para enriquecer el espectáculo. Y Wood no desperdicia una oportunidad para generar todo tipo de sombras sobre ellas.

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Nicholas Wood de The KVB en Moby Dick. Fotografía de Adriana Martín

A The KVB los teloneó el músico francés HØrd quien, a golpe de sintetizadores y ordenadores armó una buena colección de sonidos, mucho más oscuros y abstractos que los que luego elaboraría el dúo británico. Su teloneo fue correcto, interesante y adecuado dado el tipo de sonido que se iba a disfrutar después. Pero quienes ofrecieron un concierto redondo e imprescindible fueron los londinenses. The KVB dieron un festín de sobria oscuridad con el valor añadido de hacerlo en una sala que, como la Moby Dick, se adapta a la perfección al áspero sonido de las guitarras desnudas y las capas de sintes por doquier. Una noche redonda para los amantes del darkwave que, a juzgar por el éxito cosechado, no tardará en repetirse en estas tierras.

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