Crónica Polifonik Sound 2019: Todo al nuevo rojo

Una más, la duodécima. Está claro que los números son números, que no dejan de ser planteamientos abstractos que nos ayudan a comprender un poco mejor la realidad. Aunque en algunos casos, como cuando miramos nuestra cuenta corriente o el termómetro durante este fin de semana, nos encantaría olvidarnos de lo que significan.

En lo que respecta al Polifonik Sound, cita musical que ha tenido lugar los días 28 y 29 de junio en Barbastro, sí que merece la pena llevar la cuenta numérica de sus ediciones. No solamente porque ya son dos cifras, sino por todo lo que hay detrás: un origen único en relación con el resto de festivales nacionales y un trabajo anual arduo que les ha permitido asentarse (e incluso crecer) en medio de una oferta que aumenta de año en año.

Este 2019 el espíritu del evento ha sido similar al tomado el pasado año —crónica 2018—, manteniendo una clara apuesta por un cartel sin grandes cabezas de cartel (entendible también por razones económicas) pero elaborado de una forma tan elegante como inteligente.

Elegante porque han logrado incorporar bandas que normalmente no suelen venir por Aragón (Tu Otra Bonita, Koel, Alondra Bentley o Maryland) e inteligente porque los principales reclamos de esta edición ya habían funcionado muy bien en sus visitas previas a Zaragoza: Zahara y Second llenando Las Armas, Cupido prácticamente igual, Full consiguiendo un buen número de asistentes, Viva Suecia logró una buena cantidad de público durante su actuación en el FIZ 2018 —crónica— y qué decir de Carolina Durante, además de que van también a llenar Las Armas en diciembre.

Detalles que no solamente exponen lo importante que es hacer (o componer) carteles para este tipo de eventos con cabeza, sino que también constatan una orientación organizativa que aboga por lo cercano, lo familiar y, sobre todo, lo funcional.

VIERNES 28: Del calor a la verbena

Camellos fueron de los primeros en estrenar el escenario exterior del Polifonik Sound (tras Lava Fizz) y no ayudaron a soportar mejor la temperatura imperante, ya que lograron caldear todavía más el ambiente. Y es que la propuesta musical de estos madrileños (atentos al mes de octubre porque se publicará entonces el sucesor de ‘Embajadores’ (2017)) basada en el humor y la ironía logró ser de lo más llamativo de la jornada del viernes. De hecho lograron congregar a un número de público bastante significativo — al igual que la cantidad de camisetas con el logo de la banda— para la hora que era y las condiciones que había. Un buen concierto que, quizá, tuvo una motivación especial para algún miembro del grupo por la cercanía entre el recinto y el hospital.

El escenario interior, el que se encuentra situado dentro de la feria, lo inauguró Koel. La banda, surgida hace ya siete años en Granada, presentó ese pop-rock con acercamiento a la electrónica y al baile —claramente apreciable en ‘Brújula’ (2018) — ante un público que no terminó de sumergirse en la propuesta andaluza.

Tu Otra Bonita era uno de los nombres que más destacaban del cartel, debido a ese planteamiento musical tan característico y que ya les ha llevado a varios festivales (e incluso a la Plaza del Trigo en la pasada edición del Sonorama Ribera). Eran el concierto previo a Zahara y se notó, ya que la mayoría del público optó por tomarse el concierto con calma e incluso para cenar, con permiso de la versión de “Volando Voy” de Camarón que es como ir a jugar sabiendo que vas a ganar.

Cuando faltaban pocos minutos para las doce de la noche llegó uno de los momentos más esperados de la duodécima edición, especialmente porque Zahara volvía a Barbastro diez años después y tocando más tarde de las siete. Todo ello acompañada de una escenografía adaptada al estilismo de su último trabajo, ‘Astronauta’ (2018), y con una banda que cuenta con nombres como Manuel Cabezalí o Martí Perarnau, los cuales también estaban vestidos para la ocasión gracias a unas chaquetas que simulaban trajes espaciales.

La banda sonora de ‘Expediente X’ dio inicio a un concierto que, llamemos X al motivo, me dejó algo frío. Bien es cierto que el público estuvo bastante activo y que los gritos comenzaron desde el mismo momento en que Zahara pisó el escenario, pero solamente me quedó la sensación de que este concierto era un trámite —sobre todo teniendo en cuenta que al día siguiente sería “La noche de las astronautas” en Madrid—. El dueto con Martí Perarnau para cantar “Guerra y Paz”, “Caída Libre” u “Hoy la bestia cena en casa” fueron buenos momentos, pero la impresión de caos ordenado la mantengo. Y el sonido tampoco ayudó. Ojalá haberlo vivido con la mitad de intensidad que Martí Perarnau, pero fui incapaz.

Después de un tiempo de descanso, el otro gran nombre de la jornada del viernes llegaba por primera vez al Polifonik Sound. Si el año pasado en Barbastro pudimos disfrutar de Rufus T. Firefly, este 2019 tocaba disfrutar de la otra formación revelación de 2017: Viva Suecia. Los he visto en cuatro ocasiones: en mayo de 2016 en la Sala Lopez de Zaragoza con motivo de la fiesta presentación del Festival Fardelej y en tres festivales (Sonorama Ribera 2017, DCODE 2018 y FIZ 2018)… y es impresionante ver las tablas que han cogido sobre el escenario en tan poco tiempo. Más cuando ahora van a ser cinco miembros, ya que en el Polifonik se estrenó R. Cominero (de Rufus T. Firefly) en los teclados.

Además de unas canciones que suenan a himnos (el último caso es el adelanto del nuevo disco “Lo que te mereces”), ejercen un show sobre el escenario sencillo pero muy efectivo: potencia de sonido, delirios instrumentales, juegos de coros con el público o bromas entre temas. Han aprendido la lección muy rápido y habrá que tener cuidado con ‘El Milagro’, porque apunta a disco que les va a hacer ascender (todavía más) en el panorama musical nacional. Eso sí, lo de hacer bises en un festival es una cosa que a mi no termina de convencerme. Y creo que a los murcianos no les hace falta hacerlo para recoger aprecio del público, porque ésto último lo suelen tener.

La última ronda en el escenario principal, al menos en lo que concernía a conciertos (posteriormente Julio Ródenas estaría en versión de DJ) iba a correr por cuenta de Los Invaders. Esta banda valenciana, que este año ha comenzado a incorporarse en carteles de festivales, puso un gran colofón a la noche. Entremezclando los temas de su único EP hasta la fecha, ‘Take Me Home’, con sonidos y riffs de bandas como The Rolling Stones, Franz Ferdinand o incluso Fatboy Slim. Un espectáculo, con un cantante que parecía una conjunción astral de “El Barajas” de Aída e Ignatius Farray, que sin lugar a dudas cumplió su labor siendo una especie de Jekyll y Mr. Hyde entre la música en directo y las fiestas de pueblo.

SÁBADO 29: De nóveles y expertos

La segunda jornada del festival comenzaba con unas temperaturas similares pero tras un mediodía amenizado en dos vertientes, la oferta en la bodega con la música en directo de Marlango o la opción de ir al paseo del Coso con varias sesiones de DJs —como la de Sidonie— .

El sábado el festival, el recinto, abría sus puertas media hora antes que el día anterior. Tras el calor pasado el viernes, muy a mi pesar, llegué al recinto en el momento exacto en el que Alondra Bentley comenzó la última canción de su set —previamente habían tocado Basanta— y solamente con esos dos-tres minutos ya me di cuenta de que me había perdido un gran directo. Espero poder corregir esta acción pronto, la verdad.

Después serían Maryland quienes, en su primera visita al festival, tocarían en el escenario exterior. Lo cierto es que la formación viguesa, que cuenta con unos cuantos años y conciertos en su trayectoria, ofrecieron un concierto en el que su cuarto trabajo (‘Resplandor’) tuvo una gran importancia y que destacó por un sonido casi perfecto. Una buena ocasión para ver a una banda que visitó Barbastro acompañada de su familia y que, como reconocieron desde el escenario, están demasiado bien acostumbrados a tocar en Galicia. Aunque en esos casos dudo que tengan a Alondra Bentley viéndoles desde el público.

Full serían los encargados de inaugurar el escenario principal. Desde su primer largo, ‘Mi Primer Atraco’, en 2013 la realidad es que es una banda que suele estar en varios festivales al año y que ha cosechado un buen número de seguidores gracias a tres discos en los que han ido apuntalando su apuesta de pop y rock. Eran la cuarta vez que visitaban el Polifonik Sound, por lo que venían con la lección aprendida y les salió un concierto muy funcional. Sin grandes alardes pero directos, sobre todo recibiendo un buen feedback con aquellos temas de sus dos primeros trabajos y también de algunos como “Alfombra Roja” o “Zombis”.

Los almerienses Nixon ofrecieron el concierto más activo en el escenario exterior: haciendo sentarse al público, cediendo puntualmente el micrófono para hacer coros, animando… todo un show que se nota han trabajado gracias a su presencia en eventos de esta tipología durante los últimos años, con guiños políticos inclusive (“Vértigo”).

Complicado no haber escuchado a estas altura o saber quiénes son Carolina Durantecameo en TVE incluido— gracias a ellos mismos o por el dueto con Amaia para el tema de Marcelo Criminal, “Perdona (ahora sí que sí)”. Empezaron con “Las canciones de Juanita”, al igual que en su disco debut, y terminaron con “Cayetano”. Todo bajo una propuesta escueta, tanto en la escenografía como Diego intercalando los temas, pero que resulta muy efectiva. Tienen un gran margen de mejora, pero la experiencia que están incorporando es un muy buen punto de partida para una banda que apunta a ser algo más que un éxito puntual.

De la novedad e inicios pasamos a Second, una banda que ya es más que un clásico del panorama musical nacional. En este caso con una escenografía similar a la que tienen en sus conciertos en sala (6 pantallas expandidas al fondo del escenario) dieron un concierto en el que los temas de su último disco, ‘Anillos y Raíces’, encajan como anillo al dedo. A estas alturas saben perfectamente qué les funciona y no fallan, sobre todo tras una gira de salas en la que han perfeccionado la inclusión de su último trabajo.

El proyecto de Pimp Flaco y Solo Astra, Cupido, era la otra novedad de la jornada del sábado. Un show en el que el peso recayó en un Pimp Flaco encargado de amenizar los pasos entre canciones o introduciendo alguna de ellas (como “No sabes mentir”) al igual ocurre en sus conciertos en sala. Aunque en este caso incluyeron una versión de una canción de Kinder Malo, el cual estuvo presente entre el público durante el concierto. Habrá que comprobar cómo evoluciona esta formación, especialmente cuando tengan más material y puedan hacer un setlist más completo.

En resumen, la duodécima edición del Polifonik Sound volvió a apostar por el nuevo rojo, ese nuevo camino por el que está optando durante los últimos años que le permite evolucionar sin perder su esencia: un cartel hecho con cabeza y sin grandes derroches económicos (dando cabida a bandas con gran proyección actual o futura), la apuesta por el ambiente familiar (cada año se ven más niños en la Feria de Barbastro) y un gran esfuerzo organizativo que garantice la comodidad durante las dos jornadas (destacando a los vigilantes que controlan que nadie fuma dentro del recinto). Veremos cómo se presenta la edición de 2020 y si, esta vez, no queda un poco empañada por una ola de calor.


Fotografías: Second (Canelita Estudio) // Viva Suecia (Gustaff Choos) // Carolina Durante (Canelita Estudio)

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