Top 5: Cine chileno contemporáneo

2012 fue un gran año para el cine chileno. Por primera vez en la historia una película de dicha nacionalidad obtuvo la nominación al Oscar en la categoría de Mejor Película Extranjera: No, de Pablo Larraín. Hitos históricos aparte, durante los últimos meses se ha producido la consolidación de una generación de jóvenes directores, formados en las escuelas de cine más prestigiosas del país, cuyas películas han conquistado la crítica internacional y los festivales de cine independiente más relevantes del mundo.

Dos son los rasgos principales que cohesionan la obra de estos cineastas protagonistas de la Nueva Ola cinematográfica chilena: la puesta en escena de una estética consciente y trabajada, imbricando forma y contenido; y su preocupación por el espacio íntimo como terreno de conflicto.

A continuación, ordenados cronológicamente, cinco de los títulos más representativos del cine chileno contemporáneo:

En la Cama (Matías Bize, 2005): dos jóvenes desconocidos (Bruno y Daniela), una noche, una habitación de motel. A partir de un encuentro sexual esporádico, los dos protagonistas se ven obligados a confrontar sus deseos, sus miedos y sus verdades. Poco a poco, se van desnudando emocionalmente a lo largo de una madrugada que cambiará el curso de sus vidas. Retrato de toda una generación de jóvenes, más precisamente de aquella perteneciente a la clase acomodada chilena, la segunda película de Bize obtuvo numerosos galardones, entre los que destacan la Espiga de Oro de la Seminci de Valladolid y Mejor Guión en el Festival de Cine de la Habana.

La Nana (Sebastián Silva, 2009): premio a la mejor actriz para Catalina Saavedra y Gran Premio del Jurado en el Festival de Sundance, La Nana narra la historia de Raquel, una empleada del hogar extremadamente anómala e introvertida. Tras 23 años trabajando para los Valdés, Raquel ve peligrar su lugar en la familia por la contratación de distintas nanas de apoyo, a las que maltratará psicológicamente con el objetivo de que abandonen la casa. La situación se repetirá hasta la llegada de Lucy, una risueña joven provinciana que consigue ablandar la coraza con la que se protege Raquel.

Navidad (Sebastián Lelio, 2009): tras un arriesgado debut en el universo largometrajístico con La Sagrada Familia (2006), rodada en su práctica totalidad cámara en mano y basada en la improvisación actoral, Sebastián Leilo retoma una fecha cargada de simbolismo religioso (La Sagrada Familia transcurre en Semana Santa) para ambientar su segundo trabajo, Navidad. Aurora (Manuela Martelli) decide pasar la noche del 24 de diciembre junto con su novio Alejandro (Diego Ruiz) en una casa familiar situada a las afueras de la ciudad, ahora en venta. De manera inesperada, la pareja encuentra a Alicia (Alicia Rodríguez) desmayada en las inmediaciones de la casa. El trío de protagonistas, cargado de frustraciones familiares, experimentará el paso a la madurez y el despertar sexual entre confesiones, música y juegos.

La película está disponible en el portal Cinépata, una plataforma online gratuita que actúa como escaparate de gran parte del cine independiente chileno.

Bonsái (Cristián Jiménez, 2011): modesta historia “de amor, libros y plantas”. Adaptación de la primera y homónima novela del chileno Alejandro Zambra, la segunda película de Jiménez es un susurro a la intimidad. En ella, el estilo literario y el cinematográfico se encuentran y entremezclan, dando lugar a una narración lacónica, directa y metaficcional con sabor a Nouvelle Vague. “Al final de esta película, Emilia muere y Julio se queda solo. Lo que importa es que, al final, Julio vive y Emilia no vive. El resto es ficción”.

De jueves a domingo (Dominga Sotomayor, 2012): De jueves a domingo narra el desmoronamiento de un matrimonio a través de los ojos de su hija mayor Lucía (Santi Ahumada) que, junto a su hermano pequeño, viaja en la parte trasera del coche de sus padres rumbo al norte de Chile para pasar unas vacaciones de fin de semana. La ópera prima de Sotomayor fue estrenada a principios de 2012 en Festival de Rotterdam, siendo el primer filme chileno en ganar el Tiger Award a la Mejor Película.

Menciones especiales:

Muchos de los rasgos estilísticos y de contenido que caracterizan a estos filmes pueden encontrarse en otro tipo de géneros cosechados por esta promoción de nuevos e inquietos cineastas, concretamente el videoclip y el cortometraje.

Blokes (Marialy Rivas, 2010): cortometraje basado en un cuento de Pedro Lemebel, narra el despertar sexual de un adolescente atraído por un joven vecino al que observa desde su ventana. Rodada con suma delicadeza, la historia se enmarca en el oscuro periodo de la dictadura militar de Pinochet. Dos años más tarde, Rivas estrena su primer largometraje, Joven y Alocada (2012), un retrato pop de las vivencias de Daniela (Alicia Rodríguez), joven bisexual criada en el seno de una estricta familia evangélica.

Origin of love (Cristián Jiménez, 2012): videoclip que más bien pudiera pasar por cortometraje con banda sonora de Mika y que recuerda enormemente al segundo largometraje del cineasta chileno, Bonsái.

 

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