jueves, febrero 20, 2020

Jóvenes ocultos salen de agujeros para ver a Biznaga bajo el cielo goyesco y negro

Conciertos Jóvenes ocultos salen de agujeros para ver a Biznaga bajo el cielo...

Foto de Noemí Puchau
Foto de Noemí Puchau

La jornada comenzaba con la pre-party, que reunió previamente a la gran mayoría que nos veríamos horas después en la Magazine Club, con las comadrejas de Retraseres y Guay! en una especie de comunión musical valenciana. Miembros de La Plata, Acapvlco y Power Balance, entre otros, se juntaban ya desde las 19 de la tarde.

Tras un breve inciso para cenar y demás menesteres, en un bar de cuyo nombre no quiero acordarme, pero que se encargó de continuar agrupando a todos, daría comienzo la velada en la ya mítica Sala 16 Toneladas.

Noche en vela, ruido blanco”. Color típex, en esa tonalidad comenzaba encima del escenario la fiesta.

Tipex, banda con tan solo tres contendientes se encargaba de dar ese pistoletazo de salida, presentando su LP de título homónimo que cuenta con temazos como Enemigos o Plaza de España.

Si alguien tenía duda alguna de que se darían todo sobre la tarima, Óscar Mezquita (Cuello) lo dejaba claro en la batería, quedándose en paños menores, casi como su madre lo trajo al mundo, para qué mentir. Acompañado de la vieja confiable, la toalla.

Tras alrededor de 45 minutos de punk valenciano le tocaba el turno a los madrileño-malagueños, en Una Ciudad Cualquiera.

El público, que ya había dado gran parte de sus fuerzas durante todo el evento, no se iba a quedar atrás nada más diera comienzo Cul de Sac.

Pese a que Sentido del Espectáculo (2017) era el principal reclamo de la gira de Biznaga, tendríamos en el setlist canciones como Fiebre, Las Brigadas Enfadadas o la propia Cul de Sac de Centro Dramático Nacional (2014).

En la última fecha del año y de la gira del disco que les ha llevado a los confines más remotos del planeta, Álvaro García (voz y guitarra) y compañía agradecían ver al público entregado con estos temas que les han hecho aún más grandes, como Jóvenes Ocultos, Nigredo o A Tumba Abierta.

Además, en un momento dado comentaba de la misma forma lo bello que le parecía ver caras jóvenes en un estilo que para muchos no se renueva y que tiene como público a gente de avanzada edad. Tanto para los zagales e imberbes como para los más mayores de la sala, Los Cachorros no podía faltar. Y es que “los chicos quieren perder el control” ya que “algunos cachorros no arrugan el morro, tienen el don de la voracidad”.

En esta ciudad cualquiera, en los últimos guitarrazos de Mediocridad y Confort dan a su fin dos años increíbles para una de las bandas más importantes de la escena musical nacional. Simplemente queda esperar a que nos vuelvan a sorprender, porque lo harán, no queda duda alguna, con su próximo largo. Mientras tanto esperemos que no nos alcance Una Nueva Época del Terror.