Rufus T Firefly en Madrid: Fuente de inspiración

Fotografías de Alex García-Cantarero

Muchas eran las ganas de volver a encontrarnos frente a los madrileños Rufus T Firefly ya que tras un intenso verano de festival en festival, nos apetecía vivir la experiencia en sala, en un formato más coloquial y con otra calidad de sonido que a veces los recintos abiertos no ofrecen.

Los madrileños cierran un gran año donde, por fin, sus composiciones son reconocidas y sus directos son eternamente recordados. Tras mucho trabajo previo, la banda goza del status que bien merecido se tiene. Hemos podido leer su carta de agradecimiento a 2015 por haberles tratado tan bien musicalmente hablando y compartimos su alegría y satisfacción de que hayan pisado buenos festivales y hayan conseguido la difusión que realmente se merecen.

Hace poco una amiga  me dijo que era un grupo que generaba inspiración y que a la vez inspiraba y la verdad que cuando escucho sus canciones y cuando vivo sus directos es algo eléctrico lo que

Nos habían generado tanta expectación con los teloneros que no nos pensamos dos veces llegar antes y la verdad es que nos sorprendieron:toques eléctricos, ukelele, juegos de voces. Su nombre es Lázaro que viene del apellido de Nieves, vocalista y miembro de la formación de Julio de la Rosa y os lo recomendamos ya que consiguieron captar nuestra atención.

Llega la segunda parte de la noche, nuestro motivo de estar allí congregados. Rufus T Firefly vienen a quemarlo todo, a destrozarnos un poco el corazón con sus composiciones a camino entre lo normal y lo fantástico, con referencias a la cultura popular (Standstill, Metrópolis), con aires futuristas, matices de post rock, una calidad de sonido que sobrepasa la razón.

 

 

Entre las referencias que tocaron, destacamos Midori cuyo comienzo eclipsa a cualquiera, pero no podemos dejar de mencionar otras tantas piezas de este redondo Nueve, o como dicen ellos, el disco cuya canción superó las 500.000 reproducciones en Spotify. También tocaron una de mis favoritas, Metrópolis donde los audiovisuales, especialmente ciudados, robaron protagonismo o mejor dicho, acompasaron los ingeniosos versos de Víctor Cabezuelo y los suyos.

La música de estos jóvenes fluye y conquista y aunque sí esperábamos más colaboraciones, no nos vamos a quejar: Se subieron con ellos al escenario Charlie Bautista y Ekain Elorza (Dinero) a hacernos disfrutar un poquito más del cúmulo de sensaciones que tuvimos la pasada noche del viernes, donde la música venció al frío.

 

 

Si hay algo adictivo en los directos de Rufus es esta ejecución precisa, sobria pero enternecedora, llena de vitalidad y de ganas. Si a estos adjetivos le sumamos el poder de las letras en canciones como Nueve o El problemático Wiston Smith.

Una noche épica, es cómo ver a un hijo progresar en lo que más le gusta, viendo que rompe el cascarón y camina solo. Y esto es sólo es el comienzo de todo lo que seguro les espera por llegar. En líneas generales, nos quitamos el sombrero ante tal despliegue de magia, de verdad, no siempre uno siempre esa sinergia en las tablas.

Gracias a toda la banda por estar a un nivel estratosférico a nivel musical y en especial a Alberto, que le deseamos lo mejor en su nueva trayectoria.