Arenal Sound 2014. Crónica de una fiesta anunciada

ARENAL SOUND

Se acabó la quinta edición del Arenal Sound, posiblemente una de las citas más importantes en España este verano. El festival, de seis días de duración, ha conseguido reunir a 250.000 personas, con casi 50.000 cada uno de los cuatro días grandes que tuvo, lo que es un gran logro para un festival que desde su primera edición hasta ahora ha pegado un gran pelotazo. Pero aún hay muchos asuntos que tienen que mirar los organizadores.

Lo primero y más importante es mirar el recinto, que sigue siendo el mismo desde hace varias ediciones. ¿Cada año va más gente y el recinto sigue teniendo el mismo tamaño? Este año no ha habido ningún concierto de dimensiones increíbles, como ya lo fuera Aoki en 2013, pero si poco a poco van a ir subiendo el nivel del cartel, pues habría que ir empezando a mirar esas cosas.

Otro apartado a mirar es el cartel. Si uno mira la afluencia de público al Arenal, ve que casi el 90% de los asistentes son españoles, pero cada año insisten en poner cada vez más grupos internacionales. Azaelia Banks, Bastille, Biffy Clyro, Die Antwoord, Miles Kane… son grupos de un enorme cartel internacional, mientras que en grupos españoles los más destacados pueden ser Love of Lesbian, La Pegatina y Russian Red. Para un festival como el FIB es entendible que haya tanto grupo internacional (los españoles son la gran minoría), pero para un festival con tanta gente española no. Los Planetas, Vetusta Morla y Amaral son algunos de los nombres que podrían haber estado en el cartel.

Está muy bien que el Arenal sean seis días, por la fiesta y eso, pero a lo que es el festival en sí, puede que sean muchos días. ¿Cómo se puede arreglar eso? Pues la opción más sencilla y rápida sería la de hacer más corto el festival, a cuatro días únicos, quitando los dos días de presentación. La otra, y más universal entre todos los festivales, es la de vender entradas de día. Si uno mira en el twitter del Arenal cuáles son las preguntas más frecuentes, puede ser la de “¿Habrá entradas de día?”.

Ya no solo es el recinto del festival lo que tienen que aumentar, sino la zona de acampada del camping Arenal. El Malvarrosa, al estar más lejos, cuenta con más espacio para ampliarlo, pero hacerlo en el Arenal es más limitado, y las escenas de tetris que se pueden llegar a ver rozan el heroísmo. Tampoco vendría mal levantar un poco el suelo y quitar alguna piedra. Por algo será que no dejan a la prensa hacer fotos dentro del camping, por contrato firmado. Estas son algunas quejas que se han podido escuchar y propias de un servidor, pero al final, al recordar toda la semana, las sensaciones son positivas.

 

Jueves

El día empezaba fuerte con un grupo que es uno de los veteranos de este festival, pero que por primera vez tocaban en el escenario grande, La Pegatina. La fiesta con ellos está asegurada, con un tipo de música que nace de meter en la batidora cumbia, reggae, rock, rumba, ska y algún que otro estilo esporádico. Llamaron a formar filas en su momento a Santi Balmes para que les acompañara en Amantes de lo ajeno. La Pegatina es una de las bandas españolas con mayor tirón a nivel internacional, y es que son muy pocas las que forman parte de festivales extranjeros. En cambio, La Pegatina cuenta en su CV con algún festival inglés, el Sziget húngaro y como colofón a su carta de presentación, el Pinkpop holandés.

Una hora después de que terminara La Pegatina, le llegaría el turno a otro grupo catalán, Love of Lesbian, posiblemente el grupo español “gordo” del cartel. Buen concierto que no tuvo nada nuevo en comparación con el de Low Festival. La única diferencia con el de la semana anterior fue que Santi invitó a La Pegatina al escenario para cantar juntos de nuevo.

“Por motivos ajenos a la organización, finalmente el concierto de Azealia no será retransmitido en streaming”, se pudo leer en el twitter oficial del festival, algo que, conociendo a la estadounidense, no puede sorprender. Lo de Azealia es curioso, ya que se ha colado en la parte alta de muchos festivales sin un disco y con un hitazo sólo desde hace tres años. Sus espantadas de algunos conciertos también han hecho que su nombre suene por muchos lados, y con ello, algún que otro exceso. Pero todo esto queda de lado cuando empieza el concierto, con una intro a cargo de su DJ, apareciendo al escenario con lo “primero que ha visto en el armario”. A su lado, cuatro bailarinas y un par de coristas en la parte de atrás del escenario. No problems, 1981, Liquorice o Luxury pusieron patas arriba a todo el mundo, y como colofón final, el super hit de 212.

Sin apenas tiempo para descansar de Azealia, llegaría el turno para otro gran nombre de la jornada, Crystal Fighters. Empezaron como siempre, con el pegadizo Solar System (toda la mañana siguiente con el ritmo en la cabeza), y después con todos sus temazos. LA Calling, Follow, Plage o Love Natural, pero no todo es hacer una fiesta hippie, sino que también hubo momentos para abrazar a la persona de al lado, como fue Bridge of Bones. Precioso el momento. Pero todo esto fue un espejismo, porque llegaría el turno para I Love London y Xtatic Truth, que hacían moverte casi sin quererlo.

El día ya era muy pesado, pero aún quedaba un gran reclamo en la noche, y era la actuación de Knife Party, el duo australiano. Después de 30 minutos, la pregunta era clara “¿Ha cambiado de canción?”. No era la música electrónica que pedía un festival con el cartel del Arenal, y que hayan sido el cabeza de cartel electrónico del festival ha sido un poco fiasco. Un Martin Garrix, Calvin Harris o, para buscar algo más parecido a Knife Party, Dada Life, habría sido mejor. Ni siquiera Internet Friends pudo arreglar el directo de Knife. Es más, entre Crystal y estos, estuvo pinchando Les Castizos, que estuvieron bastante mejores.

 

Viernes

Después de la agotadora jornada del jueves, llegaba el viernes, con un día con pocos conciertos importantes. El primer concierto grande del día acabó siendo el mejor del día, y es que Miles Kane fue el gran triunfador de la noche, con uno de los mejores conciertos que hubo en el Arenal. Salió al escenario con su banda con Primal Scream de fondo y para empezar, con Inhaler, para aquellos que hayan escuchado aunque sea un poco de él, se vinieran ya arriba. Al final, una hora y cuarto de concierto, con muchos momentos estelares, como aquel en el que Ben Parsons, teclista, también coge la trompeta entre First Of My Kind y Give Up, con el típico guiño a Sympathy for the Devil de los Rolling Stones. Para cerrar el concierto, Don’t Forget Who You Are, Rearrange y un largo Come Closer.

Tras Miles, había que correr para coger buen sitio para PEACE, una de las bandas con mayor proyección ahora mismo. Cuando uno acaba de escuchar In Love, se da cuenta de que hay muchos detalles de diferentes grupos, como The Cure, Vampire Weekend o Foals. El concierto fue una gran sorpresa, y en el que tocaron su nueva canción, Money, la cual apunta maneras de ser otro hit de la banda de los hermanos Koisser.

Llegaría el turno para uno de los grupos más grandes del cartel, Biffy Clyro, que han conseguido, entre otras cosas, llenar Wembley, pero el recinto para su actuación el Arenal no llegaba ni a la mitad. Sin exagerar, es posible que hubiera más gente de botellón en el paseo que dentro del recinto. El Arenal se gastó dinero en un gran grupo que, desgraciadamente, no tiene suficiente tirón en España. Biffy es un caso parecido al de Editors, grupos que suenan bien o regular en casa, pero que sus directos son atronadores. Biblical, Bubbles o Black Chandelier enamoraron a los “pocos” que estaban por allí.

A las dos de la mañana, y tras haber visto a Biffy, era necesario un descanso, ya que 45 minutos después llegaría el turno para The Wombats. Los de Liverpool cuentan con dos discos, y parece que dentro de unos meses saldrá el tercero, del que ya conocemos Your Body Is A Weapon (hitazo), y con escuchar un poco de ellos, se sabe que van a ser bastante moviditos, por lo que el descanso ya no era algo que uno quería, sino necesario. Empezaron con Kill the Director y Moving to New York, por lo que los más fans de la banda ya estaban babeando por ellos, y para terminar, Tokio y Let’s Dance To Joy Division.

Después de haber visto a los británicos, bien venía comer un poco, y el recinto contaba con un gran abanico de opciones. En eso que te sientas, reposas un poco y te pones a ver a la distancia a Madeon, un francés de 20 años que está en la posición 59 del top DJ Mag y tiene un gran CV. Actuar en el Ultra Music y en Coachella, ser telonero de Lady Gaga y la producción Stay Awake de Ellie Goulding. En su directo sonó bien, sobre todo sus dos grandes reclamos, Icarus y Finale, o ya famoso Pop Culture.

 

Sábado

La jornada del sábado comenzaba fuerte, y es que a Russian Red, una de las artistas españolas más importantes del cartel, le habían dado el horario de día. Después de su casi hora de concierto, uno se da cuenta del porqué. Si llega a ser de noche, un servidor se hubiera quedado dormido, algo que uno no se esperaba tras haberla visto hace ya tres años atrás (la idealización del artista). Aunque es verdad que tuvo sus momentos buenos, como Cigarettes o Casper, pero se echaron de menos más canciones de sus primeros discos. Y justo después, a Miss Caffeina, que hicieron un señor concierto, ganándose al público y con canciones nuevas que darán mucho que hablar (“Porque siempre consigo lo que quiero / Es éxito lo tengo / Tengo un buen rabo / Soy un buen soldado”).

Nada más terminar Miss Caffeina, muchas personas se estaban yendo cuando comenzó Matt and Kim, la gran sorpresa de este Arenal. Conciertazo de pop en mayúsculas. Empezaron con Overexposed, canción bastante conocida y después siguieron tirando de espectáculo para ocultar su último disco, Lightning, bastante pobre. El momento WTF llegó cuando pusieron como intro de su segunda canción Earthquake de Diplo; ahí fue cuando todo el mundo se vino arriba y comenzaron a poner hits uno detrás de otro. Let’s Go, Daylight, It’s Alright o la fantástica Now, con globos para que todo el público los lance. Globos, perreos, Kim Schifino andando por encima del público… lo típico de unos tíos de Brooklyn.

Un descanso era necesario para poder ver a uno de los gordos del cartel, Placebo, un grupo que lleva en activo 20 años y del que todo el mundo habla maravillas, pero su concierto desentonó mucho con la dinámica del festival. Un grupo así no tenía cabida para un público que venía de darlo todo con Matt and Kim o que estaba esperando a Buraka. Pero todo hay que decirlo, fue el grupo que más gente congregó, pero por su precio te podrías haber traído a un grupo que esté pegando fuerte (Imagine Dragons, Jake Bugg o Paolo Nutini, por ejemplo). Son cosas que se irán mejorando con el tiempo.

Llegaría el turno para un grupo que apunta a éxito, The Royal Concept, con un pop bastante comercial y un primer EP repletó de canciones pegadizas; y por todo lo que transmitieron, se les podría colgar la etiqueta de los Kakkmaddafakka del 2014. On Our Way, D-D-Dance o Gimme Twice son canciones hechas para corear o saltar, por lo que su concierto fue todo a pedir de boca de los suecos. Increíble el salto de calidad que han pegado de una edición a otra en este Arenal Sound. Muy atentos a sus pasos. Después de estos, llegaría el turno para otra gran atracción del día, Buraka Som Sistema, que hicieron el final del día una mezcla rara entre afrobeat, reggae y kuduro. El cuerpo ya casi no podía más, por lo que la retirada ya casi al final era algo necesario. A lo lejos sonaba su famoso Wegue Wegue, donde la andadura hacia el camping se hizo más alegre.

 

Domingo

Todo lo bueno tiene que terminar y para el último día, el cartel dejaba a los ‘sounders’ un día llen de grupos curiosos, como El Columpio Asesino, Bastille, Mando Diao o Die Antwoord. El día empezaría con la banda navarra El Columpio Asesino (Iván Ferreiro ya está bastante escuchado), y la verdad, es que cada año van mejorando más y más. Con un último disco, Ballenas muertas en San Sebastián, que ha sido espectacular, se plantan en el Arenal Sound para montar una “fiesta” con sus medios. Mucho logro tiene el haber conseguido eso, y puede que hayan sido de los mejores grupos españoles en esta edición. Todo sonaba genial y dejaron ya para el final Toro, su canción más famosa e importante. “¡Nos vamos a Berlín!”.

Llegaría el turno después para Bastille, que casi tres semanas después volvería a nuestro país (antes en el BBK Live) para seguir demostrando que son una banda a tener muy en cuenta. Con solo un disco, han sacado una infinidad de ‘singles’ de él, a cual más interesante. Para abrir boca a todos los que estaban en el recinto, empezaron con Bad Blood, canción que da nombre a su único disco, para seguir con Weight of Living, Pt. II. Todo iba por la mismo corriente que en el concierto de Bilbao, hasta que se saltaron el guión en la séptima canción, cuando Dan Smith dijo que iban a tocar una ‘cover’; los más listos ya sabían lo que se venía encima y más cuando empezaron a sonar las primeras notas de Angels de The XX. Llegaba la hora para No Angels, una canción que cuenta con la voz también de Ella Eyre. El show continuó y poco tiempo después llegaría el turno para Flaws y, como ya pasara en el BBK, Dan se puso la capucha de su sudadera (ole tú y tu poco calor) y se paseó por el pasillo hasta llegar a la torre central y desde ahí continuar lo que quedaba de canción. Ya para el final, llegaría el colofón con Of the Night y Pompeii, para las delicias de la gente. Pd: presentaron una nueva canción que tiene buena pinta. Hay Bastille para rato.

Islandia es un país enano (con respeto) pero que hace grupos como churros, ya sea Sigur Ros, Of Monsters And Men o Björk. Para esta edición del Arenal, otro grupo más para la lista: FM Belfast. Salieron al escenario con todas las ganas del mundo, como si tuviéramos a otros Matt and Kim en el escenario un día después. La verdad es que el uso de Wonderwall (Oasis) o Welcome to the Jungle (Guns N’Roses) hizo que la (poca) gente que fue a verles pudieran ser más que meros espectadores y participar en su particular fiesta. Un puntazo para ellos. Al final, les tuvieron que cortar el sonido porque ya se pasaron de tiempo.

Vale que Aelita haya sido un pfff en la carrera de Mando Diao, pero los suecos tienen un ritmo como para hacer un buen concierto. Al final, uno de los grupos más importantes del cartel, y como ya le pasara a Placebo y Biffy Clyro, hizo un concierto bastante negativo, aunque tuvo sus momentos. Como por ejemplo, el discurso inicial sobre un amigo que murió de cáncer hace un año, o canciones como Gloria o, esta sí que sonó bien, Dance With Somebody. Concierto para pasar el rato sentado, comiendo o tomando algo por el recinto. Después de haber comido algo, y con aun tiempo para esperar a Die Antwoord, era de vista obligatoria el merchandising, mientras que a lo lejos se podía escuchar a Circa Waves, que sonaban bastante veraniegos.

Llegaba la hora de ir a coger buen sitio para Die Antwoord. Si uno se ve vídeos de ellos o ya solo escuchar alguna canción suya, se asusta y tiene pesadillas hasta despierto, pero si se les da varias oportunidades, gustan. Todo fue muy raro; tanto las canciones como todo lo que pasaba en el escenario, con imágenes en el fondo de marcianos fumando porros o videos psicodélicos. Todo visto así lo pinta como un concierto malo, pero para nada. Posiblemente esté dentro del top 5 en este Arenal, usando hip hop, grime y moombahton, y unas letras sin sentido; eso sí, lo de quedarse quieto no era una opción. Sonaron todos sus hits (que no son pocos), como Fatty Boom Boom, Pitbull Terrier, Baby’s On Fire o I Find U Freeky, dejando para el final Enter the Ninja. Si alguna vez tienes la oportunidad de verles, ni te lo pienses; merece la pena.

Y hasta aquí el Arenal, porque uno ya se había dejado todo con los sudafricanos, y eso que había ganas de haber visto a Deorro, aunque al menos hubiera sido para escuchar su colaboración con Aoki y Diplo (Freak). A dormir a la tienda y a esperar al Arenal Sound 2015.

Escrito por
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