Crónica Mad Cool 2019: The National y The Smashing Pumpkins encabezan la jornada más completa (viernes)

The Smashing Pumpkins

Fotos: Alejandro García-Cantarero

Salvo por la presencia de The Cure, el cabeza de cartel más importante de esta edición del Mad Cool, en la jornada del sábado, el día más interesante de todo el festival quizás haya sido el viernes, por equilibrio de cartel, por coherencia y por la entidad de las bandas y artistas que poblaron su line up. El día tenía como invitados especiales los 40 grados de previsión, puestos de manifiesto en un agobiante bochorno que acompañó durante horas.

Además, este día, se subsanaron los errores de organización con los medios gráficos y por fin pudimos acceder a los fosos de todas las bandas a las que decidimos cubrir. Así que, en definitiva este ha sido el día más completo en todos los aspectos de la edición 2019 del festival madrileño.

Sharon Van Etten

La cantante de Nueva Jersey se presentó en el escenario principal y se convirtió al instante en nuestra heroína particular. Cuando más inaguantable era el calor, ella llevó a cabo su concierto ataviada con unos pantalones de cuero negro, olvidándose de la temperatura (o intentándolo al menos) y manteniendo una estética impoluta a lo largo de toda su actuación, en la que su intento de comunicación en castellano con el público le acercó a él más si cabe.

Como ella misma dijo a los que allí se reunieron para escucharla, el concierto del Mad Cool era el último de una extensa gira que le ha llevado a recorrer medio mundo con ‘Remind Me Tomorrow’ (2019) bajo el brazo. Su enorme presencia escénica eclipsó todo el cansancio que haya podido acumular después de un tour de estas características y, al menos para el que escribe, que tenía tantas ganas de presenciar un directo suyo, fue motivo de júbilo poder disfrutar de su música desde la cercanía.

Sharon Van Etten encarna lo que el nuevo folk-rock debe ser: una manera de mantener el pulso entre la tradición y la modernidad, entre el pasado y el presente. Todo eso lo hace a la perfección la cantante y compositora estadounidense. El grueso del concierto lo ocuparon las piezas que contiene su último lanzamiento discográfico, recuperando algunas antiguas, como “All I Can” o “Serpents”, que encajan acertadamente dentro del repertorio. Su voz contagia energía y serenidad a partes iguales y su actuación se convierte en la mejor manera de encarar el comienzo de la jornada, con esos sonidos de raíces que tan bien se descifran en las tardes de verano, durante la caída del sol.

Miles Kane

Con un curioso y pintoresco look, muy en la línea de sus compatriotas turistas que año tras año abarrotan nuestras costas, Miles Kane arrancó su show con un trallazo como “Silverscreen”, extraído de su último trabajo ‘Coup De Grace’ (2018), para luego acometer “Inhaler”, de su aclamado debut ‘Colour Of The Trap’ (2011). Desde los primeros acordes, el artista británico dejó clara su intención de no guardar ninguna bala en la recámara, descargando todo su arsenal sin concesiones.

Miles Kane, al margen de su apariencia física, se muestra como acostumbra, dando sobradas muestras de su energía y carisma como intérprete y de su solidez como guitarrista. Acompañado de un trío de rock clásico (guitarra, bajo y batería), el concierto del compañero de Alex Turner en The Last Shadow Puppets fue, como no podía ser de otra manera, puro rock. En él confluyen todas las influencias de la música británica de las últimas décadas y las hace pasar por su tamiz sin que pierdan frescura o autenticidad.

No faltaron en su repertorio momentos de menor intensidad, como “Killing The Joke” o “Colour Of The Trap”, o la interpretación de su último single “Can You See Me Now”, además de su particular versión del “Hot Stuff”, de Donna Summer, que ya es casi un fijo en sus directos, o su primer éxito “Come Closer”, para locura de sus seguidores, que se desgañitaron con sus contagiosos coros. La esencia de la música de Reino Unido quedó perfectamente plasmada y dignificada en el concierto que Miles Kane nos regaló en el Mad Cool 2019.

Miles Kane

The National

El público de nuestro país y más especialmente el madrileño, está ávido de presenciar en directo a la banda liderada por Matt Berninger, debido a su escasa presencia en los escenarios españoles (amén de algunos festivales puntuales). Por eso, se espera cada concierto de The National como un acontecimiento imprescindible dentro de la agenda musical de la temporada y el recibimiento al grupo cuando aparecieron en el escenario principal del Mad Cool, evidenció esta idea.

Con un Matt Berninger dejando clara su carismática postura, el grupo de Cincinatti, arrancó su actuación de la misma forma que lo hace ‘I Am Easy To Find‘, su último álbum publicado este mismo año, con la adictiva “You Had Your Soul With You”. La plasmación del sonido de este disco, que gracias a las voces femeninas supone un pequeño cambio de registro dentro de la carrera de The National, es total gracias precisamente al trío de coristas (Lisa Hannigan, entre ellas) que acompañan a los músicos en la interpretación de los temas extraídos del mismo.

The National

La magia y la pulcritud son los protagonistas de un show que empieza contenido y sobrio, hasta que en la cuarta canción, “Don’t Swallow The Cap”, el líder de The National se da su primer baño de masas, bajando del escenario a cantarla junto a su público. Esta no será la única vez que Berninger descienda de su posición para entremezclarse, ya que a lo largo de todo el show son constantes los gestos como este, llegándose a la locura colectiva cuando el artista se introduce entre la masa mientras canta “Day I Die”, en una interpretación enérgica y poderosa. Es ahí donde a los agnósticos no les queda otra solución que convertirse a la fe de The National, la que de alguna manera somete a los espectadores y les aturde en un estado de emoción y euforia contenida.

Aparentemente, la actitud de Matt Berninger es la de un trabajador cualquiera que pasa un día más en la oficina, si no fuera por el vaso de su mano y por sus hipnóticos movimientos. El magnetismo de esta peculiar y tardía estrella del rock está lejos de toda duda y quizás ahí radica uno de los éxitos de su proyecto (sin tener en cuenta, por supuesto, sus excelentes composiciones). Las diferentes intensidades que nos azotan en su concierto van desde la maravillosa y profunda “Oblivions” hasta la visceral y coreable “Mr. November”. Lo que aparentemente se mantiene en un nivel emocional constante, el propio Matt nos lo devuelve alterado, removiendo por completo las sensaciones que despiertan sus canciones.

Quizás el propio líder de The National falle en ocasiones, azuzado por elementos externos o que su voz el otro día no fuese la mejor que podría haber ofrecido, pero lo cierto es que los estadounidenses dieron un concierto sublime, lleno de épica y profundidad, a la altura de la leyenda de grupo de culto e iconos del rock alternativo que tan bien están sabiendo granjearse.

The National

The Smashing Pumpkins

Seamos sinceros, después de las idas y venidas de sus componentes, de los altibajos de Billy Corgan, de su irregular carrera en los últimos años, la confirmación de The Smashing Pumpkins en los festivales de medio mundo y, más concretamente en esta edición del Mad Cool, no fue recibida con el júbilo que se esperaba, más bien se acogió con cierto escepticismo. El que escribe, que en su adolescencia estuvo marcado irremediablemente por la música de la banda de Chicago, tampoco esperaba algo de otra galaxia al verles en directo en el evento madrileño.

Pero, también es de justicia decirlo, nos equivocábamos. Los que allí pudimos presenciar el show (más las miles de personas que pudieron disfrutarlo en directo en la televisión pública), nos dimos cuenta que, aunque su mejor momento ya ha pasado, The Smashing Pumpkins gozan de una sorprendente buena forma. Quizás sea todo fruto de la emoción del momento o de las ganas de volver a reencontrarse con un viejo amigo, pero parecía que ese amigo no había envejecido tan mal y quizás éramos nosotros los que habíamos cambiado nuestra percepción con el paso de los años.

The Smashing Pumpkins

Un arranque un tanto oscuro (no podía ser de otra manera), con una siniestra y hechizante escenografía y Billy Corgan vestido con una especie de sotana negra, preparan el terreno, en una calma tensa, a los potentes guitarrazos de “Siva”. Respiramos tranquilos, los Smashing van a jugar con las cartas descubiertas, sin dar rodeos y sin conceder un respiro al que quiera dudar de ellos. Enlazada con “Zero”, lo que era una ilusión, se convierte en realidad: la banda que nos encandiló en los noventa, ha regresado y, a pesar de la ausencia de la bajista original D’arcy Wretzky, parecen sonar como el primer día, con las guitarras bien afiladas y Billy Corgan aullando como hacía tiempo que no le veíamos hacerlo.

Puede que la química entre los miembros de la banda no sea la deseada y eso, en ocasiones se nota en el escenario, pero el show de The Smashing Pumpkins es una sucesión de clásicos abordados con extrema profesionalidad, convenciendo en este examen al que muchos les queríamos someter. Con “Bullet With Butterfly Wings” la ebullición del público alcanza su punto álgido en un delirio ensordecedor. Los temas extraídos de su ‘Mellon Collie And The Infinite Sadness’ (1995), su gran obra maestra, son los más celebrados, así como viejos clásicos tales como la aplaudida y fantástica “Disarm” o la siempre efectiva “Cherub Rock”.

En el Mad Cool sonaron convincentes, bien engrasados y con toda la potencia que se esperaba, mezclada con esa especie de melancolía o languidez que siempre desprenden Billy Corgan y sus canciones. Quizás su voz no llegue a cotas tan altas como antaño y sus compañeros hayan perdido espontaneidad o frescura, pero los estadounidenses dieron un sobresaliente concierto que alcanzó su punto álgido en el emotivo momento en el que enlazaron “1979” y “Tonight, Tonight”, dos verdaderos himnos generacionales.

Vetusta Morla

Al fin una banda nacional importante encabeza los festivales más multitudinarios y selectos del país. No podía ser otra que aquellos que hace algo más de diez años cambiaron para siempre el mundo de la música indie con su aclamado debut ‘Un día en el mundo’ (2008). Que su nombre esté escrito en letras grandes en el line up de un festival como este, no debería sorprender a nadie a estas alturas, pero a veces pecamos demasiado al glorificar lo que viene de fuera e infravalorar lo que tenemos dentro de nuestras fronteras. Si además, como ocurre en el Mad Cool (y como el propio Pucho se encargó de denunciar durante su concierto), las bandas y artistas de nuestro país brillan por su ausencia, el éxito de los de Tres Cantos adquiere una dimensión aún mayor.

Vetusta Morla

El show de Vetusta Morla, enmarcado aún en la gira de ‘Mismo sitio, distinto lugar’ (2017), no presentó a nivel musical ninguna novedad importante. Al margen de las consignas de Pucho contra el nuevo alcalde de la capital o contra la idea de revertir Madrid Central (más encendido que nunca se vio al cantante en su discurso), el espectáculo siguió la línea que se marcó hace poco más de un año en su histórico concierto de la Caja Mágica (donde, por cierto, se celebraron las dos primeras ediciones del Mad Cool).

La energía de siempre, la épica sonora, la multitud cantando cada estrofa, la celebración de canciones como “Valiente” o “Copenhague”, la explosión final de “Los días raros”. El setlist de Vetusta Morla siguió el guión previsto, fue incluso evidente, en un concierto que, aunque solo sea por lo que significa para una banda de nuestro país el hecho de encabezar un festival así, ya se puede considerar un hito más en la carrera de los madrileños.

Vetusta Morla
Vetusta Morla
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