Razzmatazz se enamora de Noname y su magia poética

El público barcelonés hacía tiempo que deseaba recibir una visita de Noname. Desde el lanzamiento de su primer LP, Telefone, el 2016, éramos muchos que íbamos revisando el cartel del Primavera Sound o del Sónar esperando encontrar su nombre. Y, finalmente, las plegarias fueron escuchadas y ayer tuvimos el placer de presenciar la frescura poética de la joven americana en un Razzmatazz 3 lleno.

Chicago ha sido cuna de una gran cantidad de artistas hip-hop de renombre que mezclan el jazz, el soul y el gospel en su sonido. Es el caso de Kanye West, Chance the Rapper, Common, Do or Die, Mick Jenkins, Saba, SminoNoname creció entre poesía, ganando Poetry Slams y escuchando la música de estos artistas. Esto se nota en las delicadas harmonías de sus piezas, la complejidad y madurez de sus versos y, especialmente, en la fluidez de su hipnotizante locución.

Y ayer la joven convirtió la sala pequeña de Razzmatazz en uno de esos clubs de Chicago en los que tanto frecuentaba, asistiendo a Poetry Slams, y en los que nacieron muchas estrellas del hip hop. Noname no dejó de interactuar con el público con una familiaridad como si no fuese la primera vez que compartían ese espacio. Les enseñó en qué versos se tenía que aplaudir más (tal y cómo hacen en Chicago), habló y rió con ellos… E, incluso, acabó el recital con un acapella, conjuntamente con el público, del precioso Shadow Man.

Pero la magia del concierto vino de aquí, del vínculo que se estableció entre cantante y público. Fue salir Noname en escena y el público ya no dejó de saltar, bailar, mover la mano al ritmo de sus versos y, por encima de todo, disfrutar de la poesía de Chicago. Se creó un buen ambiente en la sala en el que ninguna mala vibración era capaz de entorpecer la sintonía general. Y la artista agradeció varias veces esta familiaridad que se creó, teniendo en cuenta que estaba tan lejos de casa (y es tan joven).

“Maybe this the album you listen to in your car when you driving home late at night // Really questioning every god, religion, Kanye, bitches”. Así empezó el concierto, con Noname presentándose con su canción Self y adelantando lo que íbamos a escuchar. El pequeño escenario de Razzmatazz estaba más lleno de lo normal: dos coristas, un guitarra, un batería, un bajo, un teclado y Noname. Y, aunque ya nos avisó que no estaba muy fina del cuello debido a un resfriado, eso no impidió disfrutar de su ternura y su veloz oratoria.

Además de Self y Shadow Man, no faltó ninguno de sus otros hits tan queridos por los fans. Diddy Bop, Reality Check, Blaxploitation, Ace o la fantástica Window fueron las culpables de encender Razzmatazz. Fue un recital cortito, de una hora aproximadamente, que es lo que duran sus dos discos sumados. Pero fue muy intenso, con los beats sin dejar de marcar las vibraciones y llevando nuestros marcapasos musicales al límite.

Noname ayer satisfizo las necesidades de todos sus fans barceloneses. Pero, además, hizo crecer en ellos el amor por la artista y las ganas de continuar siguiéndola de cerca. Salimos con más ganas de música nueva de la joven de Chicago y, especialmente, deseando que vuelva pronto.

Foto: Ferran Cano.

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