miércoles, octubre 16, 2019

Preoccupations dibujan un laberinto hacia el ruido en Donostia

Conciertos Preoccupations dibujan un laberinto hacia el ruido en Donostia

Post punk “laberíntico”, así se definía en su origen el estilo con el que Preoccupations (Viet Cong en su creación) llevan martilleándonos desde 2012. Tres largas duraciones después, el proyecto liderado por Matt Flegel comenzaba este 27 de enero gira española en Vigo, y la siguiente parada era Donostia, en concreto la sala Dabadaba.

Era su primera vez en territorio guipuzcoano, como recordó Flegel a lo largo del bolo de hora y veinte largas, y a continuación tienen otras cuatro fechas programadas. Recorrerán del tirón Barcelona, Valencia, Madrid y Sevilla. Desde aquí hago un llamamiento a todo amante del ruido más oscuro a que no desperdicien la ocasión si andan cerca del lugar de los hechos. No en vano, Flegel y compañía, sobre todo su compañía, desplegaron un estremecedor sonido que nos dejó noqueados y aturdidos.

Antes de que esto ocurriera, eran las bilbaínas SERPIENTE las que abrían la velada con su synth punk personal (batería de pie, sin guitarras y con la sección rítmica con el papel principal) elaborado con elementos que les prestaron los canadienses, según agradecieron en el tramo final. Era la cuarta vez que veía al trío de chicas que, con un EP homónimo bajo el brazo, presentaron música nueva con un sonido mejorable. Como en anteriores veces, sonaron planas y sin demasiado ímpetu (la voz apenas se oía en buena parte del concierto) salvo en contados momentos. Las enérgicas Zer Hari Haiz e Ilargi Ilun fueron dos de las excepciones de un repertorio agradable, pero que dejó la sensación de que aún queda mucho por pulir.

Todo lo contrario sucedió con la banda de Calgary. Los canadienses Preoccupations estremecieron nuestros oídos desde el minuto cero a base de distorsiones bien hilvanadas por la pareja de guitarristas (también a los sintetizadores) Scott Munro y Daniel Christiansen. Ambos construyeron muros de sonido que evidenciaron que los canadienses, a pesar de su corta trayectoria, ya juegan en una liga muy superior.

La otra mitad del cuarteto, Flegel y el batería Mike Wallace tuvieron los papeles con mayor protagonismo y lucimiento de cara a la galería. El primero, más que cantar (a veces era complicado discernir lo que decía), ahulló en temas como Continental Shelf y su bajo sonó con menos poderío que el resto de instrumentos. Por su parte, Wallace, que se quedó sin camiseta a mitad de actuación, acaparó las miradas del respetable en Decompose gracias a su atronadora y reiterativa batería.

Venían de lanzar en 2018 su tercer álbum de estudio, el segundo como Preoccupations y el primero no homónimo. Sin embargo, el cancionero de los norteamericanos fue bastante repartido, sobre todo entre aquel debut como Viet Cong que les costó más disgustos que sonrisas y su última referencia.

De esta forma, Preoccupations se dedicaron a dibujar su laberinto hasta colocar el desenlace en el ruido en su forma más explícita, oscura y abstracta. También hubo piezas de post punk genérico como Silhouettes y sus riffs machacones o los instantes “poperos” y nuevaoleros en Espionage y Disarray, de su reciente New Material. Esta última atrasada a propósito con amagos de iniciar el tema y precedida por un agradecimiento a las teloneras (“Snake?”, preguntó Fregel después de que le chivaran el nombre).

Apabullaron al público y lo sometieron a los mayores extremos en partes instrumentales de Zodiac y Bunker Buster, una de las destacadas de la noche. Y los extensos cortes Memory, donde Flegel aprovechó el largo pasaje ambiental para presentar a los miembros; y Death fueron parte de un recorrido final intenso, extraño y “laberíntico”. Un laberinto que concluyó en un ruido abrasador que conquistó a los amantes de los sonidos más inhóspitos presentes en la sala.