La misa negra de Zeal & Ardor convence en Madrid

Zeal & Ardor
Zeal & Ardor, en Copérnico. Fotografía de Adriana Martín

Hablar de un concierto de Zeal & Ardor no es muy diferente de hablar de una ceremonia religiosa. La vanguardista formación de Manuel Garneux es consciente de que su música no sigue exactamente los cánones del metal de nuestros días, y actúa en consecuencia. ¿Cuántas veces hemos visto un concierto de rock en el que tres voces masculinas invaden el primer plano de la acción durante la hora y media que dura éste? Ustedes no sé, pero yo no muchas. Así que si el objetivo es sorprender con su actitud, Zeal & Ardor lo consiguen. O lo consiguieron este martes en la Copérnico de Madrid, donde ofrecieron un concierto que, como buena misa, dejó boquiabierto a más de uno, embobado con los misterios de la música negra.

Zeal & Ardor
Zeal & Ardor en Copérnico. Fotografía de Adriana Martín

La de esta semana era la primera ocasión que Zeal & Ardor tocaban en Madrid. Tocaba presentar su segundo disco, Stranger Fruit (2018), después de una intensísima gira festivalera este verano. No hubo sold out en la Copérnico, pero la afluencia de público fue más que notable para ver de qué iba realmente esa banda de la que tantos metaleros hablan últimamente. Y Zeal & Ardor no decepcionaron ni un poco: fieles a una actitud hierática y fría, con las voces de Garneux, Denis Wagner y Marc Obrist en fascinante sincronía y, eso sí, la inesperada ausencia de la bajista Mia Rafaela Dieu.

Reverencia y contención

Como teloneros tuvimos a los barceloneses Foscor. Sobria banda a caballo entre el black metal y el metal progresivo que hizo un excelente trabajo a la hora de poner a la audiencia a tono para lo que se veía venir. Lo suyo es un excelente trabajo de guitarras, con una línea de bajo la mar de interesante. Pero lo que tenían preparado Zeal & Ardor era harina de otro costaL.

Foscor
Foscor en Copérnico. Fotogrfía de Adriana Martín

Se lanzaron a interpretar un setlist bien cargado (Zeal & Ardor es banda de canciones bastante cortas, la verdad sea dicha) que se prolongó durante algo menos de hora y media. Por lo general, brillaron de manera excepcional los temas del trabajo más reciente del grupo. El primer tramo vio cómo se encadenaban cuatro canciones de una pegada excepcional: Come on Down, Blood in the River, Row Row y la excelsa You Ain’t Coming Back, probablemente uno de los momentos más incuestionables de Stranger Fruit. Estos temas fueron prácticamente lo más emocionante del concierto (con permiso de la traca final) e introdujeron al público a la perfección en el agresivo discurso de Zeal & Ardor.

Mucho más un concierto para metaleros

El público, por cierto, respondió de manera emocionada pero respetuosa. Un concierto como el de Zeal & Ardor es terreno abonado para los pogos y las primeras filas exaltadas. No fue el caso en la Copérnico, pero no por falta de conexión o interés por parte de la audiencia. La emoción de los presentes era palpable, pero la actitud distante de la banda, que no interpeló al público hasta los bises, pareció contener a los presentes. Eso sí, las prolongadísimas rondas de aplausos en los últimos temas dejaron claro a Garneux y sus secuaces que su mensaje había llegado alto y claro a los presentes. Una actitud sabia y loable la de Zeal & Ardor de no arengar o agitar a los presentes. Sin payasadas ni eternizarse con las interacciones con el público, la concentración y disfrute de éste puede mejorar bastante.

Zeal & Ardor
Zeal & Ardor en Copérnico. Fotografía de Adriana Martín

Zeal & Ardor navegaron por su particular mar de armonías vocales, arrebatos guturales y cánticos que recordaban a los campos de algodón de Alabama con mano firme. Built On Ashes metió la última marcha, elevando el tono emocional de la actuación, para dejar el pegadizo estribillo de We Can’t Be Found flotando antes de los bises. El cierre fue de una potencia extraordinaria: Don’t You Dare, Devil Is Fine y Baphomet acabaron por confirmar la redonda contundencia de la formación suiza. Con la mano derecha en alto y la izquierda abajo, Zeal & Ardor cerraban una actuación redonda. Mucho más que un mero concierto para metaleros.

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