jueves, diciembre 5, 2019

SOS 4.8 (Sábado), despedida a lo grande

Conciertos SOS 4.8 (Sábado), despedida a lo grande

Llegamos al último día del SOS 4.8, con poca gente eso sí, y es que la resaca hizo su labor por la mañana pero, a partir de media tarde, las 30.000 personas que asistieron el viernes volvieron a llenar los escenarios. Un sábado que se presentaba algo más flojo que el día anterior pero que al final resultó ser igual de potente.

Empezaba la tarde con Mi Capitán abriendo el escenario número 1. Tocaron gloriosas canciones de rock & roll como Puerto Banús con la que hubo algún problemilla técnico. “Que le den a la tecnología”, dijo Gonçal Planas, y muy bien dicho. Al final todo se solucionó entre risas y con una frase legendaria “Viva la música y viva el Rock”.

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Nunatak sorprendentemente contó con bastante público aplaudiendo su pop-folk. Hubo una conexión especial con los espectadores, y las ganas de estos de escuchar en directo el debut de la banda hizo que el escenario Jägermeister fuera el protagonista de esa hora murciana.

Asimismo, tuvimos el honor de asistir al primer concierto de Dorian habiendo cumplido 10 años de carrera en la que se han asegurado de hacernos sentir inolvidables sus canciones. Su nuevo disco, titulado 10 años y un día, consta de los temazos de siempre como Arrecife, Verte amanecer, La tormenta de arena o Cualquier otra parte, con los cuales nos hicieron muy felices el sábado.

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Mientras, en Radio 3 seguía lo diferente e inusual con Los Punsetes, un grupo madrileño que tiene algo y punto. Fue toda una experiencia ver a Ariadna cantando sin moverse en todo el concierto, como de costumbre.

El buen directo de Temples, entre canciones que nos transportan a los años sesenta, fue algo para tener en cuenta las próximas veces que quieras escuchar un disco y no sepas cual. Su álbum Sun Structures, aunque no es nada nuevo para los tiempos que corren, está muy bien, y su puesta en escena relajada pero segura ha sido bastante gustosa.

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Tanto si conocías como si no a Glass Animals, su espectáculo fue tremendo y todo el mundo estará de acuerdo. Su psicodelia sumada al carisma y a la especie de trance en la que se movía Dave Bayley, más una burbuja en la que nos encerraron a todos con su música y Psylla o Gooey, creó lo que se llama un -no quiero que se acabe nunca- porque de verdad, el sábado tuvo uno de sus momentos cumbres con este grupo de Oxford.

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De Lori Meyers poco hay que decir, sitio al que van, sitio con el que arrasan. Noni, su banda y su nervio arrancaron las energías de todos, sobre todo por basarse en tocar los temas de siempre, que nunca fallan, como Emborracharme, Luces de Neón o Mi realidad. Está claro que cada single que sacan tiene el éxito asegurado y que por muchos conciertos que hagan, Lori Meyers no se agotan.

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No te esperas que tantas personas en un escenario vayan a lograr acabar el concierto sin fallos, pero I´m From Barcelona son de otro mundo, suecos y felices, y es diversión asegurada. Su puesta en escena fue una fiesta sin fin en la que 30 músicos llenos de vitalidad bailaron, rieron, interactuaron con el público, tiraron pelotas y serpentina y no tenían límites en ningún caso. Y no, no son de Barcelona, y por eso que tengan ese nombre hace que molen más.

Laura-Valcarcel

 

Aunque no fue el cierre total, The National fue el punto final que faltaba en este día de conciertos, algunos inesperadamente buenos. Con una intro de The Doors con la que la gente empezó a dudar sobre quién iba a salir al escenario, Don´t Swallow the Cap empezó a sonar. En seguida Abel o I Need my Girl recordaron a su publico lo bueno que es Matt Berninger encima del escenario y la tristeza que siempre parece llevar encima.

Laura-Valcarcel

 

Ya van ocho ediciones, y cada año que pasa es mejor. Esta vez se han coronado con la elección de grupos tanto conocidos como emergentes. Han sido dos días de música de calidad, risas y alegría, se podría decir que el festivaleo en todos los sentidos tiene su placa en el SOS 48. Ahora solo queda disfrutar del pitido de oídos -en el buen sentido- durante unos días mientras intentamos deshacernos del bucle de todas esas canciones que nos gustaron en este puente de mayo.