How To Dress Well desnuda su alma en Razzmatazz

Tom Krell, el artista detrás de How To Dress Well, volvió a Barcelona, después de varios años, para dar un concierto el pasado miércoles por la noche. Tuvo lugar en Razzmatazz 3, un entorno ideal para vibrar muy de cerca con el espectáculo del americano, pudiendo tocar y sentir todos los matices que soltaba su música.

Vino para presentar su último trabajo, The Anteroom: psicodelia sonora, experimentación electrónica, R&B suave y, sobretodo, mucha emoción. Las piezas que crea Krell siempre están relacionadas con él mismo, y su interior. Las canciones que crea no deja de ser su forma de expresar todos los temores, pensamientos, tristezas que tiene dentro. Y eso nos mostró.

Espectáculo audiovisual, todo a base de proyecciones, que eran el acompañante sensorial perfecto para darle un toque más de expresionismo a sus piezas personales. Dividido por tres partes: una primera más fuerte y oscura, una segunda romántica y, la tercera, un clímax emotivo que acababa con Words I Don’t Remember (el que sigue siendo su tema más conocido y querido) y Hunger, uno de sus últimos singles.

Krell se abre completamente a un nivel emocional. Ya sabíamos, con sus canciones, que el artista no le importa mostrar su gran sensibilidad y sus sentimientos. Y el directo no fue distinto. Cada movimiento de su cuerpo, cada sonido que salía de su boca eran la reacción directa de aquello que sentía Krell con toda su alma. Cada fragmento musical era único, no sonaba nunca igual que las versiones de estudio, ya que su música es emoción, y las emociones van cambiando en cada segundo que pasa.

Uno, como espectador, era arrastrado por este torrente de sentimientos, llevándolo a otra dimensión, la misma alma de How To Dress Well. Allí, conviven a la perfección los colores, la luz y la oscuridad. Empatizas con el artista, te emocionas, lloras, ríes y bailas. En la más de hora y media que duró el concierto, uno tiene la sensación de haber vivido toda una vida de golpe.

Además, si aún tienes curiosidad por saber más de Krell, en las dos pequeñas pausas entre una parte y otra, el artista pidió luz de sala, saludó a los asistentes y les animó a que le preguntasen lo que quisieran. “¿Eres feliz?”, “¿Cuál es tu película favorita?” o, incluso, y la mejor: “¿Has visto Leaving Neverland? ¿Qué te ha parecido?”.

Antes de ir al concierto, una parte de mi alma ya estaba robada por How To Dress Well. Y, una vez salí de allí, noté como Krell había sacudido mis cimientos, me encontraba reflexionando de cuestiones vitales pero, sobretodo, estaba contento y lleno de vitalidad. Gracias Tom.

Foto: Ferran Cano.

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