jueves, noviembre 21, 2019

Micah P. Hinson, el lado salvaje de la melancolía

Conciertos Micah P. Hinson, el lado salvaje de la melancolía

Fotos: Laura Válcarcel.

 

Micah P. Hinson se hizo de rogar. Ayer, en la Bikini, el vibrante guitarrista llenó la sala y dio una buena demostración de lo que es un Indie Folk de verdad, un country de palillo en boca, y es que se nota que le mola tocar en nuestro país.

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Ayer, Micah, con su voz rasgada, en parte afectada por un accidente que sufrió hace algunos años tras el cual él ha calificado como una “pesadilla”, y que no se olvidó de contarnos anoche, comenzó con Close your eyes. El grupo, tanto él como la batería y el bajista destilaban melancolía y algo de desasosiego que poco a poco nos iba contagiando a algunos de los espectadores.

A veces casi susurrando, y otras dando medio gritos, le siguieron Beneth the Rose y Don´t You, Pt. 1 & 2, haciéndonos recordar en una noche tranquila lo que fue hace tantos años.

La motivación no faltó, y aunque por sus expresiones no se podía adivinar qué estaban pensando encima del escenario, se notaba que, al menos Micah, lo estaba sintiendo.

Este cantautor que llegó hace once años rompiendo puertas en el panorama musical, lo que quiere es que le mires a la cara y mientras te canta una canción donde el movimiento no es más que un leve contoneo, veas lo atormentada que ha sido su corta vida. Un americano que ha pasado por adicciones, sin hogar, cárcel y quién sabe qué más, pero que se toma su trabajo muy en serio.

Con una pequeña frase de mal humor susurrada a Ashley Bryn en la batería que más tarde convirtió en miradas de complicidad musical y familiar entre los dos, creó el ambiente que buscaba.

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Pero si hay algo que revolucionó el panorama conciertil, fueron los solos de guitarra. Lo petaron, llenaron la sala de clamor del bueno, y sus fans con silbidos y gritos le desafiaron a que cada vez fueran más intensos.

At Last, Our Promises, As You Can See Micah P. Hinson and The Gospel of Progress. Nos mostró un repertorio completísimo sobre un buen último disco y demostró que poco pasan los años para este tío viajero con peto de granja y boina.