miércoles, octubre 23, 2019

Crónica Bilbao BBK Live 2019: The Strokes y Rosalía abarrotan Kobetamendi (viernes)

Conciertos Crónica Bilbao BBK Live 2019: The Strokes y Rosalía abarrotan Kobetamendi (viernes)

La locura mediática generada en torno a Rosalía en el último año se vio atestiguada con un lleno absoluto en su cita con el Bilbao BBK Live 2019. Si en la primera jornada la comodidad reinaba en el recinto de Kobetamendi, en la del viernes 12 de julio la sensación era diferente. Colas para los buses al subir (entrar a uno de línea en según que zona era una odisea), colas en los food trucks, colas en las barras, colas en los baños (se echaron en falta urinarios de pies para los hombres)… Por si fuera poco, la vuelta a casa se le atragantó a más de una persona tras el también abarrotado concierto de The Strokes por la escasez de buses para bajar a la ciudad.

Se notó mucho, quizá demasiado, que esos dos conciertos eran el único reclamo para una amplia mayoría que no llenó ni uno del resto de bolos del día. Alguno, como el de Suede, entre medias de las masificadas actuaciones, quedó desangelado. No fue obstáculo eso sí para que Brett Anderson y compañía dieran con total merecimiento uno de los mejores recitales del festival.

Antes de que esto ocurriera, los flashes y las insta stories echaron humo cuando apareció en vivo, con aires de diva pop, Rosalía. La cantante no requiere de presentaciones y con el revuelo que ha generado en los últimos meses ya sabíamos por dónde irían los tiros en su concierto de 60 minutos largos. Equipo de bailarinas, cantaoras, palmeros y su escudero El Guincho aportando bases y percusión al show, más que estelar, predecible y de sonido algo débil de la cantante.

“Pienso en tu mirá” provocó las primeras reacciones de júbilo en la audiencia, que miraba fijamente, por admiración o simple y llana curiosidad, lo que hacía la artista sobre el escenario. Ya fuera elevándose por su séquito en plan superestrella pop, rompiendo con bailes y perreos, o bajando hacia el pasillo central, la vocalista conectaba con su amplio número de seguidores, desde niñas pequeñas a hombros de sus padres, hasta los propios padres. Un espectáculo muy visual e interactivo, a niveles un tanto infantiles en momentos como la storie de la cantante en las pantallas a modo de interludio.

Rosalía
Rosalía cantó y bailó en un espectáculo multitudinario. Foto: Tom Hagen.

Habló en euskera (“zer moduz”, “ni Rosalía naiz”) y explicó lo emocionada que estaba de estar de nuevo en Bilbao en esas condiciones. Sí, aunque alguno se sorprendiera, Rosalía ya estuvo en la ciudad vizcaína hace un par de años presentando su notable debut en la Alhóndiga. Precisamente, el único tema de este disco que interpreta en la gira fue el momento más emotivo de la actuación. “Catalina” acalló Kobetamendi en una versión a capella conmovedora. A la propia artista le salieron lágrimas de cocodrilo.

Mientras los y las presentes esperaban la llegada de sus éxito más mainstream, Rosalía se movió por el r&b sedoso de su colaboración con James Blake (“¿conocéis Barefoot in the Park?”, preguntó ella ante la poco convincente afirmación del respetable), el flamenco de esencia gitana en la versión de Las Grecas “Te estoy amando locamente” (¡la apropiación cultural!) y sus experimentos con El Guincho –impecable como único músico sobre el tablado- de ‘El Mal Querer’, el álbum que la ha encumbrado en la esfera internacional, a través del ruido de motores de “De Aquí No Sales”, más llamativa que en la versión de estudio.

En “Bagdad”, la mejor de su segunda referencia para el que suscribe, empezó la parte más abierta y “urban” de su repertorio que se podría dividir por fases. La última fue la que dedicó a su vena más movida y comercial con los hits oídos hasta la saciedad: sus inmersiones en el reggaetón de la mano de J Balvin (“Brillo”, “Con Altura”), su reciente “Aute Cuture” y la esperadísima “Malamente”. Enamoró a su público, con la duda de si hizo o no playback en algún momento sospechoso, y regaló un bis con el estreno (mundial, ojo) del single publicado este mes de julio, “Dios Nos Libre Del Dinero”.

Rosalía
El público de Rosalía ovacionó sin parar a su diva. Foto: Tom Hagen.

Rock y cháchara

Con unos diez minutos de retraso salieron a escena The Strokes, o lo que es lo mismo, Julian Casablancas, Albert Hammond Jr., Fabrizio Moretti, Nick Valensi y Nikolai Fraiture, como comunicaba una enorme pantalla al fondo del escenario. El concierto eléctrico de los neoyorquinos, en una de sus pocas fechas programadas este año, atrajo la mayor cantidad de público, superando me atrevería a decir al fenómeno Rosalía.

En 18 temas, bis incluido, The Strokes propusieron un repertorio centrado única y exclusivamente en sus tres primeros álbumes de estudio. Canciones que en la primera década de siglo los encumbraron como los “salvadores del rock”, etiqueta que se difuminó con el paso del tiempo. No sonó el tema nuevo que estrenaron en uno de sus primeros directos de este año y que no se sabe si es prueba alguna de que estén trabajando en material discográfico. No en vano, la banda estadounidense solo ha publicado un EP desde 2013.

The Strokes
Julian Casablancas estuvo más hablador que de costumbre. Foto: Tom Hagen.

Julian Casablancas, cantante del quinteto, se ha dedicado en ese tiempo sobre todo a su otro proyecto, The Voidz, con el que actuó la noche anterior. Y, por la cháchara que ofreció a lo largo del show, parece que la fiesta posterior a la actuación del jueves se alargó demasiado. Con alguna que otra copa encima, el vocalista intervino en numerosas ocasiones entre canción y canción para demostrar que no tiene futuro como monologuista.

El cachondeo del backstage lo subieron al escenario con bromas internas sobre Seal (el cantante, “¿lo conocéis?”, dijo el frontman tras invitar al bajista Fraiture a tocar un riff del cantante británico), explicaciones innecesarias y vaciles varios a sus compañeros de banda que ralentizaron la actuación de The Strokes. Menos mal que sonó como un tiro –llevaban ensayando en Bilbao desde el lunes-, con las guitarras de Hammond Jr. y Valensi pegando fuerte en Kobetamendi con los riffs coreados por las masas en “The Modern Age” o “Reptilia”.

The Strokes
Los solos de Nick Valensi despertaron al público de Kobetamendi. Foto: Tom Hagen.

Dio la sensación de que aquello era un mero trámite para Casablancas y compañía, una actuación más que sumar a su escaso currículo de directos en los últimos años. Aun así, esquivaron la mala fama que les acompaña en los últimos años en torno a sus representaciones en vivo. Al cantante se le vio bien de voz, salvo excepciones como esa “On The Other Side” en la que estuvo cerca de soltar un gallo.

“Last Nite”, con la gente enfervorecida, cerró una actuación que no pasará por memorable, pero sí por un digno recital de guitarras de una banda que da la sensación de no perder su impacto comercial pese a que hace tiempo que no ofrecen nada nuevo. 

The Strokes
Albert Hammond Jr. fue víctima de los vaciles de Casablancas. Foto: Tom Hagen.

Doblete opuesto

La tarde y noche de la segunda jornada del Bilbao BBK Live ofreció un buen número de actuaciones reseñables. Especialmente el doblete opuesto, pero mayúsculo en resultado y sensaciones, que protagonizaron Brockhampton y Suede. Antes las Mourn inyectaron un ágil y directo repertorio que sirvió de perfecto aperitivo.

Con una llamativa ligera presencia de público, la ‘boy band’ del momento, la mejor desde One Direction como dice ese “Boogie” que cerró la actuación, puso patas arriba el monte Kobeta con su incisivo, mordaz y agitador rap que tan pronto suena a unos Death Grips más inofensivos como busca el estribillo pop a lo Childish Gambino. La culpa de ello es de los 6 MC-s que salieron a escena en su histórica primera visita a España.

Brockhampton
Joba puso las rimas más incisivas de Brockhampton. Foto: Tom Hagen.

En “New Orleans” fueron saliendo uno tras otro, con la locura contagiosa de la peña en cada entrada, especialmente la del último en pisar el escenario, Merlyn Wood. En primeras filas, las personas que hacían guardia para Rosalía debieron fliparlo con la que se lió desde la segunda canción a sus espaldas. Pogos, protagonizados espontáneamente por la juventud o solicitados por Kevin Abstract (el líder, el de la gorra), se desataban uno tras otro ante la mirada desafiante y contemplativa de los miembros de la formación tejana.

Están en su momento álgido y lo hicieron notar hilvanando una retahíla de hits pegadizos (“Gummy”, “Gold”) y agresivamente demenciales (“Star”, “J’ouvert”) que encendían al público constantemente. Hacia el final apareció en escena uno de los personajes de su ideario audiovisual (Roberto), para presentar el single nuevo estrenado recientemente. Fue la primera interpretación en vivo de “Ginger”, promocionada en la camiseta de dos de los componentes, y sonó más divertida y positiva que su discografía. “Boogie” sirvió de conclusión del memorable frenesí de Brockhampton.

Brockhampton
El bolo de Brockhampton fue el más dinamitero del día. Foto: Óscar L Tejeda.

A Suede les tocó el peor horario, justo entre las actuaciones ansiadas por el público poco melómano –que en el Bilbao BBK Live 2019 ha sido bastante amplio. Sin embargo, liderados por un Brett Anderson estelar ofrecieron un recital que recordó mucho a la segunda parte de su concierto en el BIME Live 2016.

Anderson bailaba contagiado, movía el micro en el aire, lo lanzaba al suelo con furia y bajaba a entrar en calor con las primeras filas. Un frontman de vértigo, no como Liam el día anterior. Este sí es de los mejores. Un absoluto maestro de ceremonias que tenía al público en su mano. Hasta el gallo que le salió a solas en la versión acústica de “The Wild Ones” le quedó elegante.

Suede
Brett Anderson, desatado en el concierto de Suede en Bilbao. Foto: Óscar L Tejeda.

Hits destacados de su discografía como “Metal Mickey”, la coreadísima “Trash” o “Can’t Get Enough”, con los aplausos de la peña, se intercalaron con pasajes más psicodélicos (“Killing of a Flash Boy”) y con mensaje de pertenencia antibrexit (“Europe Is Our Playground”).

Cuando parecía que acababa el recital con “Beautiful Ones”, volvieron para un bis de dos temas en el que Anderson tuvo que llamar a filas al público que abandonaba el escenario camino a The Strokes. La versión acústica, mejor que la anterior, de “She’s In Fashion” y “New Generation” cerraron el bolo de unos Suede que se encuentran quizá en el mejor momento de su carrera.

Suede
Anderson ofreció el micro para que los pocos presentes corearan sus canciones. Foto: Óscar L Tejeda.