Crónica Mad Cool 2019: The Cure ponen un colofón de altura (sábado)

The Cure
Foto: Luis Gómez / Festinfo

La última jornada del Mad Cool 2019 tenía reservado el gran plato fuerte de esta edición, el cabeza de cartel de mayor entidad, los incombustibles The Cure. Y la sensación que se tuvo en el recinto durante todo el día, con gran presencia de camisetas de la banda, fue la de una paciente espera hasta que llegara la hora prevista en la que Robert Smith y los suyos se subieran a las tablas.

Haciendo balance de esta edición, se obtienen dos conclusiones claras: el descenso de asistencia, no llegando a agotar las entradas de ninguno de los cuatro días y, muy probablemente como consecuencia de ello, una mejor organización, la ausencia de problemas logísticos de importancia y una mayor comodidad para el asistente en todos los aspectos. Cierto es que resulta casi imposible igualar el histórico cartel del año pasado, como también lo es la dificultad que han tenido todos los festivales esta temporada por la ausencia de muchas bandas importantes en la carretera. Pero también es de justicia admitir que la organización ha sabido escuchar al público y subsanar muchos de los errores que se tuvieron en pasadas ediciones. Si el plan de movilidad hubiese sido similar al del año pasado (con parking para los asistentes y metro abierto 24 horas), el resultado organizativo habría sido casi perfecto.

Y así encaramos esta última jornada del Mad Cool 2019, con la satisfacción de haber vivido un festival muy cómodo y equilibrado en todos los aspectos. Y dispuestos a dejarnos las energías que quedan en la serie de conciertos que nos esperan.

Mad Cool Festival 2019
Foto: Alberto Ortega / Mad Cool Festival

Cat Power

Hace pocos meses que Cat Power visitó nuestra ciudad, después de un tiempo de ausencia considerable y ahora pudimos disfrutar de su presencia de nuevo. Su propuesta es lo que mejor le viene a un festival de estas características a primera hora del día. Con una sobria puesta en escena, la maravillosa voz de Chan Marshall descifra a la perfección los códigos estéticos de la calma y el sosiego. La única manera de disfrutar de su música es dejándose llevar, sin resistencia allá donde la artista de Atlanta nos quiera trasladar.

El estado anímico de Marshall influye mucho en el devenir de sus actuaciones y, sin lugar a dudas, en el Mad Cool demostró estar en uno de sus mejores momentos, en paz consigo misma y con su público. Las constantes sonrisas de complicidad con sus fans y el sincero y emotivo agradecimiento a ellos, son las más claras muestras de que por fin Cat Power ha encontrado el equilibrio artístico y personal que todo creador necesita para sentirse pleno.

La manera que tiene la estadounidense de interpretar sus composiciones es realmente narcótica, sometiendo al espectador y oyente a una especie de ensoñación sonora. El hecho de que acometa muchos de los temas con dos micrófonos en la mano, es una de las causas de todo esto, ya que el resultado es ciertamente enigmático. Es importante señalar además que regaló a los allí presentes una personal interpretación de su maravilloso tema “The Greatest”, del disco del mismo nombre publicado en 2006, quizás la cima más bella que ha alcanzado en toda su carrera.

Jorja Smith

La tarde del sábado tenía nombre de mujer y, tras el aturdimiento al que nos vimos sometidos por el precioso concierto que se marcó Cat Power con su banda, cambiamos ligeramente de tercio, para asistir al directo de Jorja Smith, quien ya nos visitó en septiembre del año pasado en el marco del festival madrileño Dcode.

Jorja Smith desprende sensualidad en cada estrofa que interpreta o en cada movimiento que realiza y eso, para un estilo como el que ella domina a pesar de su juventud, una fina actualización del R&B y la música negra, con todos los tintes del pop contemporáneo que se necesitan para no resultar algo trasnochado.

Escoltada por una sólida banda de acompañamiento y exprimiendo al máximo su cálida voz, la británica dio una verdadera lección sobre las tablas, encandilando a propios y extraños y descubriendo que, a poco que mantenga el nivel, es una artista que puede marcar una época.

Jorja Smith
Foto: Alberto Ortega / Mad Cool Festival

The Cure

No cabe duda que, al menos sobre el papel, el concierto más importante de esta cuarta edición del Mad Cool Festival era el de The Cure. Por historia, por trayectoria, por la enorme colección de clásicos que atesoran, por duración prevista y por la enorme legión de fans que siempre han llevado detrás, la actuación de Robert Smith y los suyos era una cita obligada en el line up. Pero el solape con The 1975, era uno de los más comentados desde el día en que se conocieron los horarios del festival y amenazaba con producirse una clara división de rangos de edad entre un escenario y otro.

The Cure
Foto: Luis Gómez / Festinfo

Fueron más de dos horas de hits, de recuerdos, de volver a los orígenes, a lo que un día fuimos. Canciones que han marcado a toda una generación volvían a sonar en directo, rememorando aquellos días en los que The Cure era la banda sonora de muchas vidas. El concierto fue de menos a más, arrancando con cierto retraso y con una oscuridad y letanía que a muchos les descolocó por completo, aunque los fieles sabían lo que se iban a encontrar. “Pictures Of You” provocó los primeros signos de emoción y el 30º aniversario que se cumple de ‘Disintegration’, el álbum que la contiene y el que probablemente sea su mayor hito artístico, hizo que regalaran a su público un buen puñado de cortes del mismo.

The Cure
Foto: Luis Gómez / Festinfo

Robert Smith se mostró inspirado y tan magnético como siempre, el hechicero musical que tan bien ha sabido convertir la oscuridad en belleza a lo largo de toda su carrera. En tiempos en los que el revivalismo ochentero esta en pleno auge, no hay que olvidar de dónde venimos, viendo en directo a una de las bandas más influyentes de las últimas décadas. Disfrutando al máximo de sus influyentes arpegios de guitarra, imitados hasta la extenuidad por tantas y tantas bandas, de su contenido y preciso ritmo de batería, sus cambios de registro entre la new wave y el rock gótico y, sobre todo, de su melancolía. Esa melancolía tan embaucadora, tan contagiosa e imprescindible.

Tras un extenso setlist, el final del concierto fue absolutamente memorable, con “Friday I’m Love”, “Close To Me”, “Why Can’t I Be You?” y, por supuesto, “Boys Don’t Cry”. Seguro que este momento permanecerá grabado en la retina de muchos a lo largo de los años. The Cure son unas leyendas y sus canciones son inmortales, de eso no hay ninguna duda.

The Cure
Foto: Luis Gómez / Festinfo

The 1975

La primera actuación en Madrid de esta joven banda de Manchester, levantó una altísima expectación a pesar del consabido solape con el que competían. La generación millenial (y no solo ellos) estaba deseosa de ver en directo a una de las formaciones más interesantes de la actualidad y que más tirón tienen entre la juventud. Además venían con su reciente ‘A Brief Inquiry Into Online Relationships‘ (2018) como reclamo.

The 1975
Foto: Alejandro García-Cantarero

Su legión de fans crece a pasos agigantados y, a tenor de lo presenciado en el Mad Cool, esta tendencia seguirá repitiéndose, pues en directo son probablemente más convincentes aún que en disco. Las credenciales de The 1975 son las de un sonido con inspiración rock pero completamente actualizado, introduciendo elementos propios de otros géneros, como el autotune, que dan a su música una pátina de contemporaneidad que no desluce su propuesta ni resulta inverosímil, al contrario, la enriquece y le da un nuevo aroma, con códigos que enganchan a las nuevas generaciones igual que los riffs de guitarra de las bandas clásicas lo hacían con las anteriores.

La brillante escenografía es además fruto de nuestro tiempo, con una acertada combinación de proyecciones y juegos de luces que dotan el espectáculo de un llamativo color. Como decíamos, The 1975 hacen del directo su gran virtud. Guiados por el carisma de su fascinante cantante, Matthew Healy, los ingleses presumen de vitalidad, de frescura y espontaneidad para provocar el delirio de sus seguidores.

Greta Van Fleet

Uno de los hypes más importantes (y puede que polémicos) de los últimos años, es el que han protagonizado esta banda de Frankenmuth (Michigan). Algunos les han elevado de manera exagerada a un lugar demasiado privilegiado, mientras que otros les han ignorado o admitido a modo de chanza sus clarísimas influencias. Pero lo cierto es que, estos cuatro jovencísimos músicos han estado en boca de todos desde que publicaran su segundo y xitoso álbum ‘Anthem Of The Peaceful Army‘ (2018).

Greta Van Fleet
Foto: Alejandro García-Cantarero

Es indudable la destreza musical que atesoran, pero las comparaciones con Led Zeppelin, con su sonido y hasta con su estética, son demasiado evidentes. Quizás sea por eso que la banda se plantea cambiar de registro de cara a la edición de su próximo disco. Pero no nos llevemos a engaños, Greta Van Fleet son herederos del hard-rock setentero más clásico y no lo esconden, es más, lo glorifican más si cabe, con un auténtico ejercicio de estilo que ya querrían para sí muchas bandas más veteranas.

El concierto que ofrecieron en el Mad Cool acaparó todas las miradas por todo lo que hemos expuesto, pero también porque hace unos meses iban a traer su gira a nuestro país y se vieron obligados a cancelar el concierto que tenían previsto ofrecer en Barcelona. Por eso, su puesta de largo en España fue absolutamente memorable.

La voz de Josh Kiszka, las punzantes guitarras (con sus interminables y electrizantes solos) de su hermano Jake, el contundente bajo de Sam (el tercero de los Kiszka, que también se encarga del teclado), junto a la potencia y habilidad del batería Danny Wanger, hacen de este combo de rock clásico una auténtica apisonadora en directo. La épica sonora es constante con la tremenda actitud que Greta Van Fleet demuestran sobre las tablas, haciendo retumbar el recinto y revisitando un género que nunca morirá.

Greta Van Fleet
Foto: Alejandro García-Cantarero

Years & Years

Las maratonianas jornadas que tanto hemos disfrutado en esta edición del Mad Cool Festival, tenían un muy acertado fin de fiesta. Years & Years se presentaban en Madrid con un reciente álbum bajo el brazo “Palo Santo” (2018), tras el éxito que supuso su debut ‘Communion’ (2015). Una buena manera de gastar las pocas fuerzas..

El carismático y simpatiquísimo Olly Alexander, hizo bailar a la multitud hasta la extenuación, con su propuesta de pop en estado puro y una puesta en escena moderna, muy visual y discotequera, con los musicos dispuestos en lo alto de plataformas y unas escaleras en el centro, donde el cantante pudo dar rienda suelta a toda su teatralidad. La conexión con el público fue total y el éxtasis final con el archiconocido tema “King”, fue uno de los mejores momentos del festival (y el último). El colofón perfecto a cuatro días de música en directo de enorme calidad.

Years & Years
Foto: Andrés Iglesias / Mad Cool Festival
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