Sonorama Ribera (Viernes y Sábado): El indie español está en muy buena forma

Y continuamos con nuestra crónica del gran Sonorama…

Viernes

Con los buenos resultados de la primera jornada, esto sólo podía ir a mejor. “Madrugamos” para poder ver a Correos, banda donostiarra con una corta trayectoria pero con buenas críticas. Supieron animar a la Plaza del Trigo, donde se coreaba el grito de guerra de este festival: Escenario principal…

Ya en el recinto, nuestra primera opción fue Second. Los murcianos, cuyo último trabajo Montaña Rusa no nos llega a cuadrar del todo, estuvieron a la altura dejándonos un recuerdo imborrable. Mano a mano con la orquesta 5202, supieron reinterpretar canciones enormes como Más Suerte, Nada o Rincón exquisito y, además, consiguieron que el recuerdo de este último trabajo se esfumara, dando un paso adelante. Está claro que del sonido de estudio al directo va un abismo y supieron saltarlo. ¡Enhorabuena!

El Sonorama Ribera lo que ofrece es variedad, y en este caso, nos fuimos con Jairo Zabala, alias Depedro. Es muy tópico decir que su música tiene toques mestizos y más raciales que cualquier otra banda, pero es que estamos en lo cierto. Es como darse un paseo por barrios multiculturales, su música huele a atardecer y eso llevado al directo es hermoso y cotidiano. Canciones como Diciembre u Hombre Bueno no faltaron en su repertorio.

Hay un nexo común en todos los festivales: se descubren nuevos sonidos. Con prácticamente ninguna referencia nos acercamos a ver a Nothing Places y nuestra sorpresa fue mayúscula: Caras conocidas en el escenario. La primera la de Ricky Falkner y Emilio Saiz (actual guitarrista de Iván Ferreiro) y principal precursor del proyecto. Como bien dice, no tiene mucho que ver con los artistas de su generación y lleva razón. Su juventud le lleva a explorar caminos que se recorrerían en otro momento. Pero el resultado es delicioso, posiblemente más experimental de lo que uno podría descubrir en Spotify, pero en directo crece exponencialmente. ¡Quedaos con este nombre! Lástima que la acústica de la carpa desvirtuara la actuación en algunos momentos, porque el conjunto instrumental era muy potente. Siendo muy atrevida, en algún momento parecía la parte más melancólica de Mogwai, y eso es hablar en mayúsculas.

León Benavente era garantía de éxito. Es el grupo que más ha girado este verano y las tablas para ellos son pan comido. No olvidemos que un miembro de Tachenko está en esta formación y se nota en el color de sus letras, reivindicativas e ingeniosas a dosis iguales. Seguramente haya quien piense que su actuación está algo sobreactuada si entramos a valorar los bruscos movimientos de Abraham Boba, pero lo que sí que podemos decir es que fue un concierto apabullante, lleno de energía. Bailar Ser Brigada o Ánimo, valiente es rozar el cielo. Un 10 para estos chicos.

Obviar a Izal en estas líneas sería pasarnos de puristas. Si bien está en todo cartel veraniego, cada uno es libre de verlo o no. No cabe duda de que es el grupo de moda y que se esfuerzan por hacerlo bien y además, les resulta. La fórmula es fácil, pero por ahora es mágica. Sólo podemos decir que para muchos el festival finalizaba tras el concierto de esta banda, y para otros, era el único motivo de visita a las tierras arandinas. Será por algo.

Reptile Youth fue nuestra última parada en esta larga etapa musical. Hay que decirlo: Si nos salimos de Sun, JJ y algunas canciones más, tampoco nos dejan un rastro inolvidable. Es un directo correcto, pero de otros tantos que se dan en este tipo de eventos musicales. A veces creo que el hecho de haber visto muchos conciertos en mi vida puede variar mi opinión, pero la experiencia me dice que se quedarán en un grupo desapercibido en el panorama musical. Nos entretuvieron. Y punto.

 

Sábado

El centro de Aranda de Duero se engalana para el Sonorama, podríamos decir que es uno de los motores de esta amable localidad. Y por ello, además de un delicioso almuerzo regado con producto local, los conciertos de día son el casi alma del festival.

Comenzamos con Ricardo Vicente, cuya sensación general es que en directo nos ganó más, aunque sus antecedentes son brillantes (La Costa Brava, Tachenko), su independencia musical ha sido algo más dura. Pero aunque él diga que no sabe escribir pop, lo que escribe es poesía urbana y nos gustó llevado al escenario. Posteriormente, nos preparábamos para recibir a Maryland. La caleta del Sol nos conquistó en su día, y aunque les vimos un poco tímidos ayer, la ejecución musical fue buena. Todo es cuestión de tiempo. La penúltima visita de la plaza fue para Sexy Zebras, que saben cómo hacer arder al público con su rock salvaje, y que dejaron el testigo de nuevo a Second, esta vez versionando clásicos.

Aún oyendo los últimos temas de Nacho Vegas, donde la luz y la protesta aparece en partes iguales, la noche la abrimos con Tachenko. Los zaragozanos llevan ya sus años deleitándonos con sus letras y eso se nota, la veteranía es un grado y saben jugar hábilmente con temas antiguos como Escapatoria y seguir conquistando corazones con El amor y las mayorías, su último trabajo. Además, como viene siendo habitual en la gira, tocaron el clásico de Teenage Fanclub Vaya diamante, haciendo que los más experimentados del público se dejaran la piel. Un concierto breve pero conciso y un Sergio Vinade llevando la batuta del grupo de una forma muy elegante.

Grises fueron una de las sorpresas de la noche. Con un directo arrollador y sin grandes opulencias vocales, saben llevar su electro rock al escenario casi con mejor resultado que en los discos. Parfait, Wendy y otras tantas canciones de su álbum Animal hicieron que el público entrara en un estado de júbilo colectivo. Creemos que de aquí a unos años van a pegar bien fuerte.

Si había un nombre en mayúsculas en el Sonorama, ése era el de Cut Copy. Australianos, invocándonos en un constante Free your mind, al principio nos costaron un poco y nos quedamos con cara de interrogante pensando, ¿esto es Cut Copy?.

La puesta en escena era la mejor con diferencia del festival, el equipo de luces y proyecciones era hipnótico y cuidado, pero el público no respondía con la misma intensidad que Dan Whitford, líder de la banda. En el tercer día del festival y a más de la una de la mañana, por muy electrónico que sea su sonido, es difícil mover a las masas. Pero no se rindieron y tras una parte más ecléctica, empezaron a sacar la artillería pesada con temas como Need you know, Let me show you your love o We Are Explorers. Este tipo de música a veces es complicada de valorar, pero el resumen final fue muy positivo, por parte de Cut Copy que hizo todo lo posible por agradarnos y por parte del setlist que nos hizo finalmente disfrutar de su concierto y más concretamente, de su último trabajo en directo.

Exsonvaldes era mi apuesta personal. Primero, porque no los había visto antes, y segundo, porque sostengo la teoría que las bandas francesas tienen un algo que les hace triunfar en silencio. Hay quien los compara con Phoenix y me parece una osadía, pero su trabajo ve sus frutos y creo que podrán despegar pronto en otros mercados, sobre todo en el nuestro. Me da que los vamos a ver bastante por nuestro país.

Se mueven tanto en francés como en inglés, pero lo sorprendente fue que cantaron en un perfecto castellano el clásico Enamorado de la moda juvenil de Radio Futura. Además de este pequeño guiño a nuestra cultura musical, sonaron temas como Days, L’Aéroport o Seahorses. Además de ser atentos y simpáticos con un público frío como el témpano, tocan bien. Veremos cómo evolucionan y si se hacen un hueco en la historia de la música actual francesa.

El Columpio Asesino es al directo lo que un corte limpio con un cristal en la mano: Una vez que te roza, no paras de sangrar. Venenosos, crudos, verbalmente agresivos, presentan un directo devastador muy al margen del himno moderno Toro, explotada hasta la saciedad. Si hace unos años no hubiera apostado mucho por este grupo, hoy afirmo que el directo es brutal. ¡Grandes!

En líneas generales, el Sonorama Ribera en esta edición ha sido muy satisfactorio y sorprendente. Encontramos algunos fallos en la programación de conciertos, pero se minimizan con el buen rollo que se respira en Aranda. ¡Nos vemos en el 2015!

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