Crónica Elena Setién en Bilbao (Kafe Antzokia, 2019)

Elena Setién

Este jueves 16 de mayo, menos de un centenar de personas se acercaron al Kutxa Beltza de Bilbao (sala superior del Kafe Antzokia) para ver a la guipuzcoana Elena Setién en el primero de sus dos conciertos programados estos días en el País Vasco. El segundo tenía lugar en Donostia un día después. Las cifras de asistencia no se hacen extrañas, puesto que Setién goza de mayor fama fuera de nuestras fronteras tras haber pasado muchos años viviendo en Londres y, sobre todo, Dinamarca, donde comenzó a perfilar su carrera musical con el proyecto de jazz Little Red Suitcase.

A eso de las 20:40 salió la multiinstrumentista al escenario, libreta en mano y saludando a conocidos en la barra. La acompañaban, al igual que en su actuación el pasado octubre en el BIME Live, los dos músicos habituales en sus directos: Mikel Azpiroz y Karlos Arancegui. Sobre el tablado aguardaba una minimalista y cuidada escenografía que avisaba de cómo sería en parte el bolo: limpio, orgánico y delicado. No en vano, tan solo un micro, teclados, órganos y batería fueron los elementos que usó el trío. En la misma línea, el decorado recordaba a los presentes que Setién presentaba su tercer álbum como solista, ‘Another Kind Of Revolution‘: un vinilo asomaba en la parte frontal del teclado de la vocalista, rodeado de una especie de papel acartonado que emulaba un paisaje rocoso.

Al contrario que la dureza representada por las rocas, los tres músicos ofrecieron desde el luminoso arranque con “Wee See You Shining For A While” un refinado y onírico sonido que comenzó con ambientes más íntimos y elegantes en los que pecó de falta de volumen. En los incisos más rítmicos quedó claro que no existía realmente esa carencia, como en el interludio jazzístico que unió “Dreaming Of Earthly Things”, de su anterior trabajo, y la nueva “Sail Down The River”. Aunque sí que es cierto que la propuesta estaba más acondicionada para un teatro que para una sala.  

La cantante se mostró, al igual que en su mencionado recital en el BIME Live, muy introductoria y parlanchina entre canciones. Contó que dos de los temas de su novedad, publicada a comienzos de año bajo el sello estadounidense Thrill Jockey, habían sido grabados en ese especial lugar; compartió la felicidad que había sentido al ver el mismo día un cartel de bienvenida a refugiados colgado en la ciudad antes de “A Foreigner Like Me”, una de las mejores de la velada; y explicó los orígenes de “Land Of The Many Eyes” y “Far From The Madding Crowd”, dos de los 12 cortes que interpretó (uno de ellos tan inédito que no estaba ni grabado). Ambos surgen de historias de heroínas de la humanidad de otras épocas, a las que Elena Setién reivindica con sus letras en busca de otro tipo de revolución.  

También se repitió en esta ocasión el momento experimental e improvisado que está por convertirse en seña de identidad de sus directos. Setién se vale de su micro para ir incorporando efectos vocales y cantar sobre ellos. En su recital en Bilbao terminó la peculiar interpretación con un tono histriónico y reiterativo que evocó al cantante de Radiohead, Thom Yorke.

Expansivos y minimalistas a partes iguales, desplegaron desde detalles tan cuidados como el rasgueo metalizado del platillo con la punta de la baqueta, hasta momentos de épica gótica y operística en los que Elena Setién se elevó recordando a genuinas voces contemporáneas como Julia Holter o Anna von Hausswolff. En la despedida, Milky Way” sonó galáctica, reafirmándose como una de las cantautoras más en forma del panorama nacional. El bis –la cantante no quiso bajar del escenario porque “luego me cuesta subir”- único compuesto por “She Was So Fair” finiquitó el espléndido recital del trío.

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