El milagro de Rufus T. Firefly en La Riviera

Rufus T. Firefly

Fotografías: Alejandro García-Cantarero

Los que frecuentamos la música en directo de manera asidua, igual que le ocurre a los grandes consumidores de cine o literatura, contamos con una memoria selectiva y, como algo inherente al ser humano, cuanta más información acumulamos, más perdemos con el paso de los años. Por eso, siempre hay contados conciertos que consideramos memorables, que llevaremos grabados en la retina para siempre, bien sea por el momento vital en el que lo disfrutamos, por la intensidad del propio show, por la compañía… son infinitas y muy personales las razones que hacen de una actuación en directo algo inolvidable. El cierre de gira ofrecido por Rufus T. Firefly hace unos días, ha pasado ya a ese lugar privilegiado de nuestra psique.

Es en esas ocasiones cuando, para describir lo que allí vivimos, nos despojamos de cualquier descripción literal o técnica para centrarnos por completo en las sensaciones experimentadas, al fin y al cabo es eso lo que siempre resonará en nuestro interior cuando recordemos lo vivido. El concierto que nos ocupa supone el cierre a una inolvidable etapa de dos años en la que las canciones de Magnolia y Loto (dos partes diferenciadas de una única obra) han cambiado la vida de muchos de sus seguidores y sobre todo, ha supuesto un antes y un después en la carrera de sus creadores.

Rufus T. Firefly

El final de un viaje lisérgico

En todo este tiempo, la música, la honestidad, la constancia y el amor de Rufus T. Firefly han ido conquistando corazones, haciendo pequeños milagros en cada actuación y sumando más devotos cada día. Es por eso que la despedida de Magnolia & Loto rebosaba una inusitada expectación desde hace días. Sabíamos que íbamos a asistir a una noche mágica, que no iba a ser un concierto más y que, de alguna manera era el fin de algo que muchos hemos sentido de manera muy profunda, sintiéndonos partícipes de manera muy directa, disfrutando como propio cada pequeño éxito que Víctor, Julia, Miguel, Carlos y Rodrigo han ido cosechando.

La noche arrancó con la proyección de una carta escrita por la banda, en la que se presentaban, explicaban lo que sentían y, sobre todo, daban las gracias de manera sincera a todos los que, de un modo u otro, han hecho posible que estuvieran ahí. Y ya lo dijeron ellos mismos, a partir de ahí solo habría música, sin palabras. Así fue. Tras eso, dos horas de amor, de música, de luz y de emoción. Sin paliativos. El concierto soñado por todos, por ellos y por nosotros.

Como si de una función teatral se tratase, el concierto se dividió en cuatro actos diferenciados conceptualmente, en los que se fueron sucediendo todas y cada una de las canciones que forman parte de Magnolia y de Loto, con la única concesión a su repertorio anterior de la excelente Pompeya y de los temas que acometieron Alice Wonder, Nina (de Morgan) y Zahara junto a Manuel Cabezalí, en solitario, para cerrar cada uno de los tres primeros bloques, con unas personales y sentidas interpretaciones que lograron crear una atmósfera inigualable.

Amor y música a raudales

Las canciones de Rufus T. Firefly tienen algo narcótico que lleva a sus seguidores a una especie de trance musical, en el que la psicodelia es el auténtico motor que les catapulta a un estado anímico de euforia contenida, de sentimientos epidérmicos, de ardientes pulsaciones… La coherencia musical del discurso de los de Aranjuez es tal que sus cinco integrantes han creado un sonido propio, visceral y con un empaque apabullante.

La banda suena como una apisonadora. Su propuesta es embriagadora y, guiados por el magnetismo, la fiereza y la genialidad del discurso de batería que propone Julia, las letras de Víctor adquieren una dimensión especial. Es increíble y realmente emocionante observar cómo esas composiciones se han hecho ya imprescindibles para sus seguidores, que cantan cada una de sus frases como si fueran propias, reflejándose en ellas los deseos, las aspiraciones o la nostalgia de cada uno de ellos (de nosotros). La conexión de los músicos con su público es de otra dimensión y sin necesidad de articular una sola palabra, lo que hace que sea aún más especial y casi espiritual.

Rufus T. Firefly

Pocas veces se puede uno embarcar en un viaje musical como el que nos regalaron Rufus en La Riviera. Durante dos horas soñamos, vibramos, sentimos, lloramos, creímos separarnos del suelo, nos elevamos… Envueltos en la exquisita y lisérgica atmósfera de luz y color creada por la producción, coreamos cada uno de los riffs, cantamos cada palabra como si hubiera salido de nuestra pluma, sentimos cada acorde en lo más profundo de nuestro ser, emanando sensaciones pocas veces experimentadas. Aun a riesgo de sonar hiperbólico, es de justicia decir que los calificativos a veces se quedan cortos para definir lo vivido, seguro que las 2000 personas que tuvimos la suerte de vivirlo coincidimos en esto.

Gracias y hasta pronto

La sinceridad y transparencia de Un breve e insignificante momento en la breve e insignificante historia de la humanidad, Cristal oscuro y San Junipero convertidas en una suerte de jam session, la apoteosis de Pompeya o el inigualable último acto, cuyo broche final supone el éxtasis de Río Wolf y la vuelta a la calma de Final Fantasy, son solo algunos de los momentos que nos llevaremos con nosotros durante un largo tiempo. Quizá para siempre.

La despedida sobre el escenario de la banda, los invitados y el equipo de trabajo al completo, es el claro reflejo de que este éxito es un poco de todos. Las lágrimas y abrazos de algunos, fueron de alguna manera también los nuestros. Gracias Rufus, por parar el tiempo, por habernos hecho creer en todo esto, por habernos regalado dos años inolvidables, por iluminarnos con vuestras canciones, por vuestra luz, por darnos tanto amor en forma de música y por cerrar todo esto de una manera tan mágica. Echaremos de menos esta etapa, pero os esperamos para embarcarnos juntos en nuevos y apasionantes viajes.


Setlist

Acto I. Que el bosque muerto despierte.
Tsukamori
··0··
Demogorgon
Cisne negro
Druyan y Sagan
Midori
(interpretada por Alice Wonder)

Acto II. Se ha levantado una flor de loto.
El Halcón Milenario
Loto
Espectro
Un breve e insignificante momento en la breve e insignificante historia de la humanidad
Última noche en la Tierra
Demerol y piedras
(interpretada por Nina)

Acto III. La locura del diamante el ácido y la felicidad.
Lucy In The Sky With Diamonds
Cristal oscuro
(con Julián Maeso y Carlos Pinto)
San Junipero
(con Julián maeso y Carlos Pinto)
Pompeya
Canción infinita
(interpretada por Manuel Cabezalí y Zahara)

Acto IV. Dentro del corazón de una magnolia.
Pulp Fiction
Nebulosa Jade
Magnolia
Rio Wolf
Final Fantasy

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