jueves, noviembre 21, 2019

Dawes, los guardianes del alma americana

Conciertos Dawes, los guardianes del alma americana

Fecha: 29 de Febrero de 2012

Lugar: Sala El Sol (Madrid)

La cosa prometía. Tras visitar España el pasado verano como banda de acompañamiento de Jackson Browne, la fama de estos cuatro chicos de Los Ángeles había corrido como la pólvora gracias al boca a boca. Más teniendo en cuenta que hasta la fecha ninguno de sus dos álbumes de estudio ha sido editado de manera oficial en nuestro país. Poc debía importar a la parroquia madrileña de los sonidos norteamericanos, que anoche se encargó de llenar la Sala Sol. Vendidos como la última promesa salida del mítico barrio de Laurel Canyon, Dawes se plantaron en la capital con la difícil papeleta de llenar unas expectativas, quizás demasiado optimistas con este grupo de jóvenes con mucho recorrido todavía por delante.

Lo cierto es que no fue ni su mejor noche ni el sonido hizo justicia. Sin embargo, nada de esto impidió que la banda liderada por Taylor Goldsmith arrancara el concierto con dos derechazos como Far Away y If I Wanted Someone. Sonido clásico, construido sobre una buena melodía, sin grandes florituras, pero tremendamente efectivo en las distancias cortas. Sobre todo cuando el grupo muestra su lado más reposado dejando que las armonías vocales a lo Crosby, Stills & Nash hagan su trabajo. También, todo sea dicho, cuando llega la hora de sacar músculo y elevar el nivel de la velada con temas como When My Time Comes, coreada hasta la saciedad por el público.

La confirmación de que estamos ante una de las bandas a tener en cuenta en los próximos años llegó con una extensa versión de Peace In The Valley. Quizás no fue su mejor golpe, sin embargo da gusto ver como una formación se lanza a improvisar con la simple ayuda de sus instrumentos. Acostumbrados como estamos a los conciertos medidos hasta el milímetro, es de agradecer que cuatro jóvenes se atrevan a salirse del guión sin caer por ello en el simple ejercicio de maestría y virtuosismo. Una banda de jam-session en toda regla, vaya, de las pocas que se pueden encontrar hoy en día en el panorama del rock.

A partir de este momento el folk-rock que marcaba su primer disco inundó la sala. So Well, That Western Skyline y A Little Bit Of Everything dejaron que la voz de Goldsmith tomara la delantera, mientras el resto de la banda se desinflaba poco a poco. Ni siquiera ese Time Spent In Los Angeles, puro pop californiano, logró convencernos de lo contrario. El cuarteto había hecho ya los deberes, dando buenas muestras de su talento, aunque dejándonos con ganas de más.

Lo mismo ocurrió con Robert Ellis, que unos minutos antes había abierto la velada. Deudor también éste del sonido de Los Ángeles, el de Texas hace honor a su origen y transita por los terrenos campestres y áridos del country mientras se deja engatusar por la herencia de Willie Nelson. Una propuesta interesante, aunque demasiado convencional a primera vista, si no fuera por la fuerza de una voz que compite en igual de condiciones con la del cantante de Dawes. Lo pudimos comprobar al final del set de Ellis, al que se unirían el resto de la formación californiana para interpretar el clásico Rider In The Rain de Randy Newman. Demostrando de paso que les sigue sentando muy bien el traje de banda de acompañamiento. Aunque, claro, después de conciertos como los de ayer habrá que empezar a tomarse en serio a este grupo de veinteañeros que muchos colocan ya en la onda de The Band o Gram Parsons. Tiempo al tiempo.