Los Evangelistas + Soleá Morente

 

Lugar: Teatro Circo Price.
Fecha: 5 de julio de 2013

Es emocionante ver a algunos de nuestros artistas pop nacionales más reconocibles – y reconocidos – salir a tocar, ya no como parte de otras bandas si no como una en lugar de.-, con el apellido Morente escrito/cosido en el costado de la parte superior de su ropa. El estandarte de la ciudad de Granada haciendo las labores de nexo. La unión de Los Planetas, Lagartija Nick y la familia Morente. Imagínense.

Bajo el sobrenombre de Los Evangelistas aparecían sobre el escenario del Circo Price (Madrid). Y, rodeados de cirios pascuales – velones rojos y blancos – introducían al público en las melodías, casi litúrgicas, que dan comienzo a muchas de sus canciones. Gloria, Decadencia, Serrana de Pepe de la Matrona y Encima de las Corrientes. Eso antes de Carmen Linares. A quién presentan entre aplausos y gritos de la gente que – a pesar de no completar el aforo – se agolpaba hacia el inicio del escenario con los ojos como platos y el puño encogido. Aquella seguidilla (Delante de mi Madre) de Carmen, a viva voz, sujetándose el oído para no perderse entre el ruido, iba directamente dedicada ‘al talento de la niña, Soleá’. Aún ausente. Nosotros nos mirábamos durante la ovación con los ojos mojados. Imagínense otra vez.

Entonces se despiden. Entonces ella. ¡Que salga Soleá! – grita una chica cerca de la barrera – y todos señalan. Entonces ella. Con los pies inmóviles, paso incierto, se aproxima al micrófono central. Su melena Morente acaricia el final de la espalda sobre la que se lee el apellido de su padre. Los brazos estirados mientras canta se convierten en algo hipnótico y todo el público, algo más relajado, se rinde a los atributos femeninos de ‘la pequeña’. Ella, sin dejarse llevar, se balancea sobre un par de pasos adelante y atrás, a derecha e izquierda y abre los ojos evitando el contacto directo con cualquier otra parte del Teatro que no suponga cierta altura.

Yo, Poeta Decandente, esa joya, es la canción que abría el bloque del equilibrio. Después La Estrella, No Sólo yo. Y con el bis, se concentran las colaboraciones. Las constantes menciones a Enrique Morente y la aparición estelar.

Entre los invitados al desfile – con Jota y compañía como los ojos del Guadiana – Kiki (hermano), Montoyita (tío) y la esperada Estrella. Que, vestida con una camiseta de los Rolling Stones, se merendó los suspiros de los allí presentes, con el desgarro y la voz del flamenco cortante en Ciudad sin Sueño de Omega (El Europeo Música, 1996/2008).

Perdida la cuenta de los bises y de las apariciones/desapariciones sobre las tablas, como añadido y detalle reseñable, además de la carrera para escuchar la colaboración y baile de la familia Morente al completo, primos, tías, etcétera (ya saben de lo que hablo), la sonrisa de JOTA – hagan el favor de volver a leer – porque el líder de Los Planetas no paraba de sonreír. ¡Señor!

La cuestión es que entre la emoción, el empeño, las dos Morente, el tío, el hermano, las tías, Carmen Linares, Eric, J.J., Florent, Antonio y las carcajadas de Jota estábamos tan exhaustos que terminamos la noche saludando entre sonrisas y con el puño aún apretado.

¿Saben lo que pasa? Que esto no se ve todos los días. Y los días que se ve no se vuelve a ver.

Escrito por
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