Juventud Juché, Pablo Und Destruktion, Kokoshca: Expresionismo, tele-evangelismo y sin defensa posible

Pero mira, no hay defensa posible y siempre acabo hablando de lo mismo. De ella, de ti, de mi. No la hay. De hecho, ella ha venido al concierto. Y hoy no parece que vaya a ser un día bonito. Para que nos vamos a engañar. Está cansada, sólo quiere agua y le ha costado mucho salir de casa. Y eso que hoy es viernes. Un viernes antes de un puente que cae en lunes. Un finde largo. Y hay un enorme cartel con Kokoshca, Pablo Und Destruktion y Juventud Juché.

No hay defensa posible, estamos todos dentro. No hay defensa. Ya no, ya nos hemos cansado de eso. Las cartas están encima de la mesa. Todas las cartas están encima de la mesa, pero nadie quiere mirarlas. No sé si me entendéis. Es la última mano. El fin. El juego se levanta, se expone en la mesa, encima de un hule de flores y matriuskas. Y nadie. Ninguno de los dos. Lo mira. Se quedan quietos, con los brazos apoyados a la mesa y sus ojos colgados en un puente colgante y mutuo. Que se tambalea, pero no cae. Ella está allí. Pero hoy no es el día. Hoy es el día después del fin.

Todos dentro y fuera, solo ellos. Ellos. Es viernes antes de un puente. San Isidro. Es la sala But, Ochoymedio. Cartelaco. Cartílago. Cartesiano. Tres bandas. Mucho Sonido Muchacho. Muchos muchachos bailando con el sonido.

Acto 1. Kokoshca son como Kokoshka el pintor pero sin “K”. Expresionistas al fin y al cabo, que pintan el aura de las personas en canciones con colores “garage”, psicodelia-lo-fi y amor. Sin complacencia, sin aditivos, directos. Expresionistas. Expresémonos.

Es viernes de un fin de semana largo y en el escenario están ellos, Iñaki López, Amaia Tirapu (que también puedes escucharla en solitario http://ama-ia.bandcamp.com/album/ama-ia), Álex López (Ayo Silver) y Iñigo Andión (Wilhem and the dancing animals). El tiempo y la vida son dos figurantes de esta farándula. Hay muchas formas de decir las cosas y como las dicen ellos me gusta. Llegamos a tiempo de comprobar cómo suena Corazón caliente/Corazón de hielo, un EO anticipo de su paso a Sonido Muchacho y la previa de lo nuevo. Todo lo que viene es bueno. Lo nuevo es un larga duración que lanzarán próximamente. Mezclando oscuridad costumbrista y frivolidad de una manera preciosa.

Ella dice que les gustan. Yo le digo que debería escucharlos en casa, que tienen alguna que le gustará mucho. Me gustarían más en una sala más pequeña. Más oscura. No sé qué le pasa a las luces. Pero no está bien iluminado. Illuminattis. Descanso. Saludos. Caras conocidas. Saludos. Besos. Ella.

Aplausos. Acto 2. Pablo Und Destruktion. Pablo G. Díaz, alter ego. Pastor de Asturpsicodelia. Sacerdote de La Secta. Su palabra es viento. Su música duele, arrastrada por el arco de la guitarra de Javier Bejarano o el violín de Sara Muñiz y  los ritmos de Pablo Pravia y Jose A. Rilla (a la batería y bajo). Puede afeitar su cuerpo hasta desaparecer, completamente. Acto dos.

No es bueno si no duele. Si no sangra. La despedida de ella era mejor que la bienvenida, había ese regusto dulce. Ese no querer no volver a verse, esas ganas. Escojamos sus palabras, las de Pablo, para intentar describirlo. Él dice: tiemblo, tiemblo, tiemblo, pero mis piernas aguantan. La paz de los justos. Mientras el oro reluce y da asco. Pablo se sube al escenario y revela la palabra, la engulle y luego la escupe. No hay nada fácil. No es bueno si no duele, eso lo he aprendido hoy (ayer). Bueno, ya lo sabía. Es, a veces, un pastor protestante, subido encima del púlpito con las botas llenas de barro y bebiendo algo de no menos de 30º. Y todo lo que dice desde allí es la verdad. Pablo siempre dice la verdad y esta duele. Duele, pero te gusta. Y él puede hacer que te guste. Puede bajar del escenario y recorrer la pista micrófono en mano, para hablarte de un busero español, charnego, de Badalona. Y puede hacerte ver que las fronteras desaparecen y sentirse profundamente unido a ti, a todos y cada uno de nosotros/vosotros. Y tú puedes sentirlo. Sentir su cruzada. Su “tele-evangelismo” hace que seas mejor persona y casi consigue que te levantes y clames por un poquito de realidad, sin parachoques. Sólo un poco, algo, de realidad. Algo de revolución. Algo que agite tu realidad. Pero sin embargo estamos en la pista, en la pista de baile y le hacemos un pasillo. Y él grita a un micrófono con cable que vuela a veces sobre su cabeza en espirales. Superdotados o autistas, todos, hacemos un pasillo y miramos. Nos contagiamos y se nos dilatan las pupilas. Aplausos. No hay bis. No sé qué le pasa a las luces, pero Pablo necesita más oscuridad. Ilumina su oscuridad, para que brille.

Acto 3. Todo va a ser rápido. No vamos a hacer amigos. Presentación de Movimientos, nuevo trabajo de Juventud Juché. Ella dice que él está muy enfadado.  Él mira a los ojos de todos. Y parece estar bastante cabreado. Pero tú puedes bailarlo. Ellos dicen que esto, lo que suena, es pop. Yo creo que los ritmos de la batería y el bajo son rumba o samba. Ska. Tropicalismos cariocas. Bueno, tal vez no. Pero son muy rítmicos. Muy rítmicos en comparación con la crudeza de sus canciones. Con la guitarra desatada. La vena del cuello de Javi se hincha y eso no va a ser bueno. Si duele es bueno. Ellos dicen que es pop. Que no es punk. Mientras se forman pseudo-pogos en las primeras filas. Todo va ser rápido y si no gritas no puedes entenderlo. Si no saltas a lo mejor no lo entiendes. Si escuchas lo que dice a lo mejor no te va a gustar. A lo mejor te ofende. Pero si duele es bueno. La sala se ha ido llenando, en un viernes con festivo el lunes. Uno de esos findes largos, sabes lo que te digo. Javi, Luis y Arturo han decidido dar un paso más al frente y han apostado por la evolución. Evolución de sonido, que mantiene en el directo la rapidez, los automatismos creados hasta ahora, para cuidar un poco más la pátina. Respetar lo que suena y que se oiga lo que dice. Que te entre. Spoken-word. Hay rabia, casi agobio, pero tú, tú puedes incluso puedes bailar. Ella dice que al final sí que le gustan, que le pegan más a ella que a mí. Yo grito que no hay defensa posible, que estamos todos dentro. 1 hora de directo que se va en nada. Fugaz, flash. No hay besos hoy. Javi a la guitarra y voz, Luis al bajo y Arturo a la batería, se sobrán para que todo suene. Todo suene. En la sala. Lo llenen. De algo que no es punk. Y vendrás con buena cara, como si nadie hubiese pasado, pero yo me sentiré engañado y dejaré de confiar en nadie. Dice. Nos vamos a casa. Caminando. Discutimos. Yo dejo un mensaje. Dice: “No hay defensa posible”. Ella contesta: “Estamos todos dentro”.

Nadie habla más.

Escrito por
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