Crónica de (Sandy) Alex G en Madrid (El Sol, 2020)

Fotografía: Noel Castro

(Sandy) Alex G llegó a Madrid para arrasar el pasado viernes. Veinticinco canciones protagonizaron un viaje sonoro que, al igual que los trabajos de este polifacético artista, no entienden de géneros estancos ni formas preestablecidas de hacer las cosas. Bromista y carismático, Alexander Giannascoli entregó sus creaciones mágicas —íntimas, transparentes— ante un público eufórico, predominantemente extranjero.

Tras un sólido concierto de los teloneros Pet Shimmers, se subían al escenario Giannascoli y su banda mientras sonaba de fondo Project 2, tema de su último álbum House of Sugar. Y empezó con tres de sus mejores temas —Gretel, Southern Sky, Hope— seguido de un clasicazo como Bobby. Así inauguró de carrerilla la velada con un marcado acento folk y agridulce.

Giannascolli, a la guitarra, concentrado en su música y teletransportado a las realidades —más o menos ficticias— que relata. El público, por su parte, coreaba religiosamente las letras o tarareaba esos ganchos y líneas melódicas que tan bien sobresalen en las creaciones del artista de Pensilvania. Se notaba que los que habían acudido —y hecho sold out— eran fans acérrimos. Con las primeras notas de cada canción emergían de la pista vítores, silbidos, palmadas; como dando la bienvenida a cada creación que la formación presentaba por primera vez en Madrid.

Siguieron temas de toda su discografía, intercalados. Deambulando entre el folk, la psicodelia y el rock, siempre desde una actitud DIY y volcada a la experimentación. Taking, Bad Man o Brick alcanzaron algunos de los puntos más locos. Otros como Mis —favorito personal— o In My Arms, otorgaron los momentos más cálidos para la banda y los presentes.

Con SugarHouse, remató la primera parte del concierto. Los cuatro jóvenes se marcharon mientras sonaba My Heart Will Go On, pero pronto volvieron, a tocar una versión bastante garagera de la canción y enlazarla con la instrumental Fell. Como viene siendo costumbre en sus conciertos, Alex aprovechó el bis para hacer caso a las peticiones del público. Así sonaron Gnaw, Sportstar, Sarah, Brite Boy, Ice Head Mary, que ofreció un final precioso. Para BritBoy, se ayudó de las voces de Florrie Adamson-Leggit y Lexie Jennings, de Pet Shimmers.

En tan sólo diez años de carrera, y a sus 27 años, (Sandy) Alex G ha sacado a la luz ocho álbumes de estudio. Desde los producidos en la soledad de su cuarto hasta los amparados por Domino Records; desde las baladas acústicas o el country crudo, embebido de Elliott Smith, hasta los loops y filtros vocales electrizantes. Una discografía loable, alucinante, que no hace sino completarse en el directo, donde medra también la admiración de cualquiera por este polifacético artista.

Cómodo a la guitarra, al micrófono o al teclado, Giannascoli deslumbra; acepta las peticiones del público —prácticamente el bis de 20 minutos fueron peticiones— entre sonrisas; bromea con sus músicos; y demuestra sin pretenderlo, aunque no le haga falta, todo el talento que tiene para ofrecer.