Con subgraves o con guitarras, pero que distorsione: la consolidación del Cara·B en Barcelona

Festival Cara B

El cartel de sold out colgando en el primer control de acceso a la barcelonesa Fabra i Coats vino precedido por el rumor de las semanas anteriores. Sin embargo, era en ese momento cuando se alzaba orgulloso y amenazante, justo antes de pasar al patio de entrada a la fábrica, una especie de patio de colegio torcido donde quince años después se mezclan todo tipo de públicos.

La fórmula del Cara·B es en principio una fórmula sencilla. Los dos géneros que más masas mueven a nivel nacional en dos días de fiesta con un solo escenario al que atender. Aunque de la teoría a la práctica hay mucho más y ahí es donde gana el festival en su ya quinta edición. Un festival sin días fuertes precisamente porque cada día tiene la personalidad suficiente para ser su propio fuerte. Sin embargo, no un festival para públicos diferenciados que solo buscan la entrada de día.

Lo que hace verdaderamente especial al Festival Cara·B no es su sold out en sí, sino su sold out en abonos. Es decir, lo especial de un festival que está uniendo públicos y creando una escena híbrida completamente nueva. Es en esa en la que un día domina la distorsión de los subgraves de la música urbana y en otro la de las guitarras de la escena independiente y aun así hay una canción que puede sonar ambos días y ser coreada por igual, como es Laberinto de Amor de Pimp Flaco y Kinder Malo.

Viernes 15/02

Entrar en Fabra i Coats es saber que entras al sitio indicado para conocer realmente qué es eso del “sonido de la ciudad”. Es fácil rendirse a la poética del aire industrial de la fábrica, del hipnotismo de sus luces de bienvenida y el caldero que empieza a parecer el interior con el paso de las horas. En la jornada del viernes Albany sería la encargada de abrir la tarde, con un público entregado a tempranas horas de la tarde resultado de unas letras y sonoridades únicas en el panorama.

La presencia en el escenario de la granaína mezcla la fragilidad del sentimiento que desbordan sus temas y un convencimiento visceral en su planta en el escenario, desgranando los temas de su último Who Needs People y otros indispensables como Nadie, además de algunos estrenos prometedores con colaboraciones como Goa y Yung Beef.

Aunque los fallos técnicos fue una constante durante todo el festival fue a Pedro LaDroga quien más la sufrió en la primera jornada, además de quien mejor lo supo defender. El sevillano demostró tener un carisma y una personalidad únicas en una escena dominada por los egos irracionales, con una colección de temas detrás que le han traído al mejor momento de sus shows en directo. Sus últimos lanzamientos y los ya clásicos de las mixtapes con $kyhook protagonizaron los mejores momentos.

Otro escenario completamente distinto es el que construye La Zowi, llamada a ser la reina del trap nacional, defendiendo título sobre los coros de media Fabra i Coats. Coros de temas, como Obra de arte, Putas o No lo ves, al servicio de un mensaje simple y potente. Una reivindicación a las amas de casa y las putas directa a la yugular y sobre la que ha construido su imagen.

La puesta en escena de La Zowi es sencilla pero efectiva, lo justo para comerse el escenario con más espectáculo que voz. En definitiva un show bien montado, con hitazos como Bitch Mode, perreos, twerking e incluso la presencia de Albany en Si te pillo.

En otro de los momentos más esperados de la noche, Cecilio G subía al escenario para comenzar su directo no sin antes fregar un poco el suelo mojado tras el directo de La Zowi. Sería demasiado fácil hablar de cómo le ha cambiado la cárcel a Cecilio G, así que lo dejaremos en cómo su capacidad para mover al público es cada vez más poderosa.

Cecilio sigue haciendo lo que le da la gana pero es más consciente de lo que hace, por ello aunque no faltaron temazos como From Darkness With Love, Pikete Espacial o Gracias Gucci Mane, acabó cabreado por la actitud del público. Todo derivó en una salida prematura del escenario que quizá se debiera más al exceso de público presente más por el simple espectáculo que a lo poco que, en realidad, le ha cambiado la cárcel.

Entrando en el núcleo duro de la noche, el concierto de Sticky M.A. levantaba grandes expectativas. El integrante de Agorazein acabaría firmando el directo de la noche, con Royce Rolo encargándose de calentar el ambiente. Para cuando Sticky saltó al escenario los pogos ya estaban preparados y no tardaron en aparecer tras un principio inesperado con To pue’ ser del último álbum con Agorazein.

El suyo fue un concierto donde derrochó energía, poder de masas y una capacidad sobrehumana para encadenar temazos coreados y bailados hasta la saciedad, como Diablo, Malito, Humo y Alcohol o Rockestar. La presencia de Sticky sobre el escenario es la de una verdadera rockstar, poseedor de una voz superior cuando sube a la valla del público pidiendo un pogo todavía más grande. Un seguimiento sin igual de fans que tuvieron en 100k Pasos, Guadalupe o Ángel, sus dosis necesarias de la etapa Agorazein completan el pack.

Un seguimiento parecido es el que demostró Rels B, con un directo de cuidado setlist en el que los coros no cesaron ni un momento. Si la presencia de Sticky M.A. es de una rockstar, la de Rels B es la de un crooner clásico, con una elegancia sobre el escenario que no se desinfla ni en los temas más duros. Poco a poco fueron sonando temas antiguos y nuevos, llevándose su último Flakk Daniel’s LP parte del protagonismo de un show cuidado al milímetro.

Pimp Flaco y Kinder Malo serían los encargados de cerrar la noche, jugando en casa y con la Fabra i Coats ya a reventar. La complicidad entre ambos ha ido aumentando en directo más allá de esa imagen de colegas del parque de los principios, con un show potente y desenfadado que nunca pierde frescura. Poca seriedad pero mucha madurez, dejando algunos de los momentos del día como <3 o la ya clásica Laberinto de Amor.

Sábado 16/02

Aunque el suelo de la Fabra i Coats parecía que no soportaría más sudor y alcohol, a primera hora del sábado todo estaba preparado para lo que se venía encima ese día. Melenas darían el pistoletazo de salida con un repertorio centrado en su, hasta ahora, único LP Melenas.

Con una formación consistente y un directo eléctrico, el grupo de Pamplona dejaría bien claro sobre el escenario el sinsentido de la ranciedad de las comparaciones entre grupos de chicas, asegurando una evolución prometedora en su sonido.

Tras ellas, La Plata se encargarían de agolpar a los seguidores del post-punk más crudo en las primeras filas dispuestos a corear las canciones de Desorden hasta la extenuación. Y ellos respondieron con un directo lleno de ritmos aplastantes, guitarras cortantes y las letras llenas de hastío y tedio moderno que caracterizan al grupo.

Todo el setlist sonó fuerte en el techo de la Fabra i Coats, aunque las sucesivas La Luz, Un Atasco y Una Ciudad hacia el final del concierto acabó llevando ese cuchillo frío que es el directo de los valencianos muy dentro de los más fans, en una espiral de sudor y coros que cortaría por lo sano Me Miras desde Lejos.

Hacia media tarde les tocaría el turno a dos de los proyectos más inesperados de esta edición: Cupido y Soleá Morente con Napoleón Solo. Por un lado, la unión entre Solo Astra y Pimp Flaco demostraría (al igual que lo hace cada edición del Cara·B) que el autotune y las guitarras no están tan lejos como parecen, dejando claro que su sonido gana concierto a concierto. Haber publicado disco tan solo dos días antes no pareció suponer un problema para los impacientes por saber a qué sonaba eso de Cupido, ya que el grupo encadena hit tras hit como U Know, El Tiempo Es Oro o, la culminante, No Sabes Mentir.

Por otro lado, Soleá Morente desplegaba una promiscuidad de estilos contagiosa con Napoleón Solo que inundó la fábrica de una fiesta previsible pero a la que el público respondió con ganas. El cruce con Napoleón Solo de Morente acabó de despejar las dudas por esta unión que, al igual que ocurre con Cupido, suena cada vez mejor. El sentimiento y el baile tuvieron su momento culmen en Baila Conmigo, el gran hit del último disco de Soleá Morente, con esos sonidos tan 2000s que hacen revivir la fiebre Camela.

Del sentimiento de Soleá Morente a la fuerza de Carolina Durante, un ejercicio de poder sobre el público y el ejemplo perfecto de cómo dinamitar un festival lleno de pesos pesados con un repertorio corto pero lleno de una sensibilidad pop y una pegada que lo hace enorme en directo. Lo de los madrileños sobre el escenario es de otra liga, una colección de temazos que hace que desde Las canciones de Juanita hasta La noche de los muertos vivientes, pasando por El himno titular, Cayetano o En verano, la fiesta no tenga ni un descanso.

La sensación de comunión con el público en los coros de cada canción hasta el punto de ser difícil escuchar a Diego y el empuje de un ritmo que tenía a las primeras filas saltando al unísono ante la imposibilidad de moverse de lado a lado los acredita como una de las formaciones nacionales en mejor buena forma. Y si hay otra banda que pueda rivalizar con ellos esa es Novedades Carminha, la cual no dio descanso tras el paso de los madrileños.

De nuevo los fallos técnicos peligraron el clima creado por el grupo casi al comenzar su directo y después de ya sonar algunos temazos como Que Dios reparta fuerte o Te quiero igual. Los minutos en silencio sobre el escenario se hicieron eternos, pero el público dejó claro que no los dejarían colgados y volvió a recibirlos con los brazos abiertos.

La calidad del directo de Novedades Carminha comienza del hecho de la cantidad de temazos que han ido acumulando a lo largo estos años y que ahora crean un auténtico mosaico de baile, sudor y coros en directo. La autenticidad del grupo y la consistencia de su sonido hacen el resto, con un Carlangas y compañía dejándose la piel en el escenario y además agradeciendo poder hacerlo a cada minuto.

Entre clásicos del grupo como Quiero verte bailar, Antigua pero moderna o Juventud infinita sonaron las recién estrenadas como Disimulando o A Santiago voy, dando lugar a una fiesta que se debatía entre los pogos y el baile bachatero. La dupla de Cariñito y Dame veneno hacia el final del concierto lo definía bien, con un público entregado que despidió al grupo con un calor espectacular.

Para los que aún les quedaba fuerza la noche todavía no había acabado y Putochinomaricón se encargó de dejarlo claro. Derrochando un carisma envidiable sobre el escenario, Chenta Tsai convirtió el final de noche en una fiesta en la que no faltaron los temazos convertidos en clásicos inmediatos, como Tú no eres activista, No tengo wifi o Gente de mierda. Acompañada de reivindicaciones contra toda esa “gente de mierda”, esta última sonó dos veces debido a su corto repertorio, aunque para los presentes podía haber seguido sonando hasta la saciedad.

La celebración del Cara·B es una auténtica radiografía a lo que ocurre en las escenas alternativas de la música española en la actualidad. Una forma de celebrar ese alejamiento de las formas del mainstream a través de una independencia brutal que supone una patada en la puerta de esa “escena mayoritaria”. Y es una forma de celebrarla con una unión de públicos que, aunque pueda parecer un estudio antropológico, es en definitiva una comunión de estilos que no se encuentran tan lejos y que cuando se juntan solo puede dar algo tan maravilloso como este fin de semana en la Fabra i Coats.

Escrito por
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