Crónica Depedro en Donosti: El ARTISTA que llenó de felicidad el Convent Garden

DePedro en Convent Garden

Fecha: Viernes 8/06/2017

Artista: Depedro (Formato acústico)

Lugar: Sala Cripta del Convent Garden Donostia

Hora: 20:00h

 

El pasado martes, a falta de tres días para el esperado reencuentro en la capital guipuzcoana con Jairo Zabala, o lo que es lo mismo, DePedro, amanecíamos con la noticia del Sold Out de su bolo del viernes. Puede que en otras ciudades sea algo común, pero os aseguro que ésto en Donosti es muy difícil de lograr, y menos cuando se trata de un “acústico”. Lo pongo entrecomillado, porque el concierto poco tuvo que ver con el concepto de acústico que todos tenemos en mente.

Pasaban pocos minutos de las 20:00h de la tarde con la sala a rebosar, además con gente de edades que iban desde los 7-8 hasta los 70 años, me atrevería a decir,  cuando sobre el escenario aparecía DePedro para presentar a su gran amigo Manuel García, cantautor de origen chileno que se encontraba de gira por nuestro país y a quien Jairo reclutó para éste concierto.

Si Jairo Zabala invita a un músico a tocar con él, es porque será un artista de una gran calidad, y efectivamente así es, no conocíamos a este cantautor chileno, pero gracias a este concierto, hemos descubierto que cuenta con una importantísima trayectoria a sus espaldas, y que es un gran contador y cantador de historias.

Allí salió Manuel al escenario, con su guitarra, una colorida camisa de calaveras mexicanas y unos llamativos botines rojos, pero lo que más nos impactó, fue su humildad, su simpatía y sus historias.

Nos encontramos ante un gran trovador, un alquimista capaz de convertir las historias más cotidianas en canciones llenas de belleza, y eso es lo que nos conquistó de él. Aunque he de decir que el murmullo de gente que sólo tenía interés en DePedro, deslució la escasa media hora en la que estuvo el músico sobre el escenario. Lo siento, pero es algo que no entiendo; compras una entrada, te regalan, porque esto fue un regalo de Depedro, la oportunidad de conocer a un gran artista y disfrutar de canciones increíbles, y lejos de mostrar interés alguno, no paras de hablar, mostrando, a mi parecer, muy poco respeto por el artista que está sobre el escenario, y por lo tanto, poco amor por la música,

También tengo que decir que Manuel García, lejos de molestarse con la algarabía que se escuchaba entre el público, se lo tomó muy bien, así que chapeau por él pero a mi me pareció de lo más molesto.

Los que nos concentramos en su buen hacer, pudimos disfrutar de temas tan eclécticos como Témpera, canción reivindicativa, casi como un clamor, en favor del movimiento estudiantil de Chile, o la animada Quiero Algo Más, una canción sobre las animitas que son una especie de santuarios que se alzan en esos lugares donde muere alguien de manera fortuita y que forman parte de la cultura popular chilena.  Una canción muy rítmica en la que el chileno nos invita a acompañarle a las palmas.

Para finalizar e introducirnos al artistazo por el que se consiguió el sold out del Convent Garden, Manuel, dejó su guitarra a un lado, y sólo con su voz, nos contó una historia de amor, de esas que te encogen el alma, llamada Un Rey y un Diez. Aquí si consiguió un silencio sepulcral. Su preciosa voz no necesitaba ningún artificio más y vimos brillar a este gran artista. El aplauso final, así lo demostraba. Gracias Jairo, por darnos a conocer a estos grandes músicos. Yo probablemente, por mi cuenta puede que nunca lo hubiese descubierto y hoy soy más rica gracias a ti.

No pasaron ni cinco minutos desde que se despidió el gran Manuel, hasta que salió a escena DePedro, también sólo con su guitarra, y no sé cómo explicaros lo que pasó allí a los que os quedasteis sin entrada o sin poder ir, porque de repente Jairo, su voz, su guitarra, su carisma y su sonrisa, llenaron la Cripta de una energía brutal, yo diría casi mágica, y en unos segundos los ritmos de sus canciones y la felicidad se apoderaron de todos los que nos encontrábamos allí. Todo fueron bailes, sonrisas y mucha, mucha felicidad.

Como el Viento daba inicio a hora y media de magia pura. Y si pensábamos que en este formato en acústico, podríamos escuchar sus canciones en un tono más intimista, estábamos más que equivocados, porque ocurrió todo lo contrario. Y es que, lo siento por la excelente banda que acompaña a DePedro, pero en ningún momento la echamos de menos. La voz de Jairo, su guitarra, que hacía las veces de percusión, y su increíble actitud fueron suficientes para meterse al público en el bolsillo y convertir un concierto acústico en una fiesta donde todo el mundo se puso a cantar y bailar, así ocurrió por ejemplo en Hombre Bueno, donde el virtuosismo de este gran músico a la guitarra nos hizo olvidar por completo de los increíbles matices sonoros de esta canción tocada con banda.

Nos trajo un repertorio cargado de temas conocidos, de esos que nos ha ido presentando a lo largo de su trayectoria fruto de sus experiencias transfronterizas y de las influencias de todos estos viajes. No dejó de interactuar con todo el público en ningún momento, y nos hacía partícipes del concierto, invitándonos a cantar, o a acompañarle a los coros o las palmas, bromeando con el calor, animándonos a hacer más ruido, o introduciéndonos a las canciones que venían.  Un ejemplo es éste momento en la fantástica DF, donde nos llevó literalmente hasta la ciudad mexicana:

Hubo momentos para el sosiego, con Te sigo SoñandoTu MediodíaDiciembre, pero en ningún momento conseguía apaciguar los ánimos del público que tras cada actuación se dejaban las voces y las manos en unos aplausos gloriosos.

Tras volver al baile con la cumbia del Pescador, nos cuenta que va a tocar una canción pequeñita. Madre mía, pequeñita, nos toca la magnífica De Como Empezamos, una canción enorme, como todas las que nos regaló Depedro la noche del viernes, porque sus canciones quedan muy lejos de ser pequeñitas. Son gigantes, al igual que el increíble talento de este genio.

Eso sí, es la canción perfecta para invitar de nuevo a Manuel al escenario. Y aquí, pensando que lo que vamos a ver es un dúo de voces, lo que vemos es cómo Jairo, deja todo el protagonismo vocal a Manuel en el tema de éste Tanto creo en Tí, y lo que si vemos es un dúo impresionante de guitarras españolas para una gran canción. Magnífico de verdad. Es espectacular ver a los dos sobre el escenario y ahora ya en formato de dúo vocal, nos regalan una de nuestras favoritas que no es otra que Nubes de Papel.

Despedimos a Manuel definitivamente, y nos vamos acercando al final, para el que Jairo ha dejado dos de esos temas que no pueden faltar en el set list del artista. Nos lleva por los caminos de la carretera Panamericana, esa que recorre casi todos los países del continente Americano y que nuevamente nos puso a todos a bailar.

Sólo queda una canción, nos dice con una gran sonrisa. Nosotros le acompañamos en este viaje por la carretera de la felicidad y hacemos una parada técnica en Costa Rica para homenajear a la gran Chavela Vargas y su LLorona. Madre mía, lo que nos hace disfrutar con esta canción que a mi personalmente me trae grandes recuerdos, pues es una canción que toda mi vida, desde pequeña y hasta el día de hoy se la he escuchado cantar a mi madre. Y decimos parada, porque aunque salga del escenario, aún no hemos llegado al final del viaje, pues quedan los bises.

Los gritos de la gente pidiendo otra no se hacen esperar. Tampoco se hace esperar DePedro que inmediatamente sale muy agradecido, y nos explica que va a hacer una versión de la también desparecida artista Lhasa de Sela, Con Toda Palabra, una canción que nuevamente nos hace ponernos tiernos, y seguimos en ese estado con La Casa de Sal.

Si habíamos empezado bailando, así es como acabaríamos, bailando con Comanche, canción que suele cerrar la mayoría de sus conciertos, y que nos sirvió de despedida de este artistazo.  Más que de despedida, de un hasta pronto, porque, no se lo digáis a nadie, pero Depedro vuelve a nuestra ciudad en tan sólo cuatro meses. Será acompañado de su impresionante banda, el próximo 12 de octubre el el Teatro Principal.

Gracias Depedro por hacernos partícipe de una tarde mágica que muchos de nosotros tardaremos en olvidar y también gracias por darnos a conocer a ese gran artista chileno que es Manuel García. Estamos deseando que llegue el 12 de octubre, o de que nos des una sorpresa en el Vida Festival junto a Calexico.

Fotos: Richard Curiel

 

 

 

Escrito por
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