Revenge: A love story (Ching Po-wong) Especial SITGES 2011

Que el cine hongkones está emergiendo de nuevo es algo que se lleva viendo desde hace unos años. Sin embargo, más allá de lo que conocemos en occidente (que básicamente se reduce a Johnnie To) hay toda una filmografía a descubrir. Una de las joyas de la corona de este cine es un género muy conocido entre los amantes de las sensaciones fuertes, se trata de la CAT III (Una categoría china para películas que tienen alto contenido sangriento, erótico o de inmoralidad) y quienes disfrutan con este subgénero están de enhorabuena ya que si el año pasado pudieron disfrutar de la excelente Dream Home de Pang Ho-Cheung en Sitges, este año volverán a hacerlo con esta cinta, si bien mucho menos gore y explícita, y es que esta CAT III también se concede como decía anteriormente por temas de índole moral, y en ese sentido, ésta tiene mucho de inmoralidad y se sitúa en el nivel del terror subversivo, aquel en el que al principio estás del lado de la víctima para luego replantearte quién es la víctima, lo que nos lleva a preguntarnos e incluso entender cómo es posible que haya gente que crea que el fin justifica los medios. Así que poca casqueria pero mucha mala uva.

La premisa es sencilla; un asesino en serie brutal intenta escapar de la policia, sin embargo, pronto descubriremos que tras estos crímenes se encuentra una historia de amor, castigo y redención. Lo mejor es la sencillez con que se nos cuenta esta historia y sus trágicas consecuencias, unido a la buena técnica de la fotografía y las interpretaciones de los protagonistas, especialmente la chica, una ex-actriz del porno japonés que interpreta a una mujer violada. Todo ello hace que “Revenge: a love story” eleve el listón de este año en Sitges.

De todas formas, como contrapunto, hay que reconocer que hay ciertos momentos que uno tiene la impresión de estar viendo un capítulo de una serie más que una película, esto es debido a su montaje, que es bastante meritorio ya que nos traslada a modo de flashback en el punto justo en que la historia lo necesita para sorprender al espectador, y es que tras ese flashback de unos cuarenta minutos de duración, uno tiene la sensación de estar ante otra película, ante un drama existencial o romántico en el que importan los pequeños detalles, un drama que pronto es acuchillado por la brutalidad que acontece en la pantalla y que muta drásticamente en thriller psicológico con toques de slasher. Muy recomendable.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7 / 10

Escrito por
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