sábado, octubre 19, 2019

Crónica Primavera Sound 2019: Rosalía se hace con el trono (Sábado)

Conciertos Crónica Primavera Sound 2019: Rosalía se hace con el trono (Sábado)

Foto portada: Sergio Albert

La jornada del sábado del Primavera Sound fue una para el recuerdo. Por una parte, hizo historia como la jornada con más asistentes de la historia del festival barcelonés, superando la barrera de los 63.000 asistentes. Por otro lado, una artista de la casa, Rosalía, brilló por encima de todo en el escenario principal del Primavera Sound. Pero vamos a empezar por el principio.

Comenzamos la última jornada del Primavera Sound 2019 con una velada íntima, de poco menos de una hora, en al auditorio, con el ángel del pop y el R&B experimental: Tirzah. Acompañada en la producción de la brillante Mica Levi, la delicada música de la británica nos transportó a una dimensión, tranquila y melancólica, en la que su voz nos guiaba a través de unos beats minimalistas. El LP que sacó el año pasado, ‘Devotion’, fue una de las mejores obras (sin ninguna duda) de la temporada; y tuvimos el placer de escucharla en directo, donde cada sonido cogía más volumen, textura y emoción.

Foto: Paco Amate

Volvimos al exterior, y aprovechamos el sol que aún brillaba con fuerza bañando gran parte del Parc del Fòrum. A continuación vimos a la que, para muchos, fue uno de los descubrimientos del Primavera Sound 2019: Haru Nemuri. La joven japonesa salió a escena, sonriendo, con un vestido de flores, y empezó a cantar una canción que parecía una mezcla de rock con j pop. Pero la sorpresa vino cuando empezaó a mezclaro con gritos propios del metal más oscuro, y aquí fue cuando nos cogió a todos desprevenidos. Le salió mucha fuerza de dentro y ya no paró en todo lo que duró el conciertó: surfeó dos veces encima del público y saltó en medio de este para crear un pogo mientras iba gritando. Espectacular.

Seguimos con Nilüfer Yanya, una de las jóvenes estrellas del indie británico, que muchos la definen como una mezcla entre King Krule y Adele. Rodeada por su hermana y amigos, dieron vida a varios de los singles que la han hecho destacar en los últimos meses. El directo era prácticamente igual que las versiones discográficas. Pero en algún caso, como en el magnífico “Heavyweight Champion of the Year”, cogía riqueza la esponteniedad emocional del momento. Y después fue el turno de Nathy Peluso. La joven argentina cada vez va cogiendo más fuerza y más seguidores. Su directo ya se ha solidificado, en el que siempre acaba brillando, por encima de lo demás, la fuerza de su voz y su carácter. El empoderamiento femenino se mezcla con los clásicos ritmos latino y los sonidos urbanos con un carisma hipnotizante.

Nathy Peluso. Foto: Sharon López

En la última jornada también vimos dos de las actuaciones más elegantes del festival. La primera, la de Kali Uchis. Con un solo LP ya ha llegado al estrellato. Su dulzura coquetea con el R&B y el pop, creando composiciones nostálgicas que suenan a los 80’s y al 2020 a la vez. Y, la segunda, la más elegante del festival, Solange. Su directo sigue siendo de una excelencia suprema, tal y como ya demostró la última vez que nos visitó hace 2 años. El teatro de vanguardia se funde con el directo musical, con coreografías delicadas que siguen tanto los músicos, el coro com ella. Empoderamiento negro y femenino, con la integridad y el amor por bandera. De los directos más bellos que uno puede presenciar.

Pero quien se coronó como la reina de esta edición del Primavera Sound fue Rosalía. La catalana hacía tiempo que tenía ganas de volver a actuar en casa, y lo demostró en un espectáculo de altura. En poco tiempo la artista ha evolucionado hasta tal punto que, en su directo, cualquier podría pensar que está ante una estrella internacional. Y no se equivocaría, porque en los últimos meses Rosalía ha demostrado que ya está en este punto como artista musical. El lleno más grande que ha habido en esta edición del festival. Cada una de sus canciones fue cantada por centenares de seguidores, demostrándole a Rosalía que ya ha marcado a toda una generación. Volvió a brillar con “Catalina”, subió James Blake para cantar con ella “Barefoot in the Park” y nos hizo bailar con los temas de su ‘Mal Querer’ y con los nuevos “Aute Cuture” y “Con Altura”. Rosalía estaba feliz, sonreía y llenaba todo el escenario con un carisma que se comía todo lo que se encontrase por medio.

Rosalía. Foto: Sergio Albert

El toque rap de la jornada lo pusieron cupcakKe y Little Simz. La primera estaba muy cómoda sobre el escenario, sonriendo y rapeando sin pelos a la lengua sobre, principalmente, sexo. En su directo, los temas de sus excelentes ‘Eden’ y ‘Ephorize’ cogen más fuerza, más vitalidad y le hacen bailar a uno disfrutando con esos ritmos que marcaban los pasos de baile de los que estábamos ahí. Por otra parte, Little Simz vino para presentar su reciente ‘GREY Area’. En un formato más íntimo y en un pequeño escenario, la joven británica se regocijaba entre el amor de sus fans y su estupor cuando, velozmente, recitaba sin parar los versos que tan prestigio le han dado. De la sensualidad del “Selfish” al salto al abismo frenético del “Venom”.

Estábamos en medio de la noche y era el mejor momento para disfrutar de una de las veteranas de las pistas de baile, la irlandesa Róisín Murphy. Su fama le hace justicia, ya que una vez empezó su espectáculo, ya no pudimos parar de movernos hasta que se fue. La música no cesó ni un segundo, unos temas se fusionaban con los siguientes, y, ella, se iba quitando o poniendo distintas prendas entre canción y canción. Cantó, bailó, saltó, gateó… Nada podía parar a Murphy. Su música iba coqueteando con el público, provocando que jugasen con ella. Éramos marionetas controladas por la voz de la irlandesa, la guitarra y el sintetizador. Recorrido ascendiente que llegó al éxtasis con su emblemático “Overpowered”.

Róisín Murphy. Foto: Christian Bertrand

Finalmente, como ya es costumbre, la electrónica fue la encargada de acabar de consumir la poca fuerza que nos quedaba. Los primeros culpables de eso fueron Modeselektor, que vinieron a presentar su reciente ‘Who Else’. El show de los de Berlín, era un viaje extrasensorial: sus ritmos fuertes y marcados controlaban su cuerpo mientras los juegos de luces se adueñaban de nuestros sentidos. Provocando un efecto sedante que te aislaba del cansancio y te mantenía en eterno movimiento. Y, finalmente, para acabar de derramar las últimas gotas de sudor, Avalon Emerson nos metió en una nave especial y nos llevó a otra galaxia. La sesión que nos preparó era de un house tan puro que, realmente, te hacía cuestionar como era posible no dejar de bailar cuando tu cuerpo ya no podía más.