El sargento Kozelek y sus fieles seguidores

Conciertos El sargento Kozelek y sus fieles seguidores

27 de marzo de 2014.
Joy Eslava (Madrid).


Mark Kozelek
nos dio ayer unas cuantas lecciones de guitarra acústica, de Americana total y por si fuera poco; de educación. Puntuales y muy serios aparecieron él y el batería a las 21:05 a tocar un tema acústico con un ligerísimo acompañamiento de los platillos, muy necesario para la puesta a punto del público, puesto que si escuchas un poco de la discografía de la banda, verás que son para momentos muy concretos, si no pueden resultar absolutamente farragosos.

Tras esta presentación entraron un segundo guitarrista y el teclista, con lo que comenzaron sin más dilación a traernos canciones de Benji, el nuevo álbum de este año. Carissa, clavada al milímetro, contagió a los presentes un estado de conciencia de lo que estaban viendo, todos estáticos mirando hipnotizados al cantante (centro total de la actuación musicalmente hablando) como quien contempla un cuadro, cada uno descifrando en que sentido hablaban las letras de él. Truck Driver fue otra de las canciones que provocó las delicias del público, y hasta algunos escalofríos, un lúgubre pero bello entierro, gracias al teclado que sonaba estremecedor, y gracias también a una de las pocas veces que Kozelek cedió ligero protagonismo a el resto de integrantes de la banda en directo. Qué decir de Kozelek, que mandó a la mierda a varios asistentes por usar el móvil y les dedicó frases como “Shut the fuck up, Im talking” o “I don´t give a shit” a otro que le dijo que era francés después de que el californiano tuviese unas cuantas palabras poco agradables para su país.

Tras las potentísimas en directo y en estudio Dogs y I Love My Dad, en las dos únicas en las que hubo algo de movimiento en el público, y sobre todo energía en la sala, tocaron I Watched a Film the Song Remains the Same, y durante los 10 minutos que dura la canción comenzó a ocurrir lo más terrible que se puede ver en un directo; bostezos, el público sólo volvió a meterse cuando Kozelek se puso de pie para cantar dos canciones con la postura con la que se hace un monólogo, para volver a sentarse y amarrarse a su guitarra (el único lugar en el que parecía cómodo) y tocarnos varios temas más de Benji, que aunque muy bellos, sonaban muy similares.

El directo se salvó principalmente por dos o tres canciones muy potentes y por el virtuosismo de este hombre, puesto que es un placer verle tocar la guitarra, pero falta riesgo y puesta en escena, puede ser cierto que el estilo no lo exija como tal, pero a un buen artista siempre se le pide que se deje la piel sobre el escenario, y en este caso se olvidó de lo superficial y nos dejó lo más profundo de su alma a través de sus letras, que no siempre fueron suficiente (casi la misma sensación que deja el álbum).

 

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