Mø en Barcelona: energía, talento, optimismo

Mø

Foto: Ferran Cano.

21 de marzo de 2014.
Sala Bikini (Barcelona).

Primera vez que la artista danesa pisaba Barcelona y venía con ganas de ganarse el público catalán (y lo ha conseguido). El año pasado visitó España, durante el Dcode en Madrid, dejando muy buenas vibraciones. Ahora, después de haber publicado su primer álbum hace menos de un mes, vuelve a nuestro país para presentarlo. Una vez visto lo que nos ha querido enseñar, es indudable que a la cantante le espera un futuro muy prometedor con uno de los mejores debuts dentro del mundo electro-pop.

Después de un bonito e intimo concierto de Carlos Sadness (no había más de 25 personas en el público), la sala se iba llenando para ver a la nueva sensación europea. Aunque ha empezado un poquito tarde, 10 minutos, el público desde el primer momento ha saltado y se ha emocionado con la aparición de , en un escenario oscuro en el que donde se podían ver imágenes de sus videoclips en una pantalla en el fondo y se empezaban a oír las primeras notas de Fire Rides.

El concierto solo ha durado una hora y diez minutos, pero contando que el repertorio de de momento es poquito (ha cantado todas sus canciones), tampoco se le podía pedir más. Pero han sido unos 70 minutos muy intensos, en los que el interés del público no ha decaído ni un segundo. El público ha empezado a saltar y cantar con Fire Rides, después Maiden, y ha aguantado toda la euforia al máximo hasta Glass, la última canción del concierto. Aquellas que el público se sabía más y con las que ha disfrutado al máximo han sido Pilgrim (su primer gran éxito), XXX 88 (su colaboración con Pilgrim) y Don’t Wanna Dance (su último single). En estas tres incluso era difícil escuchar a la cantante danesa porque los gritos y cantos del público se la comían (ella, por supuesto, estaba encantada y radiante, se nota que aún tiene la felicidad de estar en sus inicios profesionales).

Si el concierto ha sido intenso de inicio a fin, además de por sus éxitos movidos y alegres, también se debe a su carácter enérgico, movedizo y non-stop. En todo momento se estaba moviendo, saltando y bailando mientras cantaba (sin desafinar en ningún momento). También ha querido participar con el público en múltiples veces: dando la mano a los de la primera fila, ha bajado tres veces en pista mientras cantaba y bailaba con el público creando una pista de baile e incluso se ha atrevido a saltar sobre los asistentes (después de preguntar si se veían capaces de sostenerla). Además, en acabar el concierto, ha estado en la salida vendiendo y firmando su No Mythologies To Follow en versión vinilo, haciéndose fotos y hablando con aquel que lo deseara. Está claro que sabe tratar a sus fans y ganárselos.

La noche ha sido una explosión de colores (sencillos efectos visuales pero muy efectivos y atractivos), de vuelta a los años 60, de viaje al futuro, de baile, de encender mecheros, de sudor, de optimismo… Un gran concierto de electro-pop que pocas artistas del mismo estilo podrían conseguir, a excepción de Grimes y algún caso puntual más.

Como se ha comentado al principio de esta crónica, a se le augura un futuro muy bueno, con una carrera musical con un crecimiento exponencial y que, seguramente, sabrá aprovechar. Por otra parte, esperemos que no se le acabe este carácter de alegría, humildad y locura en sus conciertos; pues el público lo agradece mucho, ya que se establece un vínculo de sentimientos y alegría entre los dos, consiguiendo que tanto el espectador como el artista lo disfrute más.