jueves, diciembre 5, 2019

Endomequé 2019: el festival necesario

Conciertos Endomequé 2019: el festival necesario

Fotografía: Alejandro García – Cantarero Alañón

Endomequé nace con una razón de peso: una enfermedad que sufren miles de mujeres en España y en el mundo. Una enfermedad frustrante, dolorosa como ninguna y en un porcentaje altísimo, que sufre la incomprensión de la sociedad.

La endometriosis es una enfermedad que se caracteriza por la existencia de tejido del endometrio fuera del útero, generalmente en ovarios, trompas de Falopio, vejiga urinaria o intestinos. Muchas mujeres consideran este dolor normal gracias a que socialmente estamos programadas para sufrir y además. muchos diagnósticos son erróneos, demorando los tratamientos paliativos durante años.

Lucía Arnáiz es una de esas mujeres que sufre esta enfermedad. Lo supo hace 7 años, tras mucho padecer. Pero fue más allá, y fundó esa asociación que ayuda a recaudar fondos para la investigación de la enfermedad ya que los fondos públicos no dan un euro a esta causa. En estos momentos una es cuando se da cuenta que ser mujer no es fácil del todo.

Lucía cree que la música es también un bien curativo. Yo también lo pienso. Y cómo no, qué mejor que aprender de esta enfermedad que a través del talento emergente y las personalidades que estuvieron allí, como investigadores o médicos que nos ayudaron a entender la enfermedad desde diferentes prismas.

Y ahí estuvimos, aportando nuestro granito de arena.

Endomequé 2019, una edición para recordar

La música era una razón de peso para estar allí. Y además, la congregación de bandas que traía esta segunda edición era interesante.

Abrimos la noche con Gotelé, banda abulense afincada en Madrid que intenta hacerse un hueco en esta delicada industria. La gran voz de Alfonso y el calor de sus letras fueron la apertura perfecta para una noche llena de emociones.

Dimos paso a Road Ramos, una de esas mujeres con garra, que arrasa. No podemos nada más que rendirnos a la magia de sus versos, afilados, dolorosos, intensos. Sin duda, estas figuras tan empoderadas son necesarias en la música.

El punto más canalla lo puso Vixkie, cuya aventura musical comenzó hace años y ahora vuela libre. Brindó una actuación especial ya que según él mismo dijo vivía muy de cerca esta enfermedad, lo que colmó de emoción las canciones que interpretó.

Mäbu pondría la dulzura y es que su voz entra por cualquier rincón. Hija de Sergio y Estíbaliz, ha sabido hacerse hueco de forma elegante y base de demostrar que su registro es especial. Se adapta bien a los sonidos rockeros pero no duda en desplegar sus dotes sin necesidad de nada más. Además, devolvió el cameo con Road Ramos, dando lugar a uno de los momentos memorables de la noche.

Y llegó el turno a Veintiuno. No vamos a negar la evidencia: nos encantan. Cuatro chicos que se lo curran noche a noche, a base de trabajo duro. Nadie les ha regalado nada pero ellos nos gratifican a cada minuto. Sin pudor digo que sus canciones me emocionan y me hacen bailar a la vez. Esta vez no pudieron expandirse como es debido pero con escuchar Cabezabajo, Tu nombre y Dopamina me hicieron recordar por qué me gustan tantísimo. Grandes…

Turno para unos veteranos: Sean Marholm, de Dinero. La formación ha sufrido algunos cambios y parece que será un proyecto más renovado, incluyendo nuevos miembros, según nos avanzaron. Eso sí, siguen conservando la esencia que les hace ser una de las bandas más notables de los últimos años.

Y la fiesta llegaba a su fin, pero por todo lo alto: Ladilla Rusa aparecían en el escenario para hacernos bailar. Cada canción es un hit y también un puñado de verdades. Porque tras la mofa y petardeo, hay mucha verdad que extraer. Más de media hora de temazos, baile desenfrenado, coreografías hilarantes. No se puede cerrar mejor una noche de viernes que con ellos.

Como podéis extraer, Endomequé es un festival necesario y por dos razones: por la necesidad de visibilizar una enfermedad tan expandida y tan tabú y además, porque todos necesitamos bailar a nuestros fantasmas y desconectar.

Gracias Lucía y a la organización que hizo posible vivir esta noche tan inmensa y sentida. ¡A por el 2020!