jueves, febrero 20, 2020

Soleá Morente: La liturgia del matriarcado

Conciertos Soleá Morente: La liturgia del matriarcado

Mi cantar se vuelve gitano/cuando es para ti (…)
Mujer que conserva el embrujo/de los ojos moros/de sueño rebelde y gitana. Agustín Lara (1932)

Lo pronosticamos. Este pasado viernes Soleá tenía el guapo subío y es que como ella misma comentó “la Corte todo lo merece”. Las gitanas con solera y engalanadas de pieles ya anunciaban que anoche habría faena.

Entramos. Las paredes de rojo servían a la ejecución de un matriarcado que comenzó en la tribuna trasera, mucho antes que en el escenario. En la mano un rulo –un chucho, según pa´ quién-, una pinza, y el agradecimiento, sincero y en fecha, de quien aún mira al cielo para bendecir la suerte de lo que su estirpe le dió en sangre, talento y audacia.

A partir de ahí, las únicas palabras que me vienen ante el derroche de arte al que asistimos son “¡Wow!, ¡Olé!, Diosa, Diva y silencio”. Mucho silencio. El que nos hizo enmudecer por momentos y el que los propios asistentes solicitamos en una liturgia improvisada. Es la magia del directo. Del vestido gótico de Ariadna Paniagua (Los Punsetes) al brillo glam de las campanas y la cintura alta. Un estallido estilístico que consagra a Soleá como reina del todo y la nada. Porque ya lo ha declarado antes y el viernes lo reiteró a golpe de cadera y palmeos: las etiquetas no sirven de nada.

Intentar clasificar un espectáculo como el que vivimos en El Sol sería nombrar a Bowie, el gipsy glam, el dream pop, la electrorumba, el indie y el pop de organillo, la psicodelia, el jazz, la saeta y, así, hasta un sinfín de ideas asociadas a una sola: que Soleá nunca dejará de ser Morente pero, cada vez más, se confirma en el papel de no pertenecer a nadie. Soleá es trangresión y amigos. Y si no, que le pregunten a Lorena Álvarez (Lorena Álvarez y su Banda Municipal), arista fundamental del proyecto con sus letras.

Y que nadie lo dude. Lo de esta chica es genio. Locura fue la nuestra agarrándonos el moño y remangándonos la minifalda para jalearla a tacatatás de zapato y tirirís de Alonso Díaz Carmona (Napoleón Solo), co-ideólogo y productor de Ole lorelei (2018). Un ramillete de talentos que, adornado de lunares, nos regaló un par de temas a los nostálgicos de la banda granaína. Y se armó la disco party y Soleá saltó, giró, rió y resucitó a Las Grecas… y todos saltamos, giramos, reímos y terminó.

Ahí, en lo más alto, con las ganas de más y el sentir jondo agarrao´ a las amígdalas por siempre jamás.