Owen Pallett y su virtuosismo infinito: la esencia de un músico excelente

Cuando hace meses se anunció la gira de Owen Pallett por nuestro país, muchos no dudamos en marcar sus fechas en el calendario como una cita ineludible. El músico canadiense, arreglista y colaborador de bandas como Arcade Fire o The Hidden Cameras, visitaba la sala Apolo de Barcelona el pasado sábado 13 de Diciembre como parte de la gira que presenta su cuarto trabajo, In Conflict. Un disco recibido con frialdad y entusiasmo casi a partes iguales entre sus seguidores. Era, por tanto, una oportunidad de oro tanto para volver a disfrutarlo en directo, conscientes de que raramente decepciona, como para comprobar el funcionamiento de sus nuevas canciones en su particular directo.

Antes de desplegar sus canciones, Owen Pallett hizo una primera aparición a la sombra apoyando al violín a sus teloneros, Foxes In Fiction. Empezaron estos un tanto descafeinados (algo a lo que ayudó el vacío de la sala Apolo en esos momentos, todo sea dicho) pero finalmente nos ofrecieron un aperitivo ambiental correcto, aunque sus ecos a Beach House nos hicieran pensar demasiado en esa similitud y todo lo que ello conlleva. Poco a poco se fue llenando la sala pero cuál fue nuestra sorpresa al comprobar, minutos antes de que saliera el artista principal de la velada, que sólo había unos tres cuartos de la misma ocupados. La confluencia de varias propuestas musicales esa misma noche injustamente parece que le pasó factura. Aún así, ello no fue impedimento para que se sintiera en todo momento bien acogido entre el público, o al menos esa fue la impresión que nos dio.

Con unos veinte minutos de retraso, extraño en un concierto en esta sala, reapareció sobre el escenario con su violín en mano y se colocó en primera fila tras el teclado, looping pedal a buen recaudo, y que empezara la fiesta. Una fiesta que no pudo comenzar mejor que dejándonos a todos con la boca abierta rescatando de su primer trabajo, Has A Good Home, la pequeña delicia que es That’s When The Audience Died. Derrochando en una sola canción todo su virtuosismo y su dominio absoluto del violín y del looping pedal, deleitándonos con cada una de las melodías y las capas de la canción y, por supuesto, con su espléndida técnica vocal. No necesitó mucho más para meterse en el bolsillo al público y recibir la primera de muchas ovaciones de la noche.

Dos canciones más tarde apareció su banda, compuesta por Rob Gordon a la batería y Matt Smith al bajo, con quienes Owen comentó haber estado tocando desde hace 15 años, y arrancaron con In Conflict, la canción que da título a su último disco. Los tres juntos desgranaron de manera brillante un buen número de canciones de su último disco como On A Path, la sentida The Secret Seven, una Infernal Fantasy que desató la locura absoluta de sonido o una épica The Riverbed que ya encarando el final puso patas arriba la platea de la sala barcelonesa; además de otro buen puñado de temas del anterior disco, el excelente Heartland, del cual sonaron la eléctrica The Great Elsewhere, la delicada E Is For Stranged o la rítmica y emocionante Tryst With Mephystopheles. De la banda, cómplice en todo momento con el músico protagonista, destacó un entregado batería que consiguió darles el plus de energía necesario a los temas que así lo requerían, siempre respetuoso y sin hacer sombra al maestro de ceremonias que es Owen Pallett.

Un Owen Pallett que demostró en todo momento una enorme soltura sobre el escenario, tanto a nivel musical, dominando cualquier técnica al violín, teclado y pedal a la que se enfrentara como el auténtico hombre orquesta que es, como con su constante interacción con el público. Incluso tanteando la posibilidad de que, cuando a mitad de concierto dio descanso a la banda para arrancarse de nuevo en solitario, le pidiéramos alguna canción. Somos incapaces de discernir, dado el alto número de peticiones que sonaron entre la audiencia, si Keep The Dog Quiet, I Am Not Afraid o This Lamb Sells Condos, la única concesión que hizo a su complejo segundo trabajo, He Poos Condos, atendieron a alguna de ellas. Sea como sea, fueron un excelente paréntesis íntimo al concierto antes de que volvieran sus compañeros al escenario para dar el colofón final.

Si escogió uno de los temas de su primer disco para empezar, hizo lo mismo para acabar el setlist, con una celebrada y emotiva The Dream Of Win & Regine que hizo las delicias de todos los que le seguimos desde hace años. Toda una sorpresa las visitas a su primer trabajo, con el que parece haberse reconciliado y que desde aquí celebramos y aprovechamos para reivindicar. Porque con ello nos hizo darnos cuenta de que en realidad el pop barroco de sus inicios no está tan alejado de lo que hace ahora.

Y es que tras acabar el setlist oficial por todo lo alto, volvió al escenario para encarar los bises, otra vez solo, y lo hizo con It Took 2 Years To Win My Heart & 2 Words To Break It, de ese mismo primer trabajo. A continuación quiso consultarnos si preferíamos una antigua o una nueva, y ante la división de opiniones con la que se encontró decidió apostar por ambas opciones, interpretando primero Song For Five Or Six, la que no podía faltar de In Conflict, y The CN Tower Belongs To The Death. Finalmente, la guinda vino de mano de su banda al completo y la esperada Lewis Takes Off His Shirt que puso a todo el mundo a bailar con su irresistible ritmo pop, coreando emocionados el “I’m never gonna give it to you” de su estribillo y dejándonos una indescriptible sensación de emoción y felicidad, tras hora y media de deleite musical.

Empezamos esta crónica apuntando que el músico canadiense no decepciona en directo. Tras verlo en su última actuación en Barcelona no podemos más que reafirmarlo. Porque además de contar con una apabullante personalidad y un manejo inmejorable de las armas sobre un escenario, demuestra en él genio, talento y un virtuosismo infinito que le convierten, posiblemente, en uno de los mejores músicos del panorama pop-rock actual. Y no sólo desde una perspectiva técnica, sino también emocional, ya que con todo ello consigue llegar al alma de todo aquel que tiene delante con su enorme sensibilidad, su experimentación bien llevada y la delicia que de todo ello resultan sus canciones. “Holy shit, please can I just live here, I’m yours if you’ll have me, this was the best weekend ever”, expresaba hoy desde su cuenta de Twitter, a lo que no tenemos más que responder que siempre será bienvenido y que siempre será un placer volver a verle por aquí.

Escrito por
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