jueves, diciembre 5, 2019

Crónica Curtis Harding en Bilbao (Kafe Antzokia, 2019)

Conciertos Crónica Curtis Harding en Bilbao (Kafe Antzokia, 2019)

Se ha dicho desde múltiples ángulos y perspectivas, pero hay días, como la actuación de Curtis Harding de este 21 de noviembre en Bilbao, que conviene volver a repetirlo. Y es que, ¿existen realmente personas en este mundo que pagan una cantidad razonable de dinero para un concierto con el único propósito de ejercer con alevosía el arte de hablar? En el Kafe Antzokia volvimos a comprobar que sí, y en algunos momentos llegó a ser lamentable.

Discrepancias con cierta parte del público que se congregó en la sala bilbaína aparte, el cantautor de Michigan, afincado en Atlanta desde adolescente, recaló en Bilbao en medio de un minitour por España de cuatro fechas. El estadounidense está exprimiendo al máximo el tirón logrado con su novedad más reciente, ‘Face Your Fear’ (Anti-, 2017), que contó con un buen número de colaboraciones y la producción de Danger Mouse.

En la cita de Bizkaia, sin embargo, decepcionó incluso desde antes de que saliera a escena. Con casi veinte minutos de retraso sobre la hora establecida apareció sobre el escenario el vocalista y guitarrista afroamericano Curtis Harding junto a su banda, cuarteto caucásico integrado por Michael Villiers (batería), Tyler Morris (guitarra), Aaron Stern (bajo) y Jeremy Gill (teclados y saxofón).

Curtis Harding Kafe Antzokia
Aaron Stern y Michael Villiers en el Kafe Antzokia. Foto: Unai Macias.

El quinteto fue intercalando temas de los dos álbumes que componen la discografía en solitario de Harding, aunque su trayectoria cuenta con un mayor recorrido, después de iniciar proyectos tan diversos como una banda de rap o su desempeño como colaborador de Cee Lo Green. Así, la primera parte del concierto estuvo perjudicada por las constantes interrupciones y un sonido apelmazado y falto de ritmo.

Entre canción y canción, Harding bebía agua con calma, tardaba en cambiar de instrumento (tocó acústica, eléctrica y pandereta) y dejaba a su banda introducir las piezas con actitud algo pasota, como en el rock and roll “Drive My Car”, en la que la voz del cantante ni se intuía. Pilló algo de ritmo y se soltó pandereta en mano en la dupla “On and On” y “Till The End”, lanzando grititos y pegando los primeros bailoteos. “¡Eso, eso!”, gritaban eufóricos en las primeras filas contagiándose poco a poco del interprete norteamericano.

Hizo mutis después de “Face Your Fear”, relegando el protagonismo al resto de componentes que se mezclaron en una jam jazzística maltrecha por la verborrea del respetable. Aburrió en la lenta “Freedom” y se puso psicodélico en “Castaway”, en este caso ganándose la ovación del gentío. Si llega a arrancar mejor, hubiera quedado un concierto bastante más potable, porque Curtis Harding regaló un heterogéneo recital que tocó numerosos palos (r&b, soul, pop, jazz…), aunque con la sensación de que su propuesta abusa de los ‘copia y pega’.

Curtis Harding con su Fender Telecaster en el Kafe Antzokia. Foto: Unai Macias.

Se puso ácido y funky para encarrilar la parte final del bolo que apenas duró 72 minutos. El saxo de Gill marcó el ritmo en “Heaven’s On The Other Side”; Harding recuperó los bailes pandereta en mano en “Keep On Shining”; Morris y Stern pusieron los solos y el groove en “Wednesday Morning Atonement”; y “Need Your Love” convirtió el Kafe Antzokia en una fiesta discotequera de soul-funk vía James Brown y hippie (“peace and love”, se despidió el cantante).

Volvieron tan solo un minuto después para un bis de una sola canción, “As I Am”, condicionado por el inicio renqueante que propició una nueva ronda de conversaciones en el graderío. Se encargó de ir cerrando bocas la banda de Curtis Harding con una jam final que sirvió para que el líder los presentara a todos, saliera él primero del tablado y relegara de nuevo el papel principal a sus músicos, los más destacados de una noche que no será recordada en el repaso a lo mejor del año.

Curtis Harding Kafe Antzokia
Jeremy Gill, teclista y saxofonista de Curtis Harding. Foto: Unai Macias.