Sonorama Ribera (Miércoles y jueves): La gran noche del indie español

Foto: Ángel Rodriguez  (a través de Sonorama Ribera)

 

El Sonorama nunca decepciona. Aunque aparentemente el cartel, producto de una mezcla bizarra de estilos, fue diferente a otros años, el listón se mantiene bien alto.

MIERCOLES

La noche era fría en Aranda de Duero y sólo de Los Planetas dependía deshacer este hielo. Un hielo creado por las letras lapidarias y apocalípticas de la banda granadina, a caballo entre el alboroto popular y las más bajas capas sentimentales del ser humano.

Y entre el humo artificial aparecen ellos, tras una intro que bien podría proceder de cualquier rincón de la Alhambra. Nos vendieron un comienzo apoteósico, con toques flamencos, aportes psicodélicos y un halo que sólo Los Planetas saben crear. Entramos en materia más cercana con El romance de Juan Osuna o Ya no me asomo a tu reja, donde Jota, cuya voz se pierde entre las notas, sabe llevar y mantener las riendas, y donde Eric, uno de los mejores baterías que ha dado la tierra, dirige a golpe de tambor.

No podemos olvidar que Los Planetas son el sonido de una generación. Sus canciones se cantan con rabia, como si las letras fueran parte de un episodio de nuestras vidas. A veces la metáfora hace llegar a niveles personales estratosféricos con como con Corrientes Circulares, pero volvemos a la jovialidad de nuevo con Devuélveme la pasta. El corte introspectivo se marca con Santos que yo te pinté, quizás el tema que más coquetea con el noise rock, pero se provoca un cierre apoteósico con grandes himnos como Pesadilla en el parque de atracciones, Segundo Premio o Un buen día. La Copa de Europa abraza el final, helándonos la sangre.

El concierto fue brillante. Sensaciones duras, muy buena ejecución para venir de su parte. Los años pesan pero esta vez han ido a su favor.

JUEVES

Aunque tuvimos la suerte de comenzar bien temprano con The Bright, Bravo Fisher y Joe La Reina, nuestra jornada festivalera se abrió con el portugués David Fonseca, cuyo pop bien estructurado nos hace entrar el el bucle festivalero. Mención especial para su versión del clásico Video kill the radio star, divertida y disparatada como él.

Esta fue la única incursión al pop internacional que vivimos este año, todo lo demás se queda aquí. Nos sumergimos en el extraño universo de Refree, donde la experimentación se pone al servicio de la música y crea según pasan los acordes. Quizás algo denso para ser uno de los primeros conciertos, pero sin duda interesante y diferente.

El siguiente paso lo damos hacia Granada con Niños Mutantes. Cayendo el atardecer, tenían la difícil misión de levantar al público de cara al resto de la noche y de enganchar a aquellos que se quedaran a mirar. Cumplieron expediente y sonaron canciones como Errante y Hundir la flota, así como nuevos temas de El Futuro, su octavo álbum. La calidad del sonido era buena, pero para el tiempo que lleva esta formación en activo, uno espera más. Falta magia y enganche, y al final, los conciertos de Niños Mutantes no dejan la huella esperada.

Nos dimos un paseo hasta llegar a Egon Soda, donde la voz cantante la pone Ricky Falkner, que siempre está discretamente tocando en bandas como Love of Lesbian o con Iván Ferreiro. Aquí la discreción sobra, y se alza protagonista de un grupo cuyas letras de contenido cotidiano nos llegan al corazón. Concierto bonito donde los haya.

Y llegados a este punto, os preguntaréis si vimos a Raphael. Pues sí, lo vimos y no nos arrepentimos. Las tablas en el escenario y su voz intocable por el paso del tiempo nos dieron razones para darle una oportunidad. Aunque en ocasiones el sopor nos inundara por auténtico desconocimiento, no podemos negar que está en buena forma musical. Además, ¿quién no ha cantado alguna vez Mi gran noche? Por cierto, hubo dos duetos interesantes: con el líder de Niños Mutantes y con Alberto, de Miss Caffeina.

Y si la cosa va de elegancia, a continuación llegó desde Vigo. Iván Ferreiro, trajeado, salió con su banda a comerse el escenario. Menos hablador que de costumbre, suponemos que por falta de tiempo, defendió con arte los temas de su último trabajo Valmiñor-Madrid, además de hacernos soñar con grandes clásicos de su discografía como Turnedo, Canciones para el tiempo y la distancia o Jetlag. Sobran las palabras para definir a Iván sobre el escenario.

La madrugada se llenó progresivamente de rock y esta vez de la mano de The Layabouts. A camino entre el rock californiano, el punk y la vieja escuela de Los Ramones, bailamos como si se tratara de la última noche de nuestras vidas. A veces una buena actitud sabe borrar los pequeños fallos técnicos y estos chicos ayer dieron una buena lección de maestría.

Nuestro cierre se lo llevó We are Standard, que están llevando a las tablas temas de la banda inglesa The Clash. Supieron defenderlo muy bien, y aunque este concierto tuvimos la suerte de vivirlo en Madrid, el toque nocturno nos regaló a un Deu trasnochador e increpador a las masas que allí estaban. No dejaron de sonar hits como Rock the Kasbah o London Calling. La verdad que esta gira está siendo un acierto para una de las bandas más vivas del panorama actual español.

Éstas han sido nuestras primeras impresiones del Sonorama: Buena salud para la música española y muchas ganas de afrontar lo que nos espera en los siguientes días.

 

Escrito por
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