Egon Soda (+ Laredo). Un gancho de izquierda

Egon Soda. Sala El Sol

En Madrid por fin se sentía una de las primeras noches cuya temperatura era acorde a la época del año en la que estamos. El centro de la ciudad a rebosar de gente, las terrazas llenas, las calles más vivas que nunca. El pasado sábado fue el día elegido por Egon Soda para, por fin, presentar su excelente nuevo álbum ante el público madrileño.

El rock de raíces de Laredo

Como banda invitada de los catalanes en este show, figuraba Laredo. El grupo liderado por Manuel Piñón y Pablo Pérez, se presentó en El Sol como quinteto y, desde el primer momento dejaron claro que querían hacerse notar, no ser un simple entretenimiento mientras se espera la salida al escenario del grupo principal. Con su rock de raíces y su herencia norteamericana consiguieron captar la atención de los allí presentes que, todo sea dicho, disfrutaron con unos teloneros que no pasaron desapercibidos.

El setlist fue corto pero realmente intenso, con las canciones de su primer larga duración, El miedo y la verdad como principales protagonistas. Así, canciones como Tres o cuatro amigos lograron enganchar al público en una suerte de “americana españolizada”, donde la adaptación al castellano de Gimme Something Good de Ryan Adams, sobrevoló por la mítica sala madrileña, encajando a la perfección dentro del repertorio.

Egon Soda. Sala El Sol

El Rojo Y El Negro: la solidez de dos colores

A la hora prevista arrancó el esperado concierto de Egon Soda. Mientras sonaba Wilco de fondo, una sala El Sol abarrotada esperaba impaciente la puesta de largo de El Rojo Y El Negro y el feedback con la banda fue sincero y espontáneo desde el primer minuto.

Arrancó el show de la misma manera que lo hace su último disco, con Lucha de Clases y Espíritu de la Transición, dos canciones que marcan temáticamente el trabajo. Dos letras donde el posicionamiento político y la declaración de principios son los vehículos fundamentales de la narración. Esta temática, tal y como nos contó el propio Ferrán Pontón hace unos de meses, es la que representa el color rojo del título del álbum. Algo que ya venían haciendo en trabajos anteriores pero que ahora se vuelve algo mucho más directo, cual gancho de izquierda (haciendo mención al título de una  de las canciones que, extrañamente, dejaron fuera del repertorio de esta noche).

Egon Soda son mucho más que una superbanda y un divertimento para sus componentes. Estamos ante un grupo cohesionado, experimentado, trabajado y con un discurso propio. El reconocido músico y productor Ricky Falkner ejerce aquí como bajista y frontman, papel que no se le antoja extraño y en el que, a pesar de lo que pudiera parecer, se le ve realmente cómodo. Hablábamos de que Egon Soda no es un mero entretenimiento para sus componentes y eso se percibe en los ojos de cada de uno de ellos y en las palabras y gestos del propio Falkner al referirse a la importancia de haber hecho sold out en la capital.

Egon Soda. Sala El Sol

La emoción de un discurso propio.

La voz de Ricky Falkner suena arenosa, profunda y con una inusitada personalidad. No será el mejor cantante del mundo, estamos de acuerdo, pero su manera de interpretar transmite poderío y, por encima de todo, emoción. Quizás esta sea una de las palabras más repetidas a lo largo de todo el concierto, pero es que realmente fue así. Los repetidos aplausos de los músicos hacia su público y el continuo agradecimiento hacia los que allí nos encontrábamos, fueron unas constantes mientras, poco a poco, Egon Soda iban recorriendo canciones de sus tres últimos y magníficos discos de estudio.

No faltaron Glasnost, el homenaje a Barcelona de Matanza, la irónica Corre, hijo de puta, corre, la intensa Calibán & co, la bellísima y emocionante Escápula, la enérgica Reunión de pastores, ovejas muertas o Nueva Internacional, cuya tendencia al himno remarca una letra, como siempre, de una acentuada conciencia social.

Egon Soda es un sexteto verdaderamente coordinado, que funciona como una maquinaria perfectamente engrasada, donde cada miembro es la pieza indispensable para que la música fluya como lo hace. Pocas bandas en la actualidad tienen el empaque y la credibilidad de la que gozan los catalanes. Suenan certeros, contundentes y honestos. La maestría de Charlie Bautista y su teclado, que parece tener vida propia cuando su dueño lo toca; la energía y personalidad de Ricky Lavado a la percusión, la sobriedad y minuciosidad de Pablo Garrido a la guitarra…

En este grupo, cada miembro tiene su parcela y su dosis de protagonismo en cada una de las canciones del repertorio. Nada es testimonial, nada suena a relleno, todo es fundamental para que Egon suenen como suenen.

Egon Soda. Sala El Sol

Tener una banda y que tocar con ella suponga en sí mismo una celebración, es el leitmotiv de la gran mayoría de los jóvenes que empiezan en esto de la música. A los miembros fundadores de Egon Soda, en su día les ocurrió exactamente lo mismo y, año tras año, a pesar de (o gracias a) los proyectos profesionales y personales que cada uno pueda tener al margen del grupo y del enorme éxito del que alguno ya ha gozado en otros ámbitos, el sueño se va haciendo realidad con una mayor consistencia. La noche del sábado, en pleno corazón de Madrid, se constató una vez más que la amistad es precisamente eso, disfrutar cada momento haciendo realidad tus sueños.

Setlist:

  1. Lucha de clases
  2. Espíritu de la Transición
  3. Los hombres topo quieren tus ojos
  4. Glasnost
  5. Papel pintado
  6. Cartílago y ángel
  7. Te pierdo
  8. Matanza
  9. Corre, hijo de puta, corre
  10. La recuperación
  11. Lorem ipsum
  12. Calibán & co.
  13. Vals de pequeña mecánica
  14. Nuevos horizontes
  15. Suite #7
  16. Nueva Internacional
  17. Escápula
  18. Reunión de pastores, ovejas muertas
  19. El corazón de un mundo sin corazón
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