jueves, diciembre 5, 2019

Crónica Tropical Fuck Storm en Bilbao (Kafe Antzokia, 2019)

Conciertos Crónica Tropical Fuck Storm en Bilbao (Kafe Antzokia, 2019)

El siempre irreverente Gareth Liddiard ha dejado por un tiempo The Drones para centrarse en un proyecto de mayor bizarrismo y libertad estilística. Es complicado definir el mejunje sonoro con el que Tropical Fuck Storm acribillaron este 20 de noviembre (¡Liddiard cumplía años!) en la Kutxa Beltza de Bilbao, pero la banda australiana rozó el lleno en la sala de arriba del Kafe Antzokia con su batidora ruidista en la segunda fecha de su dilatado tour por España.

Con unos minutos de retraso se puso el mono de trabajo el grupo que Liddiard lidera en sintonía con su pareja sentimental y artística Fiona Kitschin (bajista, también en The Drones), la batería Laurel Hammel (High Tension) y la multiinstrumentista Erica Dunn (aquí toca guitarra y teclados). A Liddiard y a Kitschin además les une un vínculo curioso con la ciudad vizcaína, puesto que el sello local Bang!, especializado en formaciones oceánicas y neoyorquinas, editó en 2005 un disco recopilatorio de The Drones (‘The Miller’s Daughter’).

Gareth Liddiard lució camiseta de Garfield en el Kafe Antzokia. Foto: Unai Macias.

Tras una primera parada en Barcelona, este suponía el regreso a tierras vascas de TFS, que actuaron en la primera jornada del Azkena Rock 2019. Allí presentaron su primer larga duración, ‘A Laughing Death in Meatspace’ (Joyful Noise, 2018), y en esta ocasión tenían otro nuevo trabajo en el mercado, ‘Braindrops’ (Flightless, 2019). El conciso cancionero, apenas 10 temas con una versión y bis inclusive, mezcló temas de ambos trabajos en 78 minutos frenéticos.

Empezaron enérgicos (a Liddiard le salía disparada la saliva hacia las primeras filas) con “Chameleon Paint”, llegando a la catarsis (“Why do I feel like I’m dying?”). Lo que hacen Tropical Fuck Storm no cumple con ningún tipo de delicadeza ni armonía, ni se ajusta a los moldes de lo típico y tradicional, sino que abraza sin acritud lo esotérico y experimental a través de guitarras distorsionadas y grooves enrevesados.

En “Who’s my Eugene?”, con Dunn en el rol de vocalista, titubearon al inicio, pero pronto retomaron la cadencia ganadora a través de punteos enfermizos, como si su objetivo fuera sonar lo peor posible. “Soft Power” la dividieron en dos partes, hilvanadas de forma abrupta, una en plan spoken word vía Nick Cave y la otra de un post-rock tan denso y atmosférico que costó pillarle el gusto.

Tropical Fuck Storm Kafe Antzokia
Erica Dunn cantó y tocó teclados y guitarra en el Kafe Antzokia. Foto: Unai Macias.

A partir de ahí sonaron mejor hilados, intercalando incisos instrumentales y sometiendo con los drones. “Braindrops”, con la peña jaleando a Liddiard, y el punk-blues “You Let My Tyres Down” fueron los cortes mejor recibidos por la audiencia, que se quedó algo fría con la versión interpretada por Kitschin, del “Back To The Wall” de Divinyls. Una revisión de un clásico de la icónica banda ochentera australiana –allí son parte del Salón de la Fama y sus cinco álbumes fueron top ventas- ceñida a la ruidosa parafernalia de TFS. Regalaron dos más antes de hacer mutis y regresar a escena: “Rubber Bullies”, con ese riff de bajo de Kitschin liderando la maquinaria funky; y “Maria 63”, un tema que habla de un mito neo-nazi como crítica a las conspiraciones que nutren a la extrema derecha.

Liddiard jugó continuamente con los pedales y los drones para nublar aún más el ambiente sonoro, como en el poderoso “Two Afternoons” que abrió el bis y en el que se dejaron llevar por los portentosos tambores de Hammel. Entre medias hubo tiempo para celebrar el cumpleaños del vocalista con una ronda de chupitos que se sirvieron y toda la sala cantándole el “Zorionak zuri” (feliz cumpleaños en euskera). Este espontaneo momento fue el único de relajación del bolo, que Tropical Fuck Storm cerraron convirtiendo el local en un “paraíso” para su extremo e histriónico caos.