MIRA 2018: Un sueño de mandarina

Desde hace ocho años, la abultada oferta de conciertos de Barcelona suma artefactos y parafernalia digital, gracias al festival MIRA. No se puede decir que su programación carezca de títulos sorprendentes. Su curaduría siempre se ha destacado. Es un pequeño buffet con lo mejor de la escena internacional, distribuido en el entorno del Fabra i Coats. El escenario principal es el encargado de liderar cada noche, mientras que los espacios adyacentes se llenan de arte digital, proyecciones y propuestas conceptuales.

Además de alcanzar la octava edición, este año el MIRA no sólo superó sus propios límites sino que reunió actuaciones que no repetirían en otros escenarios del continente, a menos no en lo que queda del año. De entre sus 50 actividades, 10 de los shows en directo y dos de las instalaciones artísticas, se estrenaron exclusivamente en España. Entre estas, la presentación del nuevo álbum de los míticos Tangerine Dream, Quatum Gate (Kscope Eastgate, 2018). Y el regreso de El Sueño de Hyparco, ese proyecto de dark electrónica y aislacionismo de Antonio Dyaz, fundado en 1988.

Tangerine Dream y el viaje cuántico

El origen de Quatum Gate y el EP Quatum Key (incluido en la reedición del álbum de 2018), se remonta a finales del verano de 2014. Para ese entonces, Edgar Froese, Thorsten Quaeschning, Ulrich Schnauss y Hoshiko Yamane, habían comenzado a trabajar en este disco. Un álbum que supondría la introducción a una nueva etapa de la agrupación: los años cuánticos o Quatum Years. El disco fue lanzado en Septiembre de 2017, coincidiendo con el 50 aniversario del proyecto de krautrock, y para celebrar el legado de Froese, quien no pudo ver cristalizado su sueño cuántico.

Thorsten Quaeschning de Tangerine Dream en MIRA Festival. Foto: Cherry Adam

La noche del viernes, en un Fabra i Coats a su máxima capacidad, Thorsten Quaeschning, la violinista Hoshiko Yamane y Ulrich Schnauss (sintetizadores), presentaron este nuevo material. Un disco que, a pesar de separarse sutilmente del sonido de antaño, sigue manteniendo al secuenciador electrónico como protagonista indiscutible. Lo vivido el viernes, gracias además a unas visuales impresionantes producto del ingenio del artista visual Patrick Dunn, fue -literalmente- un viaje cuántico.

En este directo de 60 minutos fuimos transportados a través de una amplia gama de estados de ánimo y atmósferas. El encuentro entre el pasado, el presente y el futuro, se gestó entre paisajes sonoros y ambientes retóricos. Con espacios repletos de momentos energéticos y optimistas. Eran ideas relacionadas con el campo de la física cuántica y la filosofía, pero recreadas en formato musical y con visuales que se alimentaban de tu propia energía.

 

Viernes en el MIRA: Rave para millennials

Después del viaje de krautrock revisitado para la nueva generación que ofreció Tangerine Dream, tocó el turno de Coucou Chloe. Quien a diferencia de sus predecesores, redujo el promedio de edad de los presentes en, al menos, veinte años. La productora francesa, hito de Internet, presentó un directo crudo y escueto. Una base musical pesada, distorsionada, y su voz efectista balbuceaba frases ininteligibles. Era una versión rave y emo para millennials de última generación. Una opción muy dudosa entre dos propuestas de larga data como la de Tangerine Dream y, posteriormente, The Bug.

The Bug en el MIRA Festival. Foto: Cherry Adam

El multifacético productor británico, regresó a los escenarios de Barcelona, para introducir en sociedad a su nueva protégé: Miss Red. A pesar de contar con un currículo que incluye a Moor Mother, entre sus colaboradores habituales, The Bug ha decidido reincidir en el dancehall. Después de descubrir las virtudes vocales y la rapidez lírica de la londinense Sharon Stern, no perdió tiempo y le ofreció producirle su álbum.

Sin embargo, no debemos dejarnos engañar por la abrasiva musicalidad de este directo. Porque, a pesar de poseer el calor del reggae de la vieja escuela, al mismo tiempo refleja nuestro desagradable clima político. Miss Red conoce sus virtudes, sabe cómo moverse y qué decir. La energía alcanzó su máximo y los decibeles también. La verborrea de la MC no paró ni un segundo. El público conectó en una sala empañada de rojo. La inglesa conquistó los cuerpos de los presentes y nos dejó un viernes intenso y sudoroso.

The Bug y Miss Red en el MIRA Festival. Foto: Cherry Adam

 

Sábado de ruido político y contestatario

La noche del sábado contó con dos nombres que, enfrentados, se complementan. La presencia de visuales cargadas de mensajes políticos resultó el común denominador. Por un lado, Atom™ es empírico, comedido y cerebral. Mientras que Yves Tumor es entraña pura consumiendo el escenario. Sacrificamos espectros auditivos para poder estar en primera fila y atestiguar esta avalancha de noise contestatario.

Uwe Schmidt presentó su nuevo show Deep State con una estética fiel a Raster-Norton, y haciendo gala de su metódica manera de hacer música electrónica. Frecuencias profundas, glitch, mientras la pantalla se consumía con un fuego brillante, mientras policías reprimían manifestaciones, mientras Atom™ impávido nos llevaba a lo más profundo de un Estado que nos vigila y nos cauteriza.

AtomTM en el MIRA Festival. Foto: Cherry Adam

De la lucha en la calle, pasamos a la lucha en la cama. La intimidad como discurso político. El concepto de amor no es ese cliché romántico que nos venden en las comedias. Así nos habló Yves Tumor junto a las visuales esquizofrénicas de Ezra Miller. Tanto Tumor, como Gaika, se han erigido como emblemas de esta nueva generación de no conformistas. Porque ser fiel a quien eres, es la relación de amor más pura. Quizás por esto es que el próximo álbum de Yves Tumor lleva por título, Safe in the Hands of Love. 

Cualquier cosa menos sentirnos a salvo. Yves Tumor llevó a la sala a sus límites. Una poderosa descarga sonora, llena de ruidos y frecuencias agudas, inaudibles, puntiagudas. Con una máscara negra que ocultaba por completo su rostro. Nos daba la espalda, pero la pantalla nos contaba sus secretos. Era incómodo estar allí. Yves, una vez más, lo había conseguido.

Yves Tumor en el MIRA Festival. Foto: Cherry Adam

 

MIRA en tres días

Además de estos directos destacados, el MIRA contó con la presentación exclusiva del nuevo proyecto de Nicolas Jaar junto a la bailarina mexicana Stéphanie Janaina; el debut de la australiana Carla dal Forno y su dark pop lánguido y austero; el showcase del sello PAN por su décimo aniversario, así como las hermosas proyecciones en el MIRA Dome, o las propuestas digitales e instalaciones sonoras de artistas como Keiken, Nati Cerutti o Intorno Labs.

En el marco de tres días, intensos y delirantes, Barcelona se llenó de inspiración y se consumió entre cables y códigos. Los artificios con los que abordamos el día a día están repletos de una magia que no sabemos que existe hasta que entramos en las fauces del Fabra i Coats.

Pero, ¿quién podrá ponerse en los zapatos de Tangerine Dream? ¿Habrá alguien capaz de dejarnos ese zumbido moribundo en el oído a lo largo del día, tal como lo hizo Yves Tumor?

Un año más de sueños eléctricos y de sonidos extrasensoriales. Una edición más del MIRA, que sorprende y se afianza. La tarea, ahora, es conseguir superar lo que hasta el momento parece insuperable. Mientras esperamos las respuestas, seguimos saboreando la sobrestimulación visual y sonora, y seguimos celebrando el gran trabajo conseguido en esta octava edición del festival MIRA.

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