martes, noviembre 12, 2019

Crónica Cala Vento en Madrid (Barceló, 2019)

Conciertos Crónica Cala Vento en Madrid (Barceló, 2019)

Desde el momento que Aleix Turon entonó la primera frase de“Gente Como Tú” bajo los focos del Teatro Barceló el pasado viernes, quedó claro que la noche iba a ser histórica para Cala Vento en Madrid. Me atrevería a decir que la totalidad de gente en la sala, con entradas agotadas, clavó las primeras frases de la canción inaugural. Un arranque que retumbó para dejar clara la entrega de público y banda al rock, a la energía, a la guitarra y batería, al baile, al sudor y al sentimiento que seguirían durante los próximos noventa minutos. «Qué pena, tú tampoco vas a venir, y voy a tener que contártelo». Así comienza la canción y eso mismo podría decir cualquier asistente que, pletórico al salir de semejante experiencia, corra a contarle al mundo la noche memorable que acaba de vivir.

Pronto siguieron “Do de Pecho” y “Bienvenidos a la Tierra”, también del nuevo álbum que venían a presentar (‘Balanceo’, 2019). Incisivas, pulcras, brillantes. Cada riff, cada golpe de batería, cada grito desgarrado, cada palabra llegaba cual descarga eléctrica al público, que no tardó en encadenar coreos, pogos —el primero gordo llegó con “Historias de Bufanda”—, manteos, pero también momentos sensibles, de ojos cerrados, luz tenue y piel de gallina. Canción tras canción, el dúo ampurdanés sabía manejar los contrastes, balanceándose hasta alcanzar ese punto intermedio en que se hallan sus canciones: por un lado, la capacidad de hacerte gritar, saltar, sudar, brazos en alto para soltarlo todo; por otro, la de cerrar los ojos y llevar la procesión por dentro.

‘Balanceo’ sonó en su totalidad: “Solo Ante El Peligro” fue dedicada a “quienes se mantienen de frente, solos ante el peligro”, después de que Joan Delgado se parase a recordar al pueblo catalán en estos momentos. En “Todo” —que contaría con la intervención de Cándido de Viva Belgrado—, Joan se erigía como maestro de orquesta, levantándose del asiento y señalando al público con la baqueta para dar entrada al coreo del estribillo.“Liquidación Total” , hidden track del álbum, trajo frescura y letras coloridas e irónicas, con Aleix haciendo los coros en catalán y la multitud tarareando los instrumentales. “Remedio contra la soledad” hizo mover los pies a un son más groove, y “La Importancia de Jugar al Baloncesto” vio a Joan convertido en una suerte de cantautor, guitarra acústica en mano, entre tenues focos de luz. Pero nada se clava en el alma como “Fin de Ciclo”, una de las canciones más completas, más bonitas, más elaboradas de todo el ‘Balanceo’, que se traslada perfectamente al directo. Ese inicio minimalista, sensible; ese final en el que el dúo grita desgarrado. Ese público que, en comunión, tararea la melodía que interpretan los vientos en el disco. Piel de gallina.

También hubo hueco para viejas joyas. La más antigua fue“Rossija”, primera canción que compuso y grabó el grupo allá por 2014. También sonó “Nueve Toros”, que siempre funciona tan bien en Madrid y reventó en un pogo loco. “Antes de Él”, canción compuesta por Aleix para Joan, remató el furor sonoro con un abrazo entre ambos.“Abril” se saldó con asistentes surfeando el público hasta en las partes más tranquilas del tema.

El dúo de l’Empordá estaba pletórico, algo patente en sus continuas miradas de complicidad y palabras de agradecimiento. Con soltura y comodidad, se recreaban en largas secciones instrumentales y se sonreían al ver a la gente saltando y repitiendo algunas de las frases más míticas y brillantes, ya generacionales —«te jodes y bailas, disfruta de la vida»; «estoy enamorado de ti, y tú no te enteras»—, o atreviéndose con alguno de los temas nuevos —«soy bandera, soy espada»; «dime la razón de todas las medidas, si tienes corazón acabará en cenizas»—. Junto a todo esto, un sublime acompañamiento lumínico que no hacía sino encender la energía del público.

“Nos gustaría que esto fuera infinito”, expresaba Aleix a pocas canciones de acabar, logrando poner en palabras esa sensación de conexión entre público y banda, que se podía palpar en el Teatro Barceló. Dos temas después, el concierto había rematado con “Isabella Cantó” y sin bis, dejando a una multitud emocionada y coreando: “CA-LA VEN-TO”, mientras los dos catalanes se fundían en un abrazo y se despedían.

«Si te pierdes, solo voy a pedir que me recuerdes», claman Joan y Aleix al final de ‘Fin de ciclo’. No sé si nos perderemos, pero de sobra recordaremos este concierto como la celebración de una trayectoria ganada a pulso, que marcó un antes y un después para Cala Vento en Madrid.


Fotografías: Noel Castro