La Wurlitzer Ballroom sucumbió al ‘Balanceo’ de Cala Vento

Apenas una hora bastó a los chicos de Cala Vento para demostrar al público madrileño que hay Balanceo para dar y tomar, como lo hicieron el pasado miércoles en la sala Wurlitzer Ballroom de Madrid. Trasladar este nuevo trabajo –ligeramente más producido– al directo, podría hacerse más difícil que sus predecesores Cala Vento (2016, BCore) y Fruto Panorama (2017, BCore). Aleix (guitarra, voz) y Joan (batería, voz) se encargaron de demostrar que ellos son capaces de todo.

Por ejemplo, tarareando la entrada triunfal de los vientos alguna de las canciones; o al tomar las riendas –como hizo Joan, aguantando la sonrisa– del semi rapeado de Todo que en la versión de estudio cuenta con la colaboración de Cándido de Viva Belgrado.

“Gracias por comprar el disco sin haberlo escuchado”, agradecía Joan (batería, voz) al principio del concierto. Los chicos parecían pletóricos, algo de esperar en una ciudad como Madrid. Agotaron los cien álbumes con entrada a este concierto en las primeras cinco horas tras su lanzamiento.

A lo largo de la velada, repitieron los agradecimientos haciendo gala de esa humildad que les caracteriza. Entre sonrisas de complicidad y manteniendo ese efusivo abrazo que se dan al final de cada bolo. Podría ya ser considerado tradición de Cala Vento.

El bolo sirvió para comprobar cómo se perfila en directo el nuevo disco de los catalanes. El público había hecho los deberes y eran muchos los que se corearon los tres singles: Todo, La Comunidad, y Gente Como Tú. Especialmente ese –¿ya icónico en su discografía?– tarareo que sigue al estribillo de este último.

Sonaron temas como Liquidación Total, favorito personal, donde esperemos que el público se anime, con el tiempo y las escuchas, a hacer los coros que en el álbum hacen Lluís Gavaldá del mítico grupo catalán Els Pets. También presentaron otras pistas como como Do de Pecho, Solo Ante El Peligro; adrenalina total con La Comunidad, y cierta nostalgia con Muerte Por Ambición, cuyo instrumental final es un auténtico trance.

También hubo hueco para canciones antiguas del dúo catalán. Isla Desierta, Abril o Estoy Enamorado de Ti sonaron para alzar las voces y sacar la locura del público, que poco a poco comenzó a arremolinarse en pogos, a mantearse, a gritar entre saltos de euforia.

Pero más que el público lo viven ante todo los chicos de Cala Vento. Hacen música para disfrutarla primero ellos y eso es algo evidente. La adrenalina y las ganas que transmiten al tocar es brutal: Joan reventando la batería y Aleix rasgando la guitarra. Ambos, deshaciendo su voz contra el micrófono, cediéndose la palabra en un curioso juego y sin borrar la sonrisa de su cara.

Una sensación que inevitablemente se traslada a cualquiera que les vea. Es imposible no salir de sus conciertos feliz. A pesar de que estuvieran hace relativamente poco en Madrid –reventando la sala el Sol con doble fecha en su fin de gira–, siempre es bueno volver a verles para recargar pilas, euforia en vena, y celebrar que exista música como esta.

El bolo remató con dos de los temas más bonitos e íntimos de Balanceo: Fin de Ciclo y Un Buen Año. Canciones que hablan del futuro y del pasado. Y como bis, uno de sus primeros temas: Unos Pocos y Otros Tanto, con ese característico guiño a la ciudad de Madrid –”desde mi piso, en la Gran Vía”– y ese sutil redoble de platillos de Joan.

Es emocionante ver lo que Cala Vento han construido hasta ahora; desde sus primeros EPs en Bandcamp hasta montar su propio sello; de L’Empordá hasta el SXSW o Mexico, pasando por Madrid; del desamor a los tintes políticos. Y hacia donde nos lleven, esperamos poder seguir sumando momentos icónicos en sus conciertos, como ese final de Isla Desierta, donde el público corea la letra mientras Joan y Aleix se deshacen en la parte instrumental.

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