Crónica Festival de les Arts Vol. IV

Queda poco para el cambio de estación, y Valencia lo sabe mejor que nadie. Este fin de semana casi veraniego ha sido el telón de fondo de uno de los grandes acontecimientos musicales de la ciudad, el Festival de les Arts. Esta vez con 42.000 asistentes en su cuarta edición que desprendieron, junto a las propias bandas, un acogedor  y festivo ambiente en cada actuación, sin importar el tamaño del escenario.

La jornada del viernes arrancó con dos actuaciones de “la terreta”, los alcoyanos Joe Pask y los canalenses L’Emperador fueron buenos representantes del rock y el pop en catalán del día, a pesar de tener que tocar en las horas de menor audiencia. A estos les siguieron Morgan, grupo que empezó a llenar el Escenario Brugal, con un estelar concierto en el que se emanaba en todo momento alegría y emoción, en gran parte por la desgarradora voz de Nina que caló en el público con temas como Sargento de Hierro o Another Road, acompañada por una genial base instrumental. El día fue avanzando con los conciertos de Karakter y Elefantes. El dj marcó el ritmo de la tarde con sus bases electrónicas y los segundos- banda nacional ya veterana- interpretaron su repertorio incluyendo temas de su nuevo disco mientras se empezaba a llenar el recinto de les Arts.

Tras estas actuaciones llegaron los platos fuertes del viernes, que tristemente produjeron solapamientos. La tanda de conciertos en el escenario Heineken la inauguró La Habitación Roja, que presentaban su último trabajo: Memoria. El resultado fue una pista llena, con una audiencia volcada y que arropó a los valencianos. Hecho más que merecido para una de las grandes bandas nacionales, se muestran incombustibles, o como dirían ellos Indestructibles. Sin embargo, a Rufus T. Firefly no les faltó en ningún momento público a pesar de coincidir. Tras dar un paso de gigante el año pasado con Magnolia, la banda arajovense quiere demostrar que puede estar en la primera línea del indie en España, y vaya si lo hicieron. Ritmos frenéticos de sintetizador, brillantes solos de guitarra y endemoniados golpes de batería sumergieron a los presentes en un hipnótico concierto en el que no hacía falta saber ni una letra para disfrutar. Temas nuevos como Loto o Demogorgon hicieron también las delicias del espectador. A estos últimos los relevaron sus amigos de Viva Suecia, que ofrecieron un apoteósico concierto donde el público no podía estar más entregado. Imposible hallar mejor ambiente para ver caer la noche en la Ciutat de les Arts i les Ciències.

El siguiente en actuar fue Carlos Sadness-una de las caras más conocidas del festival, que sin duda sería el gran favorito de los más jóvenes. Se ganó al público del festival con su suave voz y sus dulces melodías, estilo que no tiene nada que ver con Alien Tango, quienes también supieron divertir a una audiencia más reducida en uno de los conciertos más alocados del día. A continuación llegaría el turno de El Columpio Asesino, y al ritmo del “carretera y speed” de Toro nos movimos para llegar al arranque de Dorian. Los catalanes presentaban Justicia Universal, aunque no defraudaron al público interpretando La Tormenta de Arena, A cualquier otra parte o Los amigos que perdí. Concierto más que notable al que precederían Nancys Rubias, y su peculiar sentido del humor en sus shows.

Crystal Fighters, como principales cabezas de cartel, fueron los encargados de poner la guinda a la noche del viernes. Su popurrí de electrónica y ritmos tribales, que complementaron con una extravagante performance, produjo la apoteosis en les Arts. A pesar de no ser ahora mismo un grupo internacional de primer nivel, saben hacer fiesta como pocos, que tampoco suele ir mal.

 

Sábado

El sábado arrancan los conciertos con un sol abrasador que no evitó que los “más madrugadores del festival” asistieran para ver a Bely Basarte Lost River Bastards. Otro en abrir la tarde fue Ángel Stanich, que subió las pulsaciones con rock gamberro y actitud vacilona, ganándose la ovación del público-con el que cantó su Mátame camión desde la pista. Una fenomenal actuación a la que seguiría la agrupación catalana L’Home Brut y el rapero madrileño Rayden, que también se ganó a sus seguidores en el escenario Brugal.

A continuación, Coque Malla llenó con una audiencia bastante familiar el escenario de las grandes citas. Puede que se echaran en falta algunos de los temas más singulares de Los Ronaldos, pero él mismo tiene claro que si se va a mantener con buena forma tras los años, debe ser con su propio repertorio (del que se rescatan temas muy buenos). No obstante, cabe destacar la sorprendente colaboración de Anni B Sweet en la popular No puedo vivir sin tí, apaciguando el corazón de los más nostálgicos.

También contamos con Kuve Full, indie patrio en estado puro que sirvió de banda sonora para recibir a la segunda noche del festival. Más tarde Sidecars -otro de los cabezas de cartel nacionales- llenaron hasta la campana en su cita con Valencia, en un concierto bastante relajado, que no sobrio. Tras estos, corrimos para ver a La M.O.D.A volver al público loco en el minuto uno de concierto. La energía y entrega que desprende el septeto burgalés, amparadas en letras directas y una original instrumentación, llegan a cualquiera que esté en un radio de 1km. En su línea, pero sin defraudar.

Un espectacular Héroes del Sábado bajo la lluvia puso las pilas a todos para ver a Mando Diao, quienes no quisieron que el temporal frenara su demente y brutal directo. Los suecos también supieron animar el ambiente de les Arts, causando la agitación total al tocar Dance with Somebody, uno de los grandes momentos de la noche. Después de tanto ritmo, era de esperar que Amatria supiera aprovechar la fiesta que traía el público para generar aún más. Y así hizo. Otra gran actuación del indie nacional, que en esta edición ha tenido grandes representantes.

Para terminar, fue la veterana banda Lori Meyers la encargada de cerrar el Festival, con una gran puesta de escena, en la cual los asistentes quedaron extasiados. Los granadinos, que celebran en una gira sus 20 años de trayectoria, ahogaron las fuerzas que quedaban entre el público, que quedó sin voz tras cantar casi todos sus temas, en uno de los estelares conciertos del fin de semana. Una genial despedida para dos exaustivos días de música en directo.

No cabe duda de que el Festival de les Arts se ha sabido posicionar en muy poco tiempo como uno de los grandes eventos del verano en Valencia. La mayor parte de las confirmaciones fue más que acertada, aunque puede que se esperara algún cabeza más potente, para marcar más diferencia con alguna de las bandas de segundo plano del cartel. En general, ha sido una edición que ha defraudado a pocos, y deja muchas esperanzas en la próxima edición.

Escrito por
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